miércoles, 23 de septiembre de 2015

Rafael Urdaneta: dictador y juez corrupto

            El culto a Bolívar no es monoteísta. El Libertador es el dios supremo en el panteón, pero por debajo de él, hay deidades menores en la religión civil venezolana. Los zulianos siempre hemos estado acomplejados en el culto bolivariano, en parte porque nuestra región fue un bastión realista hasta el último momento, y no fue escenario de acontecimientos importantes en la vida de Bolívar. En vista de este complejo, los zulianos hemos promovido a Rafael Urdaneta como uno de las figuras subalternas en la religión bolivariana, con versos como los de esta famosa gaita compuesta por Octavio Urdaneta: “Si me dicen cañadero/me esponjo cual un pavo real/de frente al lago de Ojeda donde nació un general/Urdaneta el carmelero, el brillante nacional”.

            Aquellos que con más furor enaltecen la figura de Urdaneta como símbolo regional zuliano, se rasgan las vestiduras en defensa de la descentralización. A los zulianos nos molesta que desde Caracas se nos impongan decisiones políticas procedentes del poder ejecutivo, y para hacer frente a esto y evocar orgullo regionalista, se invoca a Urdaneta como símbolo regional.
            Pues bien, como suele ocurrir en los mitos nacionalistas, esto tiene poca correspondencia con la realidad. Urdaneta aplastó muchos movimientos federalistas, y su conducta es reprochable en muchos aspectos.
Una vez que los realistas fueron definitivamente vencidos en la guerra de independencia, los actuales países de Colombia, Ecuador, Venezuela y Panamá se conformaron en una nación unida, la Gran Colombia. El proyecto fue fallido desde un inicio, pues cada país tenía conformada ya su propia identidad, y las vías de comunicación eran muy precarias. Hubo declaraciones secesionistas en Venezuela y Ecuador, y ante esta crisis, Bolívar (quien en 1828 se había autoproclamado dictador de la Gran Colombia) decidió renunciar y marchar al exilio. El poder fue asumido por Joaquín Mosquera, tras ser legítimamente designado por el Congreso.
Rafael Urdaneta, quien comandaba un batallón en Bogotá, dio un golpe de Estado contra Mosquera en 1830. Éste tuvo que huir. Urdaneta se autoproclamó dictador. Su objetivo era tratar de convencer a Bolívar para que regresara al poder. Bolívar desistió, y en vista de eso, Urdaneta renunció a la jefatura de Estado. Años después, sirvió como diplomático de la ya separada Venezuela.
Urdaneta fue, pues, un golpista en contra de un gobierno legítimamente constituido, del mismo calibre que gorilas militaristas como Pinochet o Chávez. Ciertamente no dio el golpe con la expectativa de ser él mismo dictador (su objetivo era entregarle el mando a Bolívar), pero, ¿acaso eso exonera su gorilismo?
Más aún, la ideología que condujo a Urdaneta a dar el golpe de Estado es precisamente la contraria a la que celebran los promotores de la descentralización en el Zulia. En 1828, se convocó la Convención de Ocaña, con el propósito de redactar una nueva constitución para la Gran Colombia. En aquella convención, surgieron dos facciones: los santanderistas (seguidores de Santander), defensores del civilismo y el federalismo, quienes promovían una reforma constitucional liberal con un poder ejecutivo y central limitado; y los bolivarianos (seguidores de Bolívar), defensores del militarismo y el centralismo, quienes promovían la constitución que Bolívar había redactado para Bolivia, con un poder central y ejecutivo muy fuerte, e incluso, con presidencia vitalicia.
En vista de que no hubo consenso en aquella convención, los bolivarianos se retiraron, y Bolívar, a lo bestia, disolvió la vicepresidencia que ocupaba Santander, y él mismo asumió poderes dictatoriales. Urdaneta siempre formó parte de ese grupo militarista y centralista. Cuando Urdaneta dio el golpe contra Mosquera, esperaba que Bolívar volviera al poder, para aplastar el federalismo e imponer desde Bogotá un gobierno central fuerte que despojara de poder a las regiones. Urdaneta no fue ningún paladín de la descentralización, y resulta insólito que, quienes hoy más reclaman al gobierno central de Caracas por sus abusos centralistas, más enaltezcan a la figura de Urdaneta.
Hay aún otro aspecto muy sombrío en la carrera de Urdaneta. Después de que Bolívar diera el autogolpe y asumiera poderes dictatoriales en 1828, hubo una conspiración para asesinarlo, la cual fracasó. Varios personajes fueron acusados de participar en esta conspiración, entre ellos, Santander. Nunca hubo pruebas que confirmaran la culpabilidad de Santander, y no se le ofreció un juicio justo. Con todo, se le condenó a muerte. El encargado de dictar aquella sentencia fue Rafael Urdaneta, presumiblemente como un acto de lealtad frente a Bolívar.

Así pues, además de haber sido golpista en contra de un gobierno legítimamente constituido, y un centralista que desconfiaba del poder ejercido en las regiones, Urdaneta fue también un juez corrupto. No veo mucho que se pueda elogiar en este personaje. Seguramente, los cañaderos tienen muchos motivos para esponjarse cuales pavos reales, pero desafortunadamente, ser oriundos de la región que vio nacer a Urdaneta, no debería ser uno de ellos.


7 comentarios:

  1. Esta cucaracha Gabriel Andrade es un sicópata antibolivariano. También es antichavista furibundo al comparar a un hombre que arriesgó su vida y su carrera para responder a un clamor popular de sacudirnos a un "megalómano sin instrucción(Rafael Poleo dixit)que además de ordenar masacrar a un pueblo hambriento, desempleado y desarmado entregaba la patria al capital extranjero y saqueba dinero público depositándolo en "cuents mancomunadas" con su amante de turno Cecilia Matos con un general criminal traidor y codicioso que se puso al servicio de intereses imperiales antinacionales y antipopulares. Da un poquito de asco este sujeto que tiene entre sus preferidos a Mario Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner, par de piltrafas despreciados por sus propios coterráneos por fascistas, cínicos y farsantes.

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    1. En mi carrera, me he llevado varios insultos por parte de chavistas, pero sin duda, los tuyos sobrepasaron a los anteriores.

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  2. Había oído varias cosas reprochables sobre Urdaneta, pero a nivel de moral individual. No conocía estas acusaciones. Ciertamente, es difícil encontrar personajes de virtud químicamente pura en nuestra historia, sea regional o nacional (o aún en la historia universal). Convengo en que Urdaneta, quizá en el análisis, tuviese más que felicitar que reprochar. Pero estoy de acuerdo contigo que no merece, ni él ni nadie, el culto imbécil que se le ha tributado, y que llega a una hagiografía civil del personaje, no menos ambiciosa e irreal que la que elevaba a Rómulo en Roma a la altura de un dios con templo y todo. Ciertamente, es lo que visionaba Rousseau como intención formadora de la enseñanza de la historia. Rousseau, al que tanto leyeron Simón Rodríguez como Bolívar y varios de nuestros próceres, Rousseau, que tanto daño hizo a la posteridad. Muchas culpas y canalladas atribuidas a Marx y sus epígonos, tienen su autoría más atrás en Rousseau. Buen escritor, pero terrible pensador.

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    2. 1. Al hombre hay que forzarlo a ser libre... suficiente para helarle la sangre a cualquiera.
      2. Los pobres diablos de Lisboa merecieron morir en el terremoto, porque el hombre no debe vivir en ciudades... suficiente para rasgar las vestiduras ante tanta insensibilidad
      3. El hombre era más feliz antes de la civilización... suficiente para abandonar a este grandísimo hijo de puta en una selva, y verlo suplicar que lo regresen a la comodidad de su casa.
      En fin, comparto su desdén por este señor

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  3. Muy triste ese insulto, me trae a la memoria que los Utus llamaban cucarachas a los tutsis en Ruanda y de allí el gran genocidio...

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    1. No me extraña que el hombre que me insultó sea un tupamaro...

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