domingo, 20 de septiembre de 2015

¿Murió Bolívar pobre?

Una de las letanías que más repiten los promotores del culto a Bolívar es el alegato de que el Libertador murió pobre. Esto se interpreta como una suerte de martirio patriótico: en un profundo acto de altruismo, Bolívar se desprendió de todas sus riquezas.
            Esto es populismo puro y duro. ¿Dónde está, exactamente, la virtud en morir pobre? Saddam Hussein, Hitler, Mussolini, Milosevic, y una larga lista de tiranos, también murieron en condiciones de pobreza. ¿Cuál es el mérito? Si un aristócrata tiene mucho dinero, y desperdicia su fortuna en alcohol, juegos y mujeres (y sabemos que Bolívar era muy mujeriego) al punto de que en el momento de su muerte es muy pobre, ¿debemos alabar eso? Populistas como Hugo Chávez han proclamado, una y otra vez, que ser rico es malo. En ese sentido, supongo que, bajo el entendimiento moral de Chávez (quien no murió pobre), el mero hecho de ser pobre es ya una virtud. Pero, a una persona racional, le cuesta entender cómo la pobreza puede ser un valor intrínseco.

            Con todo, los promotores del culto a Bolívar argumentan que el Libertador murió pobre, no porque administró mal sus fondos, sino porque entregó su riqueza al servicio de la patria. Bolívar habría empleado su fortuna personal para financiar las campañas militares que permitieron la emancipación. Eso es históricamente falso. Bolívar perdió sus propiedades, no en un gesto de entrega voluntaria, sino porque fueron confiscadas por Morillo (el general de las fuerzas realistas) cuando tomó control de Venezuela en 1815.
            Y, antes de que eso ocurriera, Bolívar, en vez de voluntariamente vender sus propiedades para financiar la guerra, promovió varios saqueos con el fin de recaudar fondos para la guerra (el alistamiento de los pardos, quienes previamente estaban en el bando de Boves, se consiguió con promesas de reparto de botín). Especialmente destacable es la evacuación de Caracas (la emigración a Oriente) de 1814, cuando Bolívar saqueó los tesoros de las iglesias caraqueñas. Al final, esos tesoros ni siquiera pudieron usarse para financiar la campaña militar, pues Bolívar los entregó a un corsario italiano, Giovanni Bianchi, quien nunca los devolvió.  
            Supongo que quizás lo que los promotores del culto a Bolívar quieren expresar, es que a diferencia de otros políticos latinoamericanos corruptos (Somoza, Trujillo, Lusinchi, entre otros), Bolívar no incurrió en peculado de fondos públicos cuando estuvo en el poder. Eso al menos sí es cierto. Bolívar no fue un hombre de ambiciones materiales (como tampoco lo fue Chávez). Pero, sí fue un hombre de tremenda ambición de poder (lo mismo que Chávez). Bolívar no tenía lujos; pero quería un lugar en la historia. Bolívar no necesitaba propiedades, pero sí mucha gente sobre la cual mandar. Y fue esto lo que lo condujo a morir en la pobreza.
Para Bolivia, redactó una constitución que estipulaba un presidente vitalicio y con el privilegio de nombrar sucesor (es decir, una monarquía en todo menos en nombre), previendo que él mismo sería ese presidente. El congreso de Perú lo nombró dictador en 1824, posición que no rechazó. Luego, cuando se suscitó una crisis política en la Gran Colombia en 1828, Bolívar suprimió la vicepresidencia ocupada por Santander, y asumió poderes dictatoriales. Esto provocó una reacción entre sus adversarios colombianos, quienes organizaron un complot fallido para asesinarlo. Al final, Bolívar no pudo gobernar más, y dimitió. Las nuevas autoridades colombianas le asignaron una modesta pensión. Meses después, Bolívar murió en la pobreza, presumiblemente porque esa pensión no le permitió tener un estilo de vida afluente. Pero, Bolívar no fue ninguna víctima. Si hubiera tenido menos ambición y más prudencia, habría podido negociar mejor su salida (o, incluso, su permanencia en el poder), y no habría tenido necesidad de morir pobre.


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