miércoles, 16 de septiembre de 2015

"Amor marginal" y la cultura de la pobreza

            Esta semana murió Gladys Vera. La recordaremos como una gran intérprete de gaitas zulianas, en especial, de Amor marginal. Esta gaita, compuesta por Víctor Hugo Márquez, narra la historia de una adolescente de un barrio pobre que se enamora de un hombre diez años mayor. La muchacha tiene la ilusión de que ese hombre va a sacarla de la pobreza, pero en realidad la lleva a vivir a un barrio aún peor. Ahí, el hombre la abandona y regresa sólo ocasionalmente, pero cada vez que lo hace, la embaraza. Al final, la madre soltera de siete niños, queda hundida en la pobreza.

            Esta gaita me ha sacado lágrimas en alguna ocasión. Describe vívidamente aquello que el antropólogo Oscar Lewis llamó la “cultura de la pobreza”. A mediados del siglo XX, Lewis causó un gran escándalo cuando, tras un estudio etnográfico de una familia muy pobre en México, propuso que la pobreza no es meramente la ausencia de recursos económicos. Es también una condición mental, una cultura. El pobre tiene una cosmovisión muy particular, y esta manera de entender el mundo frecuentemente se encuentra en todos los barrios pobres del mundo, sin importar las diferencias nacionales.
            Son varios los rasgos que Lewis delineó en esta cultura de la pobreza. Quizás el más sobresaliente es la mentalidad inmediatista. Al pobre no le interesa el futuro, ni tampoco conocer qué hay más allá del pequeño mundo en el cual se desenvuelve. Vive el momento y ya. No se preocupa por la prevención de enfermedades a largo plazo (y frecuentemente prefiere ir al curandero que al médico). Tampoco se preocupa por la educación. Permea en su mente un sentido fatalista: el destino ha estipulado que seamos pobres, y no hay nada que podamos hacer. Tiene muy baja participación social en partidos políticos, asambleas de vecinos, etc.
Lewis nunca hizo muy explícita la conclusión lógica de su premisa, pero de su obra es fácil abstraer la idea de que la pobreza no se resuelve con dinero. Quien sea miembro de la cultura de la pobreza podrá ganar la lotería, pero si no se deslastra de la mentalidad típica del barrio, probablemente su fortuna se consumirá en muy poco tiempo, y volverá a la pobreza.
Eso no quiere decir, como injustamente se le reprochó a Lewis, que los Estados no deben tener programas de asistencia social. Para salir de su condición, el pobre obviamente necesita una ayuda material. Pero, para lograr su acometido eficientemente, los Estados deben saber activar los estímulos correctos para que estos programas vayan destinados, no propiamente a suplir carencias materiales inmediatas, sino a reestructurar las mentalidades que condujeron a la pobreza.
Mucha gente ha acusado a Lewis de culpar a las víctimas. Se nos dice que nadie es pobre por voluntad propia. Como en todo, hay matices. Sí, el capitalismo genera ganadores y perdedores, muchas veces injustamente. Pero, no es suficiente con sostener que el rico es rico porque le robó al pobre. En muchos casos, como en los que se retrata en Amor marginal, el pobre pudo ser víctima, pero sus decisiones empeoraron la situación. El pobre puede ser víctima del capitalismo, pero es también víctima de su propia cultura. Esta cultura puede ser también resultado del capitalismo, y en ese sentido, el pobre es víctima por cuenta doble. Pero, si de verdad queremos ayudar a los pobres, es urgente reconocer que, mientras ellos participen de la cultura de la pobreza, su condición no mejorará.
Y, veo con preocupación que los demagogos políticos, pero a veces también algunos académicos serios, traten de convencernos de que los pobres no necesitan una transformación cultural. Esto es especialmente relevante cuando se trata de la vida sexual, conyugal y familiar en la cultura de la pobreza, tal como se describe en Amor marginal.
Entre los pobres de América Latina, la vida conyugal es muy inestable, y la organización familiar es típicamente matrifocal: puesto que no hay una relación duradera entre los esposos, la crianza de los niños está a cargo de la madre y de la familia materna. Hay mucho machismo, homofobia y autoritarismo, y con demasiada frecuencia se aplica castigos corporales a los niños. Pero, en vez de ver esto con alarma, hay entre los demagogos y algunos académicos, un intento por excusar esta conducta, alegando que no son costumbres patológicas, sino sencillamente adaptaciones a su condición de víctimas en el sistema económico.
El psicólogo venezolano Alejandro Moreno, por ejemplo, dice que la ausencia de una familia nuclear robusta en Venezuela no es patológica, pues la familia matricentrada de una mujer con relaciones conyugales muy pasajeras, es una alternativa perfectamente viable (extraña un poco que Moreno sea un sacerdote católico, pues cabría esperar que, desde el púlpito, se defendiera la familia nuclear tradicional, como siempre lo ha hecho el catolicismo). En EE.UU., la antropólogo Carol Stack escribió un libro famoso, en el cual sostenía que la vida familiar de los negros en ese país, tampoco es disfuncional, a pesar de que, como en los barrios pobres de Venezuela y otros países latinoamericanos, la tasa de madres solteras es elevadísima.

Me temo que, mientras se siga alegando que la historia de Amor marginal es una mera adaptación funcional a la opresión económica (en vez de ver en ella una causa de la propia pobreza), y que por ende, no hay nada que modificar respecto a cómo organiza su vida familiar la gente de estratos más bajos, los pobres seguirán siendo pobres.

6 comentarios:

  1. CON LAS TASAS DE NATALIDAD ENTRE ADOLESCENTES DE LOS RECIENTES AÑOS ESA PIEZA TIENE LA AUDIENCIA ASEGURADA...

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    1. Sí, he escuchado que la situación se ha vuelto grave

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  2. considero QUE HAY DOS PARTE EN EL ANÁLISIS DE LA PERSONA Y DEL ESTADO

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    1. Hola, no sé muy bien a qué te refieres. ¿Cuál persona, y cuál Estado?

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  3. considero QUE HAY DOS PARTE EN EL ANÁLISIS DE LA PERSONA Y DEL ESTADO

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  4. Realmente en america latina existe una pobreza mental aliemntada pro el estatus cou
    estoe s existe uan comlidicad de lso politicos, ellos foemntna el caos la ignornacia un estado asi les conviene
    hay raices de scuelas de ver e interpretar el mundo
    es ais
    pero tnabien hay complicida de la familai de barrio de la comunidad dela sociedad del entrono dodne se desenvuelva la persona
    hay una titanic adiscusion de sa dos esferas si la pobreza es mental o isntitucional
    me inclino mas a la pobreza isntiucional impuesta, razones hay muchas quien no va querer vivir mejor quien no va qeurer estar mejor
    noes dormirse en los laures en un facilismo
    es de uan buena orientacion fmailiar
    digamos culpable la fmailia un 35% el rsto el estado

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