jueves, 14 de septiembre de 2017

Carta a Belén sobre la psicopatía



            Querida Belén:

            Disfruté ir contigo al festival de cine clásico. Había visto Psycho (o, Psicosis, como a veces se titula en lengua castellana) hacía muchos años, pero no recordaba los detalles de la peli. Por eso, cuando la protagonista toma una ducha, y de repente es asesinada, salté de la silla y mi corazón empezó a latir muy aceleradamente. Sin duda, es una de las escenas más famosas en toda la historia del cine.
            Supongo que Psycho inauguró un género en el cine: el de los asesinos o criminales perturbados mentalmente. Ya sabes, los hay de muchos tipos. Hay científicos locos que tienen ideas demenciales con sus proyectos, y están dispuestos a realizarlos, aún si eso implica destruir a la humanidad. Hay caníbales con gustos gastronómicos y artísticos exquisitos que usan su gran inteligencia para matar y comerse a sus víctimas. Hay freaks desfigurados que, por resentimiento contra la sociedad, matan sin ningún motivo aparente. En el entendimiento popular, a estos personajes se les llama psicópatas.


            De todo hay en la viña del señor. La psicología humana es muy variada, y ciertamente puede haber casos en la vida real que más o menos reflejen algunas de esas conductas que aparecen en el cine. Pero, en líneas generales, te diré que la mayor parte de las veces, esas representaciones de psicópatas son muy fantasiosas.
Piensa por ejemplo, en Psycho. Al final de la peli, resulta que el asesino es un joven perturbado que mató a su propia madre, pero al sentir culpa por ello, embalsamó su cuerpo, lo vistió, y asumió que seguía viva. Para colmo, ese mismo muchacho asume la personalidad de su madre vistiéndose como ella, e inventa conversaciones con su madre, cambiando su tono de voz para parecerse a ella, y luego de que el personaje de su madre habla, él mismo responde. Que yo sepa, nunca en la historia de la psiquiatría se ha documentado un caso como ése. Es curioso que en inglés, la palabra psycho no tenga una definición precisa: puede ser psicópata o psicótico. El personaje de Psycho parece más psicótico que psicópata (¿lo recuerdas?, los psicóticos son aquellos que han perdido contacto con la realidad), pero ni siquiera este caso encaja bien en la psicosis.

En realidad, a los psiquiatras no les gusta mucho usar la palabra psicópata. Ellos prefieren usar el diagnóstico del trastorno de personalidad antisocial. Ser antisocial no es no tener interés en interactuar con los demás. Recuerda que eso es más bien el tipo de personalidad esquizoide. Ser antisocial implica más bien no respetar las reglas sociales, y no sentir empatía por lo que los demás sienten. Los esquizoides rara vez se vuelven criminales. Los psicópatas sí delinquen con mucha frecuencia.
Las personas con trastorno de personalidad antisocial no se ajustan a las normas sociales. Pero, esto no es mera rebeldía contra el sistema. Los rebeldes sin causa sencillamente quieren sentirse libres, y por ello, van contra las convenciones sociales. Pero, estos rebeldes sin causa al menos sienten empatía, y no se proponen hacer daño a nadie. En cambio, los psicópatas no se ajustan a las normas sociales, sencillamente porque no sienten lo que otros sienten. A ellos les da igual si los demás sufren. Su frialdad es, valga la redundancia, escalofriante.
Este tipo de personas son muy manipuladoras. Ellos no son capaces de colocarse en el lugar de los demás cuando se trata de emociones. Pero, sí son muy capaces de adivinar lo que los otros están pensando, y aprovechar eso para manipular. Mienten constantemente, bien sea para conseguir lo que quieren, o sencillamente, porque les resulta divertido hacerlo.
Pero, no creas que los psicópatas tienen grandes planes y son mentes criminales muy brillantes. En Hollywood tienen la manía de presentarlos como si fueran personas inteligentísimas que organizan planes maestros con fines perversos. No suele ser así. Los psicópatas tienen problemas controlando sus impulsos, y se irritan fácilmente. Eso les dificulta planificar bien las cosas. Ellos no se plantean objetivos a largo plazo. No son personas muy disciplinadas. De hecho, los psicópatas se aburren fácilmente, y siempre están a la búsqueda de nuevas sensaciones. En los cerebros de los psicópatas, las regiones asociadas a sentir diversión (lo que los neurólogos llaman el sistema de recompensa), no son como en el resto de la gente. Los psicópatas se aburren fácilmente. Y así, continuamente inventan nuevas diversiones para estimular su cerebro y sentirse entretenido, y por eso, están a la búsqueda de nuevas sensaciones. Eso explica por qué son muy inestables, y por qué se divorcian con mayor frecuencia que el resto de las personas, se mudan, se cambian de trabajo, etc. Muchos psicópatas que se convierten en asesinos, terminan sintiendo gran excitación sexual con sus crímenes. Y, su vida sexual suele ser también bastante desenfrenada y abusiva.
En una época, se llegó a pensar que los psicópatas tenían una inteligencia superior al resto de las personas, en buena medida porque los psiquiatras quedaban asombrados con su capacidad para manipular a los demás. Pero, con exámenes de inteligencia más precisos, se ha descubierto que los psicópatas en realidad son menos inteligentes que el resto de la población.
El trastorno de personalidad antisocial no aparece de la nada. Los psiquiatras aplican este diagnóstico a adultos que son continuamente irresponsables, que nunca sienten remordimiento, y que les importa un comino el bienestar de los demás. Lo más destacado en la psicopatía, como te decía, es la ausencia de empatía. Pero, en la vida de los psicópatas, estos rasgos ya aparecen en la infancia. Puede ser que un niño aún no sea un asesino psicópata, pero sí puede empezar a exhibir conductas que, de seguir así, ya como adulto desarrollará el trastorno de personalidad antisocial. Ante estos niños, los psiquiatras diagnostican el trastorno de la conducta.
Los bullies en los colegios, suelen ser este tipo de niños. Se salen de la clase, molestan a los demás, roban pertenencias ajenas (pero, usualmente, lo hacen de un modo insidioso, sin necesariamente confrontar), maltratan a las mascotas, mienten, y tratan de abusar sexualmente a los compañeros.
Podrías decirme que tú has conocido muchas personas así. ¿Significa eso, entonces, que son psicópatas? Te sorprenderá saber, Belén, que el 1% de la población mundial es psicópata. De forma tal que, puedo asegurarte que, entre tus conocidos, al menos uno es psicópata. Pero, no deja de ser cierto que algunas de las descripciones que he usado son muy vagas.
Un psicólogo, Robert Hare, entendió este problema, y se propuso evaluar con más precisión a los psicópatas. Él hizo una lista de criterios para decidir si alguien es psicópata. El psiquiatra entrevista al posible psicópata, observa algunas de sus conductas, y al final, basándose en un puntaje, decide si merece o no ser diagnosticado como psicópata. Son en total veinte criterios, y se conocen como la Escala de Hare: encanto superficial, grandiosidad, necesidad de estímulo, mentiras continuas, manipulación, ausencia de remordimiento, falta de emocionalidad, falta de empatía, parasitismo, falta de control de la conducta, promiscuidad sexual, problemas conductuales en la infancia, ausencia de objetivos a largo plazo, impulsividad, irresponsabilidad, incapacidad para aceptar responsabilidad por actos propios, relaciones maritales de corto plazo, delincuencia juvenil, reincidencia criminal, versatilidad en el crimen.
Quizás el rasgo más peligroso es el encanto superficial. Los psicópatas encuentran la manera de que, al menos al inicio, los demás sientan simpatía por ellos. En EE.UU. ocurre un fenómeno extrañísimo: los asesinos en serie reciben cartas de admiración de muchos fans, e incluso, algunos se casan con ellos en las cárceles. ¡Qué asco! Pero, a decir verdad, todos sentimos alguna fascinación con estos personajes. Y eso precisamente los vuelve muy peligrosos, porque para ellos es bastante fácil envolvernos y manipularnos.
De hecho, no todos los psicópatas terminan siendo criminales. Ellos pueden usar su carisma para su ganancia personal, sin necesariamente violar las leyes. Por ejemplo, en el mundo de los negocios, los psicópatas son muchísimo más abundantes. Lamentablemente, Belén, en este mundo traidor, a veces, el malo acaba bien. En la jungla corporativa, el más cruel puede terminar imponiéndose y triunfando. Eso se logra con una mezcla de encanto y sangre fría.
Algunos economistas ultraliberales dicen que, a la larga, este tipo de conductas en el mundo de los negocios hacen que el sistema sea muy productivo, y como resultado, todos salimos ganando. La codicia es buena, decía otro de esos psicópatas que aparece en las pelis. Yo no estoy totalmente convencido de ello. Pero, sí existe la posibilidad de que la psicopatía sea un rasgo ventajoso en algunas profesiones que sí persiguen fines loables. Yo no quiero a una hermanita de la caridad como policía; para enfrentar a los delincuentes, yo quiero a un tipo con algunos rasgos psicopáticos y que en cierto sentido piense como el psicópata, pues así, logrará capturarlo mejor. Yo no quiero como cirujano a una persona ultrasensible que, al ver vísceras, se le revuelva el estómago pensando en el sufrimiento del paciente; yo quiero un tipo con sangre fría a quien no le tiemble la mano para hacer las cosas.
En la lista de Hare, se incluye la falta de emocionalidad. Pues bien, te diré que quizás la emoción más ausente en los psicópatas es el miedo. Esta gente no se asusta fácilmente. Y eso, de nuevo, los hace muy peligrosos. El sólo hecho de pensar en robar un banco, y pensar que si me atrapan, iré a la cárcel, me hace temblar de miedo. Pero, para el psicópata, esto no es un problema. Si hay que ir a la cárcel, pues se va. Esta ausencia de miedo hace muy difícil que el psicópata se frene ante conductas antisociales. La amenaza de castigo no disuade al psicópata de cometer crímenes.
¿Recuerdas, cuando te escribía sobre la ansiedad, la respuesta de lucha o huida? Pues bien, en los psicópatas, la reacción de lucha o huida es menor. Cuando las personas normales encuentran algo que les asusta, sudan más, su corazón late más rápido, se les hace más difícil concentrarse, etc. En sus cuerpos se activan una serie de hormonas que producen esos cambios. Esto es la base fisiológica del estrés. Los psicópatas no sufren tanto de estrés. De hecho, muchas veces se ha corroborado que los psicópatas tienen el pulso más bajo que el resto de la población, aún en situaciones que serían estresantes para los demás.
Una parte del cerebro relacionada con la reacción de lucha o huida es la amígdala. Esa región cerebral es en gran medida responsable de generar la emoción del miedo. Pues bien, no te sorprenderá saber que los psicópatas tienen amígdalas más pequeñas. También se ha descubierto que, en los cerebros de los psicópatas, los lóbulos frontales no están tan desarrollados. Prometo escribirte una futura carta sobre las regiones del cerebro, pero por ahora, te diré que los lóbulos frontales están asociados con el control de los impulsos. Como ya sabes, los psicópatas tienen dificultad en controlarse.
A algunos progres les dolerá aceptarlo, pero parece que el filósofo Rousseau no tenía razón cuando decía que el hombre nace bueno, y sólo la sociedad lo corrompe. Según parece, hay gente que sí nace mala. Además de estos fallos en sus cerebros, todo indica que la psicopatía tiene también bases genéticas. Si tienes una hermana gemela idéntica, y ella es psicópata, las probabilidades de que tú también lo seas es del 47%. En cambio, si tienes una hermana gemela no idéntica, y ella es psicópata, la probabilidad de que tú seas psicópata es sólo del 17%. Eso sugiere que, quizás, el ser psicópata sí esté en los genes.
Un grave problema, Belén, es que la psicopatía no se cura. Algunos jueces torpemente envían a los psicópatas a terapias con psicólogos o psiquiatras, ingenuamente creyendo que con psicoterapia, esos lobos se convertirán en ovejas. No funciona. De hecho, puede volver las cosas mucho peor. Uno de los psicópatas más populares en el cine y las tiras cómicas es Joker (o, el Guasón, como le llamamos en Hispanoamérica), el archienemigo de Batman. Pues bien, en muchas historietas, a Joker lo envían al psiquiátrico de Ciudad Gótica, y ahí recibe terapia de una psiquiatra, Harley Quinn. Joker logra atraparla con sus encantos, la seduce, y al final, logra que ella lo ayude a escapar, y además, abandone la psiquiatría para convertirse en su manceba y cómplice en sus crímenes.
Las historietas de Batman no reflejan el mundo tal como es, y el retrato de Joker como psicópata no es muy realista. Pero, sí ocurre con mucha frecuencia que los psicópatas manipulan a los psiquiatras, y al final, terminan haciéndoles daño. Con la psicopatía, las psicoterapias son prácticamente una pérdida de tiempo. La personalidad antisocial no cambia. Lo único que se puede intentar hacer, es tratar de modificar algunos aspectos puntuales de su conducta. Recuerda que el castigo no sirve de mucho, porque el psicópata no siente miedo. Pero, se puede tratar de estimular al psicópata ofreciéndole premios cada vez que adquiera un hábito deseable. ¿Recuerdas la técnica de la economía de fichas? Consiste en premiar con objetos a la persona, cada vez que haga algo positivo. Esto funciona bien con autistas y esquizofrénicos. Pues bien, también funciona relativamente bien con psicópatas, aunque por supuesto, a ellos hay que darles un premio real (cigarros, caramelos, revistas, etc.). Unas meras fichitas no les moverá el piso; ellos no sienten la emoción que las personas normales sentimos cuando un amigo nos regala algo, sin importar cuán inútil sea ese obsequio.
¿Se puede hacer algo más? En vista de que los psicópatas siempre representan una amenaza, aun cuando no han cometido un crimen, algunos psicólogos han planteado soluciones muy controvertidas, pero que no deberíamos desechar tan fácilmente. Un psicólogo, Adrian Raine, propone que si logramos detectar en los cerebros de algunas personas, características que están indiscutiblemente asociadas con la psicopatía, entonces deberíamos pensar en apartar a esas personas de la sociedad. En otras palabras, los enviaríamos preventivamente a algún campamento, para asegurarnos de que no cometan crímenes. Pues, recuerda, no hay nada verdaderamente efectivo que disuada al psicópata de cometer crímenes.
Naturalmente, esto atenta contra la más elemental noción de justicia. Debemos castigar a las personas por las faltas no cometidas, no por las faltas que podrían cometer. Pero, Raine ha dicho que el apartar a alguien de la sociedad no debería pensarse como un castigo, sino más como una forma de asegurarse de que los psicópatas convivan entre sí, y formen su sociedad aparte. Raine no propone que la persona con cerebro de psicópata vaya a la cárcel, sino más bien, que vaya a un campo en buenas condiciones, donde pueda ser más libre de tener una conducta con personas más afines, y así evitar que haga daño a quienes no son psicópatas.
Yo no me apresuraría a desechar esta alternativa, Belén, pues seríamos muy ingenuos al pensar que la psicopatía no tiene bases biológicas. Pero, por el momento, no creo que esto sería una buena solución. En la historia de la humanidad, los proyectos que consisten en apartar a un grupo de personas, para que formen su propia sociedad, siempre terminan siendo monstruosos. Por más que se les garantice buenos tratos, lo cierto es que a la larga, los apartados terminan siendo ciudadanos de segunda. Así ocurrió trágicamente en Sudáfrica con el apartheid.
Además, debo advertirte que, si bien hay muchos indicios sobre las bases biológicas de la psicopatía, no tenemos información definitiva, y esas investigaciones apenas están en sus fases iniciales. En el proyecto de Raine, hay un riesgo demasiado alto de apartar a alguien que no sea realmente psicópata.

Incluso, el propio Raine reconoce que la personalidad antisocial tiene también orígenes sociales, y no meramente biológicos. Si un muchacho cae en las redes de la pandilla del barrio, y los compañeros lo incitan a delinquir, eso puede terminar contribuyendo a que se convierta en un psicópata. Si los padres lo maltratan, o son excesivamente duros con él, también puede aumentar el riesgo de que adquiera una personalidad psicopática. Muchos psicópatas han sido abusados sexualmente en la infancia, y ya como adultos, ellos mismos se vuelven depredadores sexuales. Si la sociedad lo rechaza, también hay más posibilidades de volverse psicópata (supongo que acá las pelis que retratan a los psicópatas como freaks resentidos, no están tan lejos de la verdad). Te he dicho que la psicopatía es más común en el mundo de los negocios, pero con todo, los estratos sociales en los cuales más abundan los psicópatas (especialmente psicópatas que se vuelen criminales), son los más bajos.
Quizás, la biología condicione a muchas personas a ser psicópatas. Pero, si no están expuestas a estas circunstancias sociales, no desarrollarán personalidades antisociales. Y recuerda, Belén, que en algunos escenarios, los rasgos psicopáticos pueden ser beneficiosos y productivos. Es posible que el ladrón y el detective tengan cerebros muy parecidos, pero el primero recibió palizas de su padre, mientras que el segundo recibió abrazos de su padre. Ambos retienen rasgos psicopáticos, pero las circunstancias sociales propiciaron que el uno se convirtiera en una persona parásita, y el otro en una persona productiva.
El ser psicópata, entonces, se lleva en los genes, pero las circunstancias sociales determinan si muchos de esos genes se activan o no. Australia fue colonizada por prisioneros, y seguramente muchos de ellos eran psicópatas. Si la psicopatía fuese enteramente genética, entonces hoy Australia sería un país con muchísimos problemas sociales, pero no es así. Los genes de los australianos no han cambiado, pero las condiciones sociales sí.
Si te encuentras a alguien con estos rasgos, Belén, ten cuidado. Es demasiado fácil caer en sus redes. Los malos tienen un encanto, pero no olvides que son malos. Y, a tu edad, creo que debes estar especialmente alerta, pues ya empiezas a tener novios. La psicopatía es muchísimo más común en los hombres que en las mujeres, de forma tal que las chicas tienen más riesgo de encontrarse con psicópatas en sus aventuras románticas. Como parte de su encanto, los psicópatas pueden ser muy seductores, y recuerda que son bastante promiscuos, de forma tal que tienen más experiencia en asuntos sexuales. No quiero asustarte demasiado; no quiero que pienses que un novio con rasgos psicopáticos inevitablemente te violará o te matará. Pero, hay muchas formas de hacer daño. Y, ten presente que, en la psicopatía, las emociones son muy superficiales. Si un novio psicópata te rompe el corazón y lloras desconsoladamente, a él le resultará indiferente. Ellos manipulan con palabras, pero no aman verdaderamente. Se despide, tu amigo Gabriel.

lunes, 11 de septiembre de 2017

"Psicosis", de Hitchcock: buen entretenimiento, mala psicología



Estoy actualmente escribiendo un libro introductorio a la psicología, y me preparo para redactar un capítulo sobre la psicopatía. No soy un gran cinéfilo, pero cuando leo y escribo, ocasionalmente me detengo a ver alguna película relacionada con el tema que ocupa mi mente. Así pues, mientras me documento sobre los psicópatas, decidí ver Psicosis, de Hitchcock.
A mí particularmente el género thriller me aburre. Estimo que es demasiado pueril. El thriller es el tipo de película que cautiva al adolescente, pero no al espectador más maduro. El adolescente quiere sentir miedo, el maduro disfruta más con una experiencia más reflexiva. A mí nunca me gustaron las montañas rusas, de forma tal que es natural que tampoco me gusten mucho los thrillers.

Por esto, el cine de Hitchcock nunca me ha deslumbrado. Sí, son películas bien hechas. Pero, esos giros inesperadísimos al final de la película (irónicamente, se han vuelto ya tan cliché, que hace mucho tiempo dejaron de ser inesperados) me aburren. La buena película, me parece, es la que puede volver a verse. Si el valor de una película depende de la emoción que se siente cuando por primera vez se descubre un misterio, entonces lamentablemente, esa película no podrá verse con la misma emoción más de una vez. Un spoiler no arruina una buena película.
En fin, Psicosis es probablemente el thriller por antonomasia. Una mujer con un dinero robado llega a un motel, y ahí interactúa con Norman Bates, el dueño del motel. La muchacha es asesinada, aparentemente por la madre de Bates. Al final de la película, se descubre que el asesino es realmente el propio Bates, quien perturbado psicológicamente por eventos traumáticos en su vida, asume la personalidad de su madre, muerta ya hace muchos años.
El título original de Psicosis es Psycho. En inglés, nunca ha estado claro si psycho se refiere a psicópata o psicótico. Es fácil confundir los términos, pero significan dos cosas distintas. El psicópata es aquel que no tiene remordimiento moral por lo que hace; el psicótico es aquel que ha perdido contacto con la realidad y tiene ideas delirantes.
La traducción al castellano del título de la película asume que Bates un psicótico, pero en realidad, el personaje parece una combinación de psicópata y psicótico. Bates mata a la muchacha a sangre fría; en esto, se parece a los psicópatas. Pero, a la vez, momifica el cuerpo de su madre, viste el cuerpo, y asume que está viva; en esto, se parece a los psicóticos.
Esta combinación de psicosis y psicopatía es muy extraña. De hecho, pareciera ser más un invento de Hitchcock. Dicen los entendidos que Hitchcock tuvo mucho interés en el psicoanálisis, y que eso se refleja en sus películas. Pues bien, el psicoanálisis es un paradigma bastante desprestigiado en la psicología, y así como Freud inventó muchas cosas fantasiosas (por ejemplo, el complejo de Edipo), Hitchcock aparentemente también inventó una psicopatología que no existe.
Además de esta extraña combinación de psicopatía y psicosis, Hitchcock añadió otro componente aún más extraño: las personalidades múltiples en un mismo sujeto. Bates no sólo asume que su madre está aún viva (al punto del macabro detalle de vestir al cadáver), sino que él mismo asume su personalidad. Según la historia, Bates asume esto como una forma de enfrentar el trauma que supuso para él haber matado a su propia madre.
Es cierto que el trastorno de identidad disociativa (ése es el nombre clínico para describir a las personalidades múltiples) suele surgir como un mecanismo de defensa disociativo para evadir una dura realidad. Pero, la forma en que Hitchcock retrata este trastorno también es muy fantasiosa. Bates habla con su madre, saltando de una personalidad a otra en una misma conversación. Esto nunca ocurre así en el trastorno de identidad disociativa. Los pacientes que sufren este trastorno alternan de una personalidad a otra en periodos mucho más largos, nunca en una misma conversación entre las distintas personalidades que ellos mismos asumen.
Vale destacar que, durante los últimos cincuenta años, en EE.UU. ha habido una explosión de casos de trastorno de identidad disociativa. Muchos psiquiatras sospechan que los medios de comunicación han tenido una gran influencia en esto. Hollywood ha quedado fascinado con este tema, y lo ha explotado. Los espectadores han quedado tan saturados con el tema, que al final, ellos mismos han desarrollado este trastorno. Muy pocas enfermedades mentales son inducidas por los medios de comunicación, pero el trastorno de identidad disociativa es una de ellas.
Tal ha sido la obsesión con las personalidades múltiples, que en la penúltima década del siglo XX, hubo en EE.UU. una epidemia de casos de personas que creían haber desarrollado personalidades múltiples, supuestamente como consecuencia de un recuerdo reprimido de abuso sexual. Todo esto es resonancia del psicoanálisis, y su teoría de que los recuerdos se reprimen. En Psicosis, Bates desarrolla una personalidad alterna, como una forma de reprimir sus perturbadas memorias.
Hitchcock, por supuesto, era cineasta, y sólo quería entretener. Pero, su influencia propició un mal entendimiento de cómo funciona la mente humana, y su retrato de las memorias reprimidas y las personalidades múltiples abrió el paso para que tres décadas después de Psicosis, proliferaran en EE.UU. casos de personas que alegaban haber sido abusadas en su infancia (cuyos recuerdos habían sido reprimidos, y ahora se recuperaban con hipnosis). Cuando el FBI investigó a fondo estos casos, no encontró nada sustancial, y tras varios años de investigación, llegó a la conclusión de que todo se trataba de una histeria colectiva.
Muchos comentaristas elogian la supuesta profundidad psicológica de las películas de Hitchcock, pero al menos en el caso de Psicosis, juzgo que es más bien el origen de muchos de los clichés y falsas concepciones que hoy abundan en torno a la psicología. Con todo, cinematográficamente, Psicosis cautiva. Aun sabiendo que a la muchacha la matarían, la famosísima escena de la ducha generó gran ansiedad en mí. Además de eso, dicen los entendidos que Psicosis marcó un hito en la historia del cine, al desafiar muchas convenciones morales (fue de las primeras en representar violencia y sexo de un modo más o menos explícito). Muy bien. Como película, sentó un precedente, y aun casi sesenta años después, es entretenida. Pero, si el espectador quiere ver una película para entender la psicosis o la psicopatía, no la recomiendo.