lunes, 27 de julio de 2015

¿Por qué los gays son más promiscuos?



            Es un hecho indiscutible que los hombres homosexuales son más promiscuos que los hombres heterosexuales. Esto ha sido respaldado por múltiples estudios, y los gays que quieran negar este hecho, tratan de tapar el sol con un dedo. De hecho, los homosexuales deberían entender que esa alta tasa de promiscuidad más bien puede usarse como un argumento a favor del matrimonio gay, pues podría esgrimirse que la alta promiscuidad es debida a que, en virtud de que no existe un aval social a través del matrimonio, los homosexuales no logran tener relaciones estables. Una manera de reducir la promiscuidad homosexual sería, precisamente, legalizando el matrimonio.

            Pero, por otra parte, esta postura asume que la promiscuidad entre homosexuales es debida a condiciones sociales. Hay motivos para pensar que esto no es del todo cierto. Quizás la promiscuidad entre homosexuales no se deba a la forma en que la sociedad trata a los gays, sino al simple hecho de que está en sus genes.
            Si las condiciones sociales de verdad fueran las responsables de la promiscuidad, las lesbianas y los gays serán igual de promiscuos. Pero, no es así. Las relaciones entre lesbianas son muy estables, mientras que las relaciones entre gays son notoriamente pasajeras. Todos conocemos el viejo chiste: ¿Qué hace una lesbiana en una segunda cita? Se muda con su compañera. ¿Qué hace un gay en una segunda cita? No hay segunda cita.
            ¿A qué se debe esta promiscuidad? El antropólogo Donald Symons ofrece una interesante hipótesis. Los hombres, homosexuales y heterosexuales, tienen mayor inclinación a la promiscuidad, y esto tiene una firme base genética. En genética y psicología evolucionista, esto es conocido como el “efecto Bateman”. El ser promiscuo ofrece ventaja adaptativa en la selección natural, pues quien copule con más mujeres, tendrá más descendientes y divulgará más sus genes.
Las mujeres, en cambio, no son tan promiscuas, pues el aparearse con muchos hombres no propiciará más descendencia. Una vez que la mujer ha quedado embarazada, no fecundará nuevamente durante su gestación, por más que se acueste con más hombres. Frente a esto, la mujer ha buscado otra estrategia evolutiva. En vista de que no les resulta provechoso aparearse con varios hombres, la mujer opta por ser más selectiva. De ese modo, se asegura de que quien se acueste con ella, le ofrezca los recursos necesarios para el apoyo de las crías, las cuales, en la especie humana, son bastante vulnerables (mucho más que en otras especies primates). Y, para asegurarse de que el hombre destine recursos sólo a su cría, la mujer se asegura de que el hombre no tenga escaramuzas sexuales con otras mujeres, y si acaso estas escaramuzas sí ocurren, que no se destinen recursos a otras crías.
Así pues, está en los genes de los hombres el ser promiscuo. Pero, también está en los genes de las mujeres frenar esa promiscuidad. Cuando se conjugan esas dos estrategias, el resultado es lo que solemos ver en heterosexuales: parejas monógamas, pero ocasionalmente adúlteras. Por regla general, el hombre busca echar la canita al aire, mientras que la mujer busca la estabilidad del hogar.
Las relaciones entre lesbianas suelen ser más estables, precisamente porque están conformadas por personas que quieren conformar hogares. En cambio, las relaciones entre hombres homosexuales son muy inestables, porque está en sus genes el ser promiscuos, pero no tienen el contrapeso de la mujer que frene sus aventuras.
Hay, además, un añadido al cual Symmons no dedica mucha atención, pero que vale destacar. Los hombres son más celosos que las mujeres. La mujer quiere que el hombre invierta recursos en su cría y no en otras, pero no le molesta tanto que el hombre tenga otros descendientes, siempre y cuando no les destine recursos (la visita a un burdel suele perdonarse más que la relación con una amante). Los celos del hombre seguramente también están en sus genes. Para que el hombre ofreciera recursos a las crías, tuvo que asegurarse de que la cría es efectivamente su descendencia; la mujer, en cambio, tiene esa seguridad desde siempre, pues gesta a la cría en su propio vientre.
Los celos son una estrategia evolutiva para asegurarse de que la mujer no se aparee con otro, y evitar así ayudar a una cría que no lleva una alta proporción de los genes del hombre que provee los recursos. Y, si en efecto, el hombre tiene motivos para suponer que la cría no es su descendencia, entonces la reacción es violenta: el infanticidio y el asesinato de la mujer. Esto también tiene alguna base genética, pues habría servido como estrategia para que el hombre se asegurase de eliminar individuos a quienes destina recursos, pero que no contribuyen a divulgar sus genes.
En un famoso estudio sobre las estadísticas de homicidios a nivel mundial, los psicólogos Martin Daly y Margo Wilson descubrieron que una de las formas más comunes de homicidio es el crimen pasional por celos, y en un altísimo porcentaje de estos crímenes, el hombre mata a la mujer, y no a la inversa.
Si el hombre tiene más genes para la promiscuidad, pero también más genes para responder a los celos violentamente, entonces las relaciones homosexuales pueden prestarse más a la explosividad. Y, de hecho, así se confirma mundialmente: las cifras de violencia doméstica y crímenes pasionales son mucho más altas entre hombres homosexuales que entre parejas heterosexuales o lesbianas.
¿Qué implica todo esto? No está claro. Como he mencionado, suele esgrimirse la promiscuidad entre gays como un argumento a favor del matrimonio homosexual, pues se asume que, al hacer la homosexualidad más socialmente aceptable, los gays encontrarán más estabilidad en el matrimonio, y reducirán su promiscuidad. Pero este argumento asume que la promiscuidad gay es de origen social. Como hemos visto, tenemos motivo para suponer que esto no es así. Si, en efecto, los gays llevan la promiscuidad en sus genes, entonces el efecto del matrimonio como factor de estabilización será menor. 

Y, de hecho, estos datos pueden usarse más bien como argumento para oponerse al matrimonio entre hombres homosexuales (pero, como hemos visto, no de lesbianas). Pues, si la naturaleza biológica de los gays es promiscua, eso hará que el matrimonio entre ellos corra un alto riesgo de fracaso ¿Para qué legalizar una institución que tiene altas probabilidades de fracasar? Más aún, en el caso de la adopción, ¿es responsable dar custodia de niños a parejas que tienen más probabilidades de terminar en divorcio, e incluso, de participar en crímenes pasionales?
Con todo, yo opino que, al menos en el caso del matrimonio (la adopción de hijos es ya harina de otro costal), debemos guiarnos por el principio del perjuicio que acuñó John Stuart Mill: sólo cabe prohibir acciones en las que haya perjudicados que no ofrecen su consentimiento. En el matrimonio de homosexuales, es difícil ver quién sale perjudicado sin consentimiento. Por ello, aun si probablemente estos matrimonios terminarán en fracaso, no hay justificación moral para no permitirlos.

            

13 comentarios:

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  2. Lo de la promiscuidad de los homosexuales (y no parece que todos los sean, hay excepciones) no creo que sea un tan gran misterio: una vez derribada una fuerte norma moral, es como más fácil seguir derribando las siguientes. Pasa lo mismo con el drogadicto, el ladrón e inclusive el asesino: tras el primer crimen, es más fácil el segundo, tras la segunda probada de droga es más fácil la tercera, y así sucesivamente. Al final, ya ni te inmutas de ver un cadáver o decir a un inocente: "¡Esto es un asalto, dame el celular!" o de probar drogas como un catador, o de caer en los vicios más abyectos sin pudor. La costumbre es una cosa muy caprichosa y perniciosa.

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  3. Personalmente, discrepo con esta interpretación. En el caso de la drogodependencia la adictividad de la sustancia depende casi exclusivamente de sus efectos sobre el organismo (y más concretamente sobre el cerebro) más allá de los condicionamientos sociales. Por otra parte, en lo que respecta a la sexualidad, mi opinión es que los grupos de heterosexuales y de mujeres homosexuales actúan como grupo de control sobre los varones homosexuales. Así vemos que la sexualidad de los homosexuales masculinos. quienes no tienen lidiar con la selectividad sexual de las hembras de la especie, resulta muy diferente que la de sus congéneres heterosexuales, lo cual nos da una pista más que interesante (en el sentido de datos cualitativos) para comprender mejor el dimorfismo sexual de la especie y sus consecuencias sociales.
    Asimismo, estoy completamente de acuerdo con la posición del Dr. Andrade respecto del matrimonio homosexual y la lógica de Stuart Mill.
    Por último, dejo un video que me parece más que interesante sobre la temática: https://www.youtube.com/watch?v=J04bRx2MGi4

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    1. Si bien las preferencias sexuales entre varones homosexuales y varones heterosexuales son obviamente distintas, cabe considerar la posibilidad de que ambas poblaciones preservan el gen de la promiscuidad (el cual debió preservarse como unidad discreta aparte por la selección natural). Pero, en el caso de la heterosexualidad, esta promiscuidad es frenada por la estabilidad de las mujeres (quienes son menos promiscuas), mientras que en el caso de los homosexuales, al juntarse promiscuos con promiscuos, la tasa es mucho mayor.

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  4. Todo bien con lo que expones sobre la promiscuidad, que como a dos hombres les va el tema del sexo están dispuestos a tener relaciones más seguidamente, y no les importa ser usados para eso porque ambos disfrutan ya que poseen la misma actividad sexual.
    Eso si discrepo totalmente con esta frase: "las cifras de violencia doméstica y crímenes pasionales son mucho más altas entre hombres homosexuales que entre parejas heterosexuales o lesbianas." ¿Cómo aseguras este tipo de cosas, hay estudios que te lo demuestren, o lo sacaste por simple deducción por los crimines de hombres a mujeres? piensas que los homosexuales son igual de violentos.
    Perdoname decirte pero te dejare un link donde dice claramente, que las relaciones lésbicas (de lesbianas) son las que presentan el mayor indice de violencia domestica, son de por si mas agresivas, y el divorcio de lesbianas es el doble que el de los gays. Esta bien que nos catalogues de promiscuos, pero ahora vienes a de decirnos que somos más violentos, a diferencia de los heterosexuales, no digo que no haya gays violentos pero no todos lo somos, nuestro cerebro es mas feminizado y eso hace que seamos menos agresivos, he visto que los homosexuales no tendemos a ser mas violentos ojo no digo que todos, pero de por si lo digo por amistades que yo tengo. En cambio, no puedo decir lo mismo de las lesbianas son mas agresivas, y llevadas a su idea.
    Pero para que te hagas una idea, y corrijas ese gravísimo error, te dejo estos links pero en español ingles:
    http://www.mirales.es/sociedad-activismo/maltrato-entre-lesbianas-la-violencia-invisible/
    https://ifvmes.wordpress.com/2015/05/19/estadstica-de-violencia-en-parejas-homosexuales-gays-y-lesbianas-1-de-cada-3-sufre-maltrato-la-lsbica-la-ms-violenta/
    http://lesbianas.about.com/od/Pareja/a/Violencia-De-Pareja-Cuando-El-Amor-Golpea.htm

    Y el link de los divorcios en lesbianas que es doble a los gays:
    http://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/lesbian-couples-twice-as-likely-as-gay-men-to-end-civil-partnership-as-divorces-up-by-20-8866454.html

    Saludos!

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    1. Estoy viajando por andalucia sin ordenador. Responderé al volver a maracaibo

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  6. Yo impero según la idea de que debe haber matrimonio entre lesbianas y no entre gays dado a que se infiere en la definición que me brinda la etimologí: Matris-monium, debido a que una madre soltera puede adoptar sin la necesidad de un cónyuge a pesar de las leyes actuales este se define como uno para la madre biológica, el matrimonio impera en las prestaciones del embarazo-lactancia-seguro de situación contingente en su caso, por tanto pienso que debe haber matrimonio entre lesbiana y bisexual con inseminación artificial.

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    1. Tu redacción es un poco confusa. No entiendo lo que quieres decir. ¿Me lo aclaras?

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    3. Mi manera de defender el matrimonio como exclusivamente heteroxual es la siguiente:
      Todas las preferencias del matrimonio se basan en el acto reproductivo, los homosexuales no lo necesitan salvo cuando son capases de reproducirse de forma natural, esto es en una relación lesbica con inseminación artificial.
      Mi apología continua diciendo que los homosexuales no necesitan las prestaciones del matrimonio porque son reemplazables por documentos que se pueden llevar desde la soltería, como es el caso de la hoja de cambio de beneficiarios.

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  7. Al final, termina siendo una cuestión semántica. Vale, no lo llamemos "matrimonio". Pero, ¿qué importa si lo llamamos "matrimonio"? ¿Quién sufre?

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    1. Porque se esta pidiendo a la ley algo innecesario, debido a que ya se tienen las prestaciones del estado como pareja.

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