martes, 7 de julio de 2015

El huracán Katrina, las inundaciones de Apure, y el racismo.



            En lengua inglesa, existe la expresión “play the race card”, que literalmente se traduce como “jugar el comodín racial”, pero que realmente denota un chantaje racial. Un empleado negro incompetente, por ejemplo, puede usar el comodín racial, alegando que fue despedido de su trabajo, no por incompetente, sino por negro.
            Este tipo de chantaje racial es muy común dentro EE.UU., pero también nutre mucho el anti-americanismo en otros países. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, es un experto en esta táctica de manipulación. Cuando era canciller, por ejemplo, tuvo problemas en el aeropuerto en Nueva York porque llegó tarde al embarco, y no le permitieron montarse en el avión (hay reportes de que estaba ebrio y viajaba con una amante que no tenía reservación en el vuelo). En aquella ocasión, Maduro dijo que aquello había ocurrido porque su piel era oscura (en realidad, no es muy oscura), y había sido víctima del racismo norteamericano.

            Más recientemente, ya como presidente, Maduro respondió a unas denuncias que el presidente español Mariano Rajoy hizo respecto a la crisis social en Venezuela. Maduro acusó a Rajoy de ser racista, a pesar de que el presidente español no hizo el menor comentario que sugiriera racismo. De nuevo, Maduro asume que cualquier crítica o ataque que un blanco haga frente a un moreno, es racismo.
            Pues bien, en 2005, los seguidores de Hugo Chávez acusaron a George W. Bush de racista, por no haber intervenido oportunamente para evacuar a los habitantes de Nueva Orleans durante el huracán Katrina, la mayoría de los cuales eran negros. Esto es una media verdad. El retraso en la evacuación fue tanto o más responsabilidad del alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin (un negro), a quien se le avisó con anticipación la tragedia que se aproximaba, pero no tuvo la diligencia para organizar la evacuación.
            La responsabilidad fue compartida. Pero, en todo caso, ¿dónde está el racismo? Podemos reprochar a Bush de haber sido incompetente, pero, ¿cómo sabemos que su motivación fue racista? ¿Por qué no pudo haberse tratado de mera incompetencia? En EE.UU., se ha llegado a tal nivel de chantaje racial, que a cualquier acción reprochable que un blanco cometa contra un negro, inmediatamente se le atribuye una motivación racial.
            Recientemente, por ejemplo, en EE.UU. ha habido incidentes en los cuales policías y vigilantes blancos han matado a negros. Muchos de estos incidentes son reprochables. Pero, ¿cómo podemos afirmar que en cada uno de estos incidentes, el victimario actuó con intenciones racistas? De hecho, en ese país, es mayor el número de negros que mata blancos, que el número de blancos que mata negros. Pero, no por ello diríamos que cada uno de esos crímenes cometidos por negros se debe a motivaciones raciales.
            Demostrar el racismo es muy difícil. A no ser que haya una comunicación explícita por parte del victimario, según la cual, se agrede a la víctima debido a su condición racial, deberíamos tener más prudencia en atribuir motivaciones de odio racial. Podemos reprochar a los policías y vigilantes blancos que han matado a víctimas inocentes, podemos criticar a Bush por su incompetencia en Katrina; pero, alegar que hacen esas cosas porque odian a los negros, es ir demasiado lejos.


            Así como Maduro y otros chavistas eran muy dados a emplear el chantaje racial, ahora podríamos hacer lo mismo con él, en su manejo de las recientes inundaciones en el estado Apure. La negligencia de las autoridades en el manejo de esta crisis ha sido tremenda. Del mismo modo en que Bush tardó en llegar a Nueva Orleans, Maduro ni siquiera aún ha hecho acto de presencia en esa zona golpeada. Varias organizaciones humanitarias han enviado ayuda, y las fuerzas armas, en vez de entregar la comida a las víctimas, la venden. Frente a estos abusos, el gobierno de Maduro prefiere ver a otra parte, e incluso, ser cómplice.
            Acá podríamos emplear un chantaje racial, o de otra índole. Podríamos alegar que Maduro es citadino, y desprecia a los campesinos apureños. O, Maduro es descendiente de judíos sefarditas, y siente odio por la población mestiza e indígena de Apure. Francamente, ninguna de estas hipótesis tiene cabida. Maduro es sencillamente incompetente, y nada más. Si no estamos dispuestos a entrar en especulaciones sobre odios raciales de Maduro, ¿por qué no podemos hacer lo mismo con Bush? ¿Por qué no podemos asumir que Bush, un alcohólico que nunca se recuperó del todo, fue sencillamente incompetente en Nueva Orleans?            

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