lunes, 31 de agosto de 2015

¿Cagan los bachaqueros en las colas?: A propósito de Norbert Elias

            He escuchado varios testimonios de gente que alega haber visto a los bachaqueros defecar en las colas para los productos básicos. Me dicen también que en los hospitales públicos, los indígenas (principalmente los wayúu) hacen sus necesidades en los pasillos (aun cuando hay baños disponibles), y el estiércol queda expuesto hasta que algún funcionario encargado de la limpieza tenga la voluntad de hacer algo al respecto.
            Yo nunca he visto estas cosas. Sí he visto que, cuando los bachaqueros se van de los supermercados, queda mucha suciedad (nunca he visto un mojón humano), pero esto es normal en lugares con mucha concentración de personas. Quizás los testimonios sobre indígenas defecando en pasillos sean falsos o meras anécdotas de hechos muy esporádicos, que buscan degradarlos. Pero, por otra parte, si tenemos en consideración la historia de la higiene en la humanidad, no sería tan sorprendente enterarnos de que, en realidad, estas cosas sí son comunes.

            Durante la mayor parte de su existencia, la especie humana ha sido bastante asquerosa. Tal como lo documenta Norbert Elias en un libro clásico sobre el tema (El proceso civilizatorio), las grandes reformas higiénicas empezaron sólo a finales de la Edad Media en Europa, y de ahí, se han difundido al resto del mundo. Elias documenta cómo en la sociedad cortesana aparecieron muchos de los modales que hoy guían nuestra conducta: no eructar en la mesa mientras se come, no soplarse la nariz y dejar los mocos en el mantel, no sacar un cuchillo a quitarse restos de comida, no defecar en las escaleras del castillo. Estos códigos se formularon entre las elites feudales, y con el paso de los siglos, fueron asimilados por el populacho.
            En nuestra época de sensibilidades poscoloniales, es políticamente incorrecto decir que hay pueblos más limpios que otros. Si bien, por motivos evolucionistas, tenemos algunas adaptaciones mentales que nos hacen alejarnos de las bacterias, hay un importante añadido cultural. Elias demuestra muy competentemente que la obsesión con la higiene fue un valor originario de la aristocracia europea, y que por regla general, las reformas sanitarias han sido impuestas desde arriba. Aquellos pueblos que han estado más apartados de la civilización aristocrática occidental, suelen ser los menos aseados.
            En América Latina, tenemos el estereotipo del inmigrante español (y en menor medida, también el francés y el árabe) apestoso cuyo sobaco hiede. Ciertamente, la inmigración española a América en el siglo XX constó de campesinos iletrados, muy ajenos a la aristocracia que promovió los códigos de la sociedad cortesana. Pero, me temo que esos inmigrantes, por regla general, son más aseados que los indígenas que están aún más removidos de la civilización occidental aristocrática. Si es verdad que los indígenas defecan en los pasillos de hospitales y edificios públicos (e, insisto, no tengo evidencia contundente de que esto sea una costumbre habitual), ha de ser porque no están lo suficientemente civilizados. Cagar a la vista de todo el mundo es algo más propio del Paleolítico que de la vida en una ciudad moderna.
            Los indigenistas se resienten cuando se dice que los pueblos indígenas son más salvajes, es decir, menos civilizados. Estos indigenistas dicen que en la América precolombina hubo grandes civilizaciones, y que los pueblos indígenas son tan civilizados como los europeos. Lamentablemente, la evidencia dicta algo muy distinto. Cuando llegó Colón, sí, en este continente había grandes ciudades. Pero, las condiciones sanitarias de esas ciudades eran pésimas (especialmente Tenochtitlán, con su hediondez derivada de los cuerpos humanos ofrecidos en sacrificios y consumidos como alimento). Es cierto que, en el siglo XVI, las ciudades europeas eran aún un asco, pero había ya en Europa los códigos de higiene de la sociedad cortesana, los cuales sentaron las bases para que, en los siglos siguientes, se idearan óptimos sistemas de letrinas y cañerías.
            Algunos otros indigenistas admiten que los nativos son menos civilizados, pero asumen, a la manera de Rousseau, que esto es algo bueno. La civilización es origen de muchos males, y así, debemos aprender de aquellos que viven más cerca de la naturaleza. En el siglo XX, intelectuales como Freud y Marcuse quisieron también darle un giro psicológico a este lamento por la vida en civilización: continuamente se reprimen nuestros instintos naturales, y esto nos condena a vivir en malestar.
            Elias admite que el proceso civilizatorio es represivo, pero en balance, es más ventajoso que desventajoso. Contener las ganas de cagar en un pasillo, es una forma de represión. Pero, ¡gracias a Dios que esa represión existe! Si de verdad viviéramos más próximos de la naturaleza, como pretenden Rousseau y los primitivistas, seríamos todos unos apestosos. La naturaleza no es solamente ríos y bosques con olor a jazmín. Es también culos irritados por la mierda mal lavada, y narices llenas de mocos. Uno de los pueblos menos civilizados del mundo, los yanomamis, son notorios por su hediondez, tal como lo ha documentado Napoleon Chagnon en sus estudios etnográficos de esta tribu.

            Así pues, quizás sea simple difamación que los bachaqueros cagan en las colas y los indígenas hacen lo propio a la luz de todos en sitios públicos. Pero, no debemos ignorar que el desarrollo de la higiene tiene unas especificidades culturales. Los indígenas proceden de una cultura que no ha estado lo suficientemente expuesta al proceso civilizatorio delineado por Elias. Y, los bachaqueros, si bien muchos no son indígenas, proceden de estratos sociales en los cuales, dentro de la misma civilización occidental, están alejados de las reformas higiénicas que, vale insistir, tuvieron un origen aristocrático.

4 comentarios:

  1. El problema no esta con los bachaqueros.El problema comienza por la falta de seguridad juridica, el cierre de empresas, la destrucción del aparato productivo del pais, en fin la culpa es del gobierno no lo olviden! el desempleo, la escasez y la inflación son culpa directa de las malas politicas.

    Para no hablar de politica aqui les dejo un conjunto de articulos que nos ayudan a entender el tema del bachaquero desde una optica diferente a la que todos los medios difunden a mi entender distribuyendo el mensaje que el gobierno quiere que se difunda "la culpa es el bachaquero." pero la culpa señores es del gobierno que tenemos

    http://tsmconsultores.com/la-reventa-especulacion-o-arbitraje-agente-de-danos-o-de-bienestar-social/

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    1. Que tiene que ver tu comentario con el tema que trato en este articulo?

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  2. Aunque esas acciones me parecen lo mas asqueroso y repugnante que puede existir, son comprensibles teniendo en cuenta la situación de Venezuela ya que la gente se la pasa casi todo el día en las colas entonces cuando ya no pueden aguantar tiene que escoger entre abandonar unos minutos el puesto con un riesgo muy alto de perder su lugar (ud sabe que las colas alla son larguisimas) o hacerse ahí mismo

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