jueves, 18 de junio de 2015

Enrique Dussel, Gavin Menzies, 1421, y los chinos en América



            Enrique Dussel es uno de los grandes occidentófobos en América Latina (y hay muchos en esta región). Sus escritos, como los de Eduardo Galeano y otros, están conducidos por un tema básico (Galeano al menos escribió en un estilo claro y ameno, Dussel, en cambio, escribe con verborrea parecida a la de Heidegger y otros charlatanes): el reproche a Europa.
            Dussel, como otros autores del llamado “poscolonialismo”, quiere enfatizar una y otra vez los abusos que cometieron los conquistadores y colonizadores europeos en América, y quiere forjar una identidad latinoamericana orgullosa y libre de complejos de inferioridad colonial. En principio, no está mal. El problema aparece cuando, como suele ocurrir con los paladines del poscolonialismo, quiere llevar sus tesis demasiado lejos.

            Dussel no se conforma con criticar a Cortés y Pizarro por la brutalidad de la conquista. Antes bien, a la manera relativista, también quiere afirmar que no hay culturas mejores que otras, que la América precolombina era un paraíso terrenal, que la ciencia y otras instituciones modernas son malvadas por el mero hecho de que la trajeron los conquistadores, y cosas por el estilo.
            Y, por supuesto, en su cruzada poscolonial, Dussel se propone combatir cualquier noción de superioridad cultural de Europa. Así, por ejemplo, postula que muchas de las instituciones en las cuales los europeos supuestamente fueron pioneros, en realidad vienen de China o el Islam. No veo mal recordar a los lectores que, en efecto, la pólvora o la imprenta vienen de China, y que los musulmanes salvaron las obras de la filosofía griega mientras que en la Europa medieval se quemaban libros.
            Pero, el problema, insisto, es que gente como Dussel pretende ir más lejos. Y, así, en su empeño político de reducir la primacía de Europa en la historia mundial, Dussel está dispuesto a defender tesis históricas que son un hazmerreír para historiadores serios. Una de esas tesis ridículas que defiende Dussel es que no fueron los europeos, sino los chinos, quienes descubrieron América en 1421.
            Esta tesis fue originalmente formulada por Gavin Menzies, un marino inglés que en 2002 publicó el libro 1421: el año en que China descubrió el nuevo mundo. Según el libro, el almirante chino Zheng Hee comandó una flota inmensa que llegó a Australia, Nueva Zelanda, América, Groenlandia y la Antártida. ¿En qué se basa Menzies para sostener estas hipótesis? Se basa en el hecho real de que, en efecto, Zheng Hee organizó una expedición ambiciosa. Pero, ésta sólo llegó hasta África oriental; el resto, es pura especulación sin fundamento. Y, a la manera típica de los conspiranoicos, Menzies alega que los documentos que respaldarían su hipótesis, ¡fueron destruidos por el poder político imperante! (en este caso, los burócratas mandarines, quienes no estaban interesados en que se supiera de estos viajes, pues no querían seguir financiando el proyecto). En otros libros, Menzies defiende otras teorías disparatadas, como por ejemplo, que la Atlántida era en realidad la civilización minoica (hasta donde sé, Dussel aún no se atreve a respaldar estos alegatos).
            El libro, demás está decir, ha sido vapuleado por historiadores serios, tanto chinos como occidentales. Pero, eso no parece importarle a Dussel. Este autor es más bien uno de tantos que antepone sus objetivos políticos, a su integridad intelectual. La tesis de Menzies viene como anillo al dedo a Dussel, pues le sirve perfectamente a sus propósitos anti-occidentales. Si hay que falsificar la historia con tal de hacer bajar las ínfulas a los europeos, bienvenido sea.
            El proceder de Dussel es muy parecido al de los promotores del “afrocentrismo”. Ciertamente, África ha sido tremendamente maltratada por los siglos de esclavitud y colonialismo perpetrados por Occidente. Pero, en vez de limitarse a denunciar lo denunciable, varios pseudo-historiadores negros han promovido un nuevo movimiento historiográfico, que defiende que los egipcios eran negros subsaharianos, que inventaron la filosofía y la arquitectura, y que fueron los primeros en llegar a América desde el Viejo Mundo. Estos alegatos son risibles, pero lamentablemente, los promotores del afrocentrismo amedrentan contra cualquiera de sus críticos, acusándolos de “racistas”.

            Pues bien, algo similar hacen Dussel y otros promotores del poscolonialismo (Edward Said era otro de ésos). Cualquiera que se atreva a criticar sus tesis, inmediatamente es acusado de ser eurocéntrico, de justificar la conquista y la esclavitud, y de cosas por el estilo. Lamentablemente, Dussel es una vaca sagrada en las universidades latinoamericanas, pero es hora de desenmascarar la deshonestidad de este autor.
            Por lo demás, la tesis de que los chinos llegaron a América en 1421, se ha pretendido imponer con un enorme aparato publicitario. Dussel suele denunciar al capitalismo y sus sucios trucos propagandísticos. Eso no está mal. Pero, sí está mal que Dussel termine por apoyar las tesis de un libro que, para ser publicado, el autor tuvo que valerse de agresivas técnicas de mercadeo (ventas ficticias para crear expectativa mediática, lobbying a editores de revistas para que les dieran cobertura, etc.), tal como las denuncia Damian Thompson en su libro Counterknowledge.

3 comentarios:

  1. Buenas tardes,

    Yo no soy tan adepto al pensamiento de Dussel, sin embargo tiene algunos datos que me llaman la atención y de ahí que quiera comentar por aquí. Mi pregunta sinceramente va directo a usted no a su pensamiento, ¿por qué no hablar con Dussel directamente sobre esto y sobre su otra critica en otra parte de su blog?

    No sé, creo que esto de criticar a otros por ser "oscuros" me parece como decir "si no te entiendo dices falsedades", claro cuando se abusó de esta "jerga lingüística" Alan Sokal mostró el descuido de la lectura rigurosa y sus peligros, pero a sí mismo, creo que también se ha construido hoy en día el abuso contrario, un cierto ego de decir "si yo no lo entiendo no tiene sentido" como si no pudiese pasar que uno no comprende a un pensador en ciertas ocaciones y no por eso necesariamente dice tonterías o argumentos falaces, digo, no necesito citar filosofía o ciencia para ello, me pasa con amigos, con parejas, que a veces no es por ser poco claros, sino que nuestros contextos no son similares y no nos comprendemos; me parece más sano aceptar que eso puede pasar con todo. Claro, igual y me equivoco, pero siempre he preferido pensar que si no entiendo a alguien o no concuerdo con alguien en algún tema expuesto, es mejor dialogarlo e ir con la consciencia de que uno puede tener el error también a argumentar que el otro es "ignorante" o "oscuro" o "mentiroso".

    Total, el punto es, ¿no sería más interesante desmentirlo o desmentirse uno, trabajando en algo en conjunto con él? No necesariamente un libro, pero tampoco una conferencia como tal que es un espacio poco productivo, sino una platica entre dos, una discusión entre dos, que vaya, valga para el avance del conocimiento humano y no solo se vuelva una contienda entre pensadores. Digo igual es difícil o el mismo Dussel rechaza este trabajo y pues ni modo, ahí si ya uno dudaría más de él, pero, mientras tanto no sé, recuerdo que alguna vez vi una conferencia en YouTube de Richard Feynman quien decía que un verdadero descubrimiento científico es "relacionar lo que parece irrelacionable" y él iniciaba esta clase-conferencia comentando que a él le llegaban diario muchos documentos criticando y asegurando que Einstein se equivocaba, pero que muy pocos resultaban interesantes o bien fundamentados y los tiraba a la basura, porque lo que realmente le parecía interesante era descubrir relaciones.

    Eso siempre ha llamado mi atención, y de algún modo usted decía en otra entrada que la ciencia y la filosofía no deberían "pelearse", que incluso para Bunge la crítica va sobre que el filósofo y el científico tienen estos encuentros (no la ciencia y la filosofía en sí mismas). Pues aquí me parece una oportunidad, si de verdad se equivoca Dussel, no creo que quienes conocen poco o mucho sus obras puedan argumentar a favor o en contra. Yo ¡qué daría por dialogar mis ideas y comprensiones con Kant o con Platón o Comte o Heidegger! Y ahora tenemos la oportunidad, yo he leído poco a Dussel pero usted argumenta que lo ha leído en varias ocasiones, pues retomar eso que hace años se hacía, realizar las críticas, el diálogo directamente con el autor vivo y no esperar a qué esté muerto para desear haber hablado con él.

    Igual son solo ideas mías.

    Saludos

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  2. 1. Dussel es tan oscuro como los gurús posmodernos a los que Sokal puso en ridículo. Pero, en aquellas partes de su obra que habla más o menos con claridad, dice tonterías, como por ejemplo, sugerir que los chinos llegaron a América antes de Colón.
    2. No tendría problema en dialogar directamente con Dussel. Si eres su amigo, dile que me contacte, y con gusto organizamos un debate.

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