sábado, 4 de febrero de 2017

Mitos sobre los templarios: el Arca de la Alianza

Como parte del tesoro de los templarios, algunos conspiranoicos dicen que los caballeros tuvieron en su poder el Arca de la Alianza. Por las descripciones de la Biblia, sabemos que este artefacto es real. Según la historia tradicional bíblica, Dios dio a Moisés las tablas de la Ley, y Moisés las guardó en el Arca de la Alianza. Esta historia es muy dudosa, pues ni siquiera podemos estar seguros de que Moisés existió. Pero, los historiadores y arqueólogos sí aceptan que, al menos para el siglo VI antes de nuestra era en el reino de Judá, el Arca sí existía. Se ubicaba en el Templo de Jerusalén, en una habitación llamada el Santísimo; según la creencia judía, el lugar más sagrado de la Tierra, donde se hacía conexión con lo divino.

            Los hebreos atribuían al arca poderes mágicos. En especial, lo consideraban un talismán para la guerra. Es por ello que los conspiranoicos presumen que los templarios tenían un especial interés en este objeto, pues vale recordar, los templarios eran ante todo una orden militar. La Biblia narra que, el año 586 antes de nuestra era, el imperio babilónico asedió Jerusalén. Los babilonios saquearon el templo, y cabe presumir que el arca estaba entre los objetos robados. No tenemos más noticias sobre el asunto. Podemos conjeturar que los babilonios se llevaron el arca, y que, eventualmente, desapareció. II Macabeos, un libro muy posterior que sólo está incluido en la Biblia católica, narra que, en vista del acecho de los babilonios, el profeta Jeremías se llevó el arca y lo escondió en una gruta en las afueras de Jerusalén. Pero, esta historia se escribió varios siglos después de los supuestos hechos que narra, y no es de confiar.
            Con todo, algunos autores han asumido que, ante el asedio babilónico, los sacerdotes judíos tomaron las previsiones, y guardaron el Arca de la Alianza en algún sótano del Templo. Según una teoría, cuando los templarios llegaron a Jerusalén, pasaron varios años excavando en las adyacencias del Templo. Y, se dice, encontraron el Arca de la Alianza. Los conspiranoicos especulan que, en su fuga, los templarios se llevaron el arca, de forma tal que podría estar escondido en Escocia o en América. De nuevo, los conspiranoicos hacen alegatos, pero no presentan ningún tipo de evidencia.
            Hay aún otras teorías respecto al paradero del Arca de la Alianza. La Iglesia de Etiopía ha alegado desde hace varios siglos que ellos son los guardianes del arca. Supuestamente, se encuentra en una iglesia en la ciudad de Aksum. ¿Cómo llegó allá? Según una leyenda narrada en el Kebra Nagast, una epopeya nacional etíope escrita en el siglo XIV, el rey Salomón y la reina de Saba (la misma que, según la Biblia, visitó al rey en una célebre expedición) tuvieron un hijo, Menelik. La reina volvió a su país de origen y Menelik creció sin conocer a su padre, pero años después, Menelik volvió a Jerusalén. Robó el Arca de la Alianza, y en su lugar, dejó una réplica. Menelik se llevó el arca original a Etiopía, donde le sirvió como talismán en campañas militares, y hoy reposa en una iglesia en Akum.
            La historia es muy dudosa. Además de que se compuso veinticuatro siglos después de los hechos que supuestamente narra, el Kebra Nagast tenía claras intenciones políticas. En el siglo XIV, había en Etiopía una disputa entre dos dinastías pretendientes al trono. Como en muchas otras monarquías, una de las dinastías en disputa (los aksumitas) pretendía legitimarse alegando linaje de alta estirpe, y así, se inventó la historia de Salomón y Melenik para hacer creer que los miembros de esa dinastía eran descendientes de Salomón. Naturalmente, la historia narrada en el Kebra Nagast no es de confiar, y si bien en la iglesia de Aksum seguramente reposa un arca (nadie la ha podido examinar, pues está custodiada por guardias asignados por la Iglesia de Etiopía), es altamente probable que ese arca no sea el original que se remonta a los tiempos de Salomón.
            Hay algunos etíopes que admiten que el Arca de la Alianza no está en Aksum. Pero, según ellos, sí estuvo hasta hace algunas décadas. Según esta teoría conspiranoica, cuando el ejército israelí intervino militarmente en Etiopía en 1985 para rescatar a los Bene Israel (los judíos etíopes) y llevarlos a Israel, aprovechó la ocasión para robar el arca en Aksum y llevárselo. ¿Por qué la Iglesia de Etiopía no reclamó esto? La mente conspiranoica, para intentar resolver estos vacíos explicativos, termina por argumentar que todo se trata de una gigantesca conspiración. Y así, en este caso, algunos han dicho que, por motivos desconocidos, la Iglesia de Etiopía también fue cómplice de ese saqueo (aunque algunos sugieren que hubo un soborno).
            Los conspiranoicos tienen un talento particular para unir cosas inconexas. Y así, no faltan autores que han intentado unir la historia de los templarios, con la historia del Arca de la Alianza en Etiopía. Según una teoría adelantada por Graham Hancock (un tipo que también tiene teorías aventuradas sobre civilizaciones perdidas), los sacerdotes judíos llevaron el Arca de la Alianza a la isla de Elefantina, en Egipto, durante el reinado de Manasés en Judá (según la Biblia, un rey impío, precisamente el motivo por el cual los sacerdotes tomaron la decisión de sacar el arca). En Elefantina, el Arca de la Alianza estuvo dos siglos, hasta que finalmente lo montaron en una embarcación por el Nilo, y llegó a Etiopía.

Hancock alega que los templarios se enteraron de que el arca estaba en Etiopía, y así, organizaron una expedición para recuperarla. La Iglesia de Etiopía, temerosa de que esta orden militar se apoderase de tan fantástico amuleto para la guerra, envió una delegación al Papa Clemente V, explicando la situación. El Papa también se asustó ante la idea de que los templarios aumentasen su poder adquiriendo el arca, y así, decidió ordenar el arresto masivo de los templarios el fatídico 13 de octubre de 1307. Otra teoría fantástica sin la menor rigurosidad de pruebas.

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