sábado, 26 de marzo de 2016

Hegel, el gran oscurantista

            En mi libro El posmodernismo ¡vaya timo!, fui muy crítico con varios autores alemanes. Pues, postulé la opinión de que, si bien los franceses ganaron la guerra en el campo de batalla, la perdieron en los salones de clase. Tras la Segunda Guerra Mundial, Francia renunció a su tradición ilustrada y racionalista, y se dejó seducir por el romanticismo y la contrailustración alemanas, y esto, eventualmente condujo al posmodernismo. En mi libro, critiqué a Herder, Heidegger, Adorno y Horkheimer, y otros autores alemanes que, a mi juicio, son responsables de haber sido pioneros en una indebida reacción en contra de la ilustración y la modernidad.

            Mario Bunge, el gran filósofo que escribió el prólogo a El posmodernismo ¡vaya timo! siempre ha tenido mucho desdén por Hegel, precisamente por los mismos motivos que él y yo tenemos desdén por Heidegger: es un autor tremendamente oscurantista. Pero, yo no me atreví a criticar explícitamente a Hegel en mi libro. Ahora, me lamento de no haberlo hecho, pues realmente, aún si no se le suele considerar un posmoderno, Hegel incurrió en muchos de los vicios que yo reprocho a los posmodernos.
            A diferencia de los románticos alemanes que explícitamente resistieron la ilustración y la razón moderna, Hegel quiso presentarse a sí mismo como un defensor de la razón. Pero, francamente, sus escritos están muy lejos de exhibir dotes racionales. Su obra es notoriamente incomprensible en su mayor parte. Una persona racional busca hacerse entender, y en ese sentido, defiende la claridad en el lenguaje. Hegel, en cambio, escribió en frases rimbombantes (Napoleón es el “espíritu del mundo montado a caballo”, “el devenir es la síntesis del ser con el no ser") que ha dejado a más de un lector rascándose la cabeza. Autores como Derrida, Lyotard o Deleuze (a quienes no se les entiende casi nada), tienen un precedente oscurantista en Hegel.
            En algunas partes de su obra en las cuales, aparentemente sí se da a entender, Hegel dice cosas tan absurdas, que muchas veces me he preguntado si Hegel más bien tenía un extraño sentido del humor. El sentido común no es siempre de fiar en asuntos filosóficos. Pero, cuando un autor sistemáticamente dice cosas que son totalmente ajenas a lo que una persona común postularía, cabe sospechar que algo está mal con él.
Consideremos, por ejemplo, su famosa idea sobre la relación entre amos y esclavos. Dice Hegel que, en la historia de la humanidad, el espíritu siempre ha buscado la autoconciencia, y eso conduce a una lucha por el reconocimiento. Esta descripción es de por sí sospechosa (¿espíritu?, ¿estará hablando Hegel sobre Gasparín?), pero en fin, por el momento admitamos que, efectivamente, la búsqueda del reconocimiento tiene mucho peso en la psicología humana. Todos tenemos alguna dosis de narcicismo, todos queremos que los demás digan que somos geniales.
En esta lucha por el reconocimiento, sigue Hegel, se da una confrontación que casi desemboca en la muerte. Pero, esta confrontación no puede terminar en la muerte, pues si uno de los partidos en confrontación muere, no podrá reconocer el triunfo del otro, y así, el vencedor se quedará sin nadie que lo reconozca. De nuevo, lo que Hegel dice es plausible, pero no es lo suficientemente claro. ¿En qué circunstancias ocurren estas confrontaciones? ¿Cuáles son algunos ejemplos históricos concretos? En fin, Hegel es más dado a la palabrería que a los datos concretos, pero una vez más, dejemos pasar esto y asumamos que, en efecto, cuando hay confrontaciones por el reconocimiento, a veces no se llega a la muerte, aunque, por supuesto, muchas otras veces, sí hay víctimas fatales.
Hegel se pregunta: en esta confrontación, ¿quién es el ganador y quién es el perdedor? Y, es en estas respuestas donde Hegel ya empieza a decir cosas muy extrañas. Según Hegel, quien prefiere la vida y teme a la muerte, se convierte en esclavo. Y, quien prefiere la libertad y no le importa morir en la lucha por el reconocimiento, se convierte en el amo. Así, en esa lucha por el reconocimiento, el perdedor es un cobarde, y paga su cobardía perdiendo su libertad y convirtiéndose en esclavo.
En otras palabras, ¡Hegel culpa al esclavo por su propia esclavitud! Kunta Kinte estaba tranquilamente en su aldea africana, cuando de repente, llegó un negrero europeo. Kunta Kinte quedó un poco confundido por la llegada de este nuevo visitante, y en un dos por tres, ya tenía los grilletes encima, destinado a ser esclavo en una plantación de algodón en Nueva Inglaterra. Obviamente, para alguien con sentido común, Kunta Kinte es una víctima. Pero, Hegel no lo vería así. Kunta Kinte se buscó su propio destino, al preferir la vida por encima de la libertad en la lucha por el reconocimiento.
Las cosas raras que Hegel dice sobre la relación entre amos y esclavos no terminan ahí. Son de sobra conocidos los suplicios de la esclavitud. Y, cualquier persona con sentido común postularía que, en una relación de esclavitud, obviamente el amo tiene la ventaja. Pero, de nuevo, Hegel tiene una cruzada contra el sentido común. Pues, el filósofo postula que, en esta dialéctica entre amo y esclavo, quien realmente tiene una ventaja es el propio esclavo. Según Hegel, en tanto el amo depende de la labor del esclavo, deja de ser libre. En cambio, el esclavo, a través de su trabajo, se realiza él mismo en su conciencia (nuevamente, vale preguntarse qué es exactamente “realizarse en su conciencia”, pero en fin, dejémoslo pasar), y supera el sentido de dependencia que ahora el amo sí tiene.
Esta idea de Hegel me recuerda un poco al cinismo de los nazis cuando, en Auschwitz, colocaron una infame consigna como cartel de bienvenida a los prisioneros: “El trabajo os hace libres”. Hegel no se conforma con decirle al esclavo que él merece su condición por ser un cobarde, sino que además, su trabajo para el amo es una manera de encontrar su propia conciencia. En otras palabras, Hegel termina por decir que la esclavitud es buena para el propio esclavo.
No quise atacar a Hegel en El posmodernismo ¡vaya timo!, en parte porque, en la universidad me enseñaron su supuesta relevancia. Pero, ahora pienso que Mario Bunge tiene razón: basta que alguien (sobre todo si escribe en alemán) escriba cosas aberrantes o frívolas en un lenguaje rimbombante, para que alguna gente quede hechizada con sus palabras grandilocuentes. Lamentablemente, el propio Marx (un autor con el cual no simpatizo, pero a quien sí reconozco su relevancia y grandeza) aparentemente fue víctima de este hechizo.

Alguna otra gente se dio cuenta de que lo que Hegel enseñaba eran cosas muy extrañas, y trataron de hacérselo ver. ¿Cómo? De la misma manera en que yo estoy tratando de confrontar a Hegel: aplicando una dosis de sentido común, y señalando hechos que no concuerdan con las teorías de Hegel. Ante esos críticos que le señalaban hechos contrarios a su teoría, Hegel supuestamente respondió con esta frase infame: “Si los hechos contradicen a mi teoría, tanto peor para los hechos” (según alguna crónica no del todo confiable, Hegel decía que había siete planetas, debido a la relevancia metafísica del número siete, y cuando le mostraron la evidencia astronómica de que había más de siete, mandó al carajo la evidencia).
Según parece, esta frase en realidad es apócrifa. Pero, sí refleja bastante bien su actitud filosófica general. Una frase que sí está muy bien documentada, en cambio, es aquella que pronunció en su lecho de muerte: “Sólo un hombre me ha entendido… Y ése no me entendió”. Nunca mejor dicho. Quizás ésta sí sea una de las frases más sensatas de Hegel.

37 comentarios:

  1. Leyendo su post me doy cuenta la filosofía está gravemente enferma y su critica no ayuda en nada…

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    1. Señor,sus afirmaciones son gravemente estúpidas, sus únicos argumentos solo acuden al supuesto oscurantismo de Hegel, sólo demuestra que no ha hecho el mínimo esfuerzo por entender la dialéctica.

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    2. No eres el primero, y supongo que tampoco serás el último, en decir que escribo estupideces. Una de las cosas que más me gusta del blog, a diferencia de una publicación con más rigor, es que me permite escribir lo que verdaderamente está en mi mente, sin temor a herir la sensibilidad de un editor. Y, en mi mente está la idea de que Hegel es un oscurantista. No veo de qué otra manera se le puede llamar a alguien que escribe frases como "el devenir es la síntesis del ser con el no ser".
      2. En honor a la propia dialéctica que tú invocas, hubiese sido preferible que me refutaras concretamente, y así estableciéramos un diálogo, pero lamentablemente has optado por la descalificación.

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    4. Príncipe, supongo que tú también dirás que son estúpidas las afirmaciones de Popper, Ayn Rand, Jung, Ayer, Russell, Bunge, y otros que han denunciado el oscurantismo de Hegel; y dirás que ellos tampoco han hecho un esfuerzo por entender la dialéctica

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    5. A ver, dejemos algo claro, el hecho de que un autor sea oscuro no significa que sus textos no tengan una minima importancia; pues por esa misma via tendria que caer Jung y otros más, incluso Wittgenstein, el primer Wittgenstein, padre de las ideas con las cuales se formaron todas aquellas positividades y todos aquellos positivistas del siglo XX. Ahora bien,si ud esta estrechamente ligado al positivismo, es comprensible que diga tantan barbaridades y se atienda a tantas falacias, pero no pase por soberbio en cuanto que es un insolentem y suelte diatribas contra un pensador que no ha leido, y que conoce solo por comentarios de positivistas como reichenbach y Bunge, que por cierto ... éste último deha mucho que desear como filósofo.

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    7. El que muestra su ignorancia es usted "Principe", una de ellas es que Wittgenstein es el "padre de las ideas con las cuales se formaron todas aquellas positividades y todos aquellos positivistas del siglo XX" El principio de verificación que invoca Wittgenstein en el TLP no es el mismo que el de los neopositivistas. NO hable de lo que no sabe

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  2. Creía que el propio Hegel nunca llevó mal que le acusaran de oscurantista. Recuerdo que uno de mis profesores de lógica nos leía la definición de electricidad para que no cayéramos en la tentación de hablar en jerga. De modo no literal: la idea que sale de sí, siente nostalgia de sí y quiere volver a sí pero no puede. En esa contradicción se produce una vibración en el ser que es la electricidad. O algo así. Contemporáneo de Faraday.

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    1. Vaya, genial esa definicion de electricidad. Yo siempre he simpatizado con esa idea de leibniz y otros, de conseguir un lenguaje artificial libre de equívocos. Es una utopía, cierto, pero me entusiasma la idea

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    2. Ya que ha sacado el tema, no simpatizo en absoluto con la idea. Dejo constancia.

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    3. Juanmari, no he encontrado a casi nadie que le entusiasme la idea del lenguaje perfecto de leibniz. A mi si me entusiasma. Me interesa saber que le ves de objetable

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    4. Pues ha sido una reacción visceral producida por una mezcla de pudor y miedo. «Utopía» y «perfecto» en la misma frase es demasiado para mi. Si tengo que racionalizarlo, y es la primera vez que lo hago, diría que el lenguaje tiene una parte cooperativa, abierta y co-creadora que se perdería si fuera perfecto.

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  3. Hegel era un genio que no sabía escribir y que trabajaba para los intereses de su país (es decir, contra la Francia revolucionaria). Pero, con todo, fue el primero que críticamente advirtió y defendió que el ser humano es una especie que evoluciona sobre la base del conflicto, el cual tiende a materializarse en instituciones históricas que regulan la propia vida. Desde entonces la vida dejó de concebirse como algo estacionario, y se pusieron las bases para explicarla. Ni la biología, ni la economía modernas se entienden sin esta intuición que obviaron, sin ir más lejos, Linneo, Adam Smith, Lamarck o Comte, y que aún obvian ciertos sedicentes filósofos.

    Tu libro sobre el posmodernismo me gustó por los datos que manejas y por la exposición general, aunque tu estilo es algo vulgar y pierdes en argumentación lo que ganas en chulería. Lukács, Adorno (el mismo que menosprecias gratuitamente, puesto que era un defensor de la Ilustración y un reconocido crítico del irracionalismo), Shaff, Callinicos, Sebreli, Eagleton, Amin, Eco, Putnam, Ferraris, etc. -por citar algunos de los que han tratado este tema- saben criticar a los “oscurantistas” sin insultarles. Por cierto, me parece simplista tu relación entre “oscurantismo” y “posmoderno”. De ser así, la mayoría de profetas de la historia serían posmodernos. Y, en cuanto a tu “interpretación” (por decirlo de alguna manera) sobre la dialéctica del amo y el esclavo, intuyo que sólo intentas provocar: algo típicamente posmodernista (tanto, al menos, como hablar de lo que no se entiende).

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    1. Gracias por comentar.
      1. Puedo aceptar medianamente tu valoración de Hegel en el desarrollo de la idea evolucionista, aunque los grandes historiadores de la ciencia y la teoría de la evolución, no suelen ver su obra como muy relevante en este aspecto. Pero, en todo caso, el hecho de que fuera un pionero en el pensamiento evolucionista no excusa su oscurantismo y sus inclinaciones metafísicas.
      2. Me han criticado por muchas cosas, pero es primera vez que alguien me dice que mi estilo es vulgar. No tengo nada que agregar, salvo decir que, es mi estilo y ¿qué le puedo hacer?
      3. Discrepo categóricamente cuando mencionas que Adorno favorecía la Ilustración. Su famoso libro "Dialéctica de la Ilustración" es precisamente un alegato en contra de la Ilustración, al punto de que llega incluso a sugerir un vínculo con la tragedia nazi.
      4. Yo he dejado muy claro en el blog que el oscurantismo NO es necesariamente idéntico al posmodernismo. Dejo muy claro también que a Hegel NO lo considero un posmoderno, aunque como a los románticos alemanes, sí lo podría considerar un precursor.
      5. Intuyes mal cuando dices que mi interpretación de la dialéctica del amo y el esclavo es sólo para provocar. Mi única intención es aplicar un poco de sentido común, y señalar lo disparatadas que resultan las teorías de Hegel sobre el origen de la esclavitud, y la relación entre amos y esclavos. Esta "interpretación" (como tú la llamas) que hago de la dialéctica del amo y el esclavo ha sido también explorada por Susan Bork Morss.

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  4. Muy buena su citica a Hegel, amigo AA.En efecto,Hegel encabezó la
    Contra Ilustracion.
    Tambien coincidimos en que
    a ambos nos gustan muchos pensadores. Pero yo soy mas exigente que Vd. Por ejemplo, me disgustan los disparates de Dawkins y Pinker.

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    1. Vaya, grata sorpresa de que el gran Bunge comente en este blog. Un saludo y mucha admiración de mi parte...

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    2. El gran Mario Bunge?... cuando se despegue de sus positividades comprenderá la filosofía. El mismo Hegel lo dice en PhG, las positividades son chismes de señora de tienda. Si no conoce esa cita, no ha leido Hegel.

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  5. Buenísimo, mientras más gente se de cuenta de lo que era Hegel mejor.

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  6. Digo "vulgar" en la tercera acepción de la RAE: <<3. adj. Que es impropio de personas cultas o educadas>>. Con esto quiero decir que me sorprende, y a veces me molesta, que alguien que tiene suficientes argumentos abuse en el ejercicio de su desprecio por aquello que está criticado. Personalmente, en relación a este estilo de críticas (hacia personajes que dudosamente trataran de rebatir a sus críticos, claro está, porque optaran por psicoanalizarte, acusarte de dictador, reprimido, por ser “lógico”, etc.), me gusta el estilo de Terry Eagleton. Con todo, como dije, tu libro me gustó y lo he recomendado. Entre otras cosas, porque ofreces un buen catálogo de la fauna y flora posmodernista.

    En "Dialéctica de la Ilustración", Adorno denunciaba que aquello que se postulaba como el fin de los mitos (la razón instrumental) se convirtió en un mito que acabó por favorecer a las fuerzas más irracionales. Esto incluso lo advirtieron gente políticamente conservadora pero con afinidades socialdemócratas como Schumpeter y Morgenthau. Ejemplo típico: el nazismo no habría sido posible sin la industria y la correspondiente ciencia y técnica. Es un hecho que en el seno de una tribu neolítica no podría haber surgido el nazismo. La falacia –creo que para nosotros más que obvia (la afirmación del consecuente)– radica en deducir el nazismo a partir de la ciencia, la técnica y la industria. Ésta es una falacia posmodernista y, además, “oscurantista”.

    No obstante, Adorno dedicó disertaciones enteras (todas publicadas por Akal) donde criticaba con dureza a Kierkegaard, Husserl, Freud, Heidegger y al propio Hegel. De hecho, Susan Buck Morss está muy influida por la crítica adorniana a Hegel. Asimismo, en su exilio americano, Adorno defendió y practicó la psicología y la sociología “positivas”, haciendo estudios que a mi juicio siguen siendo interesantes. Y, por cierto, uno de los lemas de Adorno, que solía repetir en conferencias, era que los males de la Ilustración sólo se curaban con más Ilustración.

    Saludos

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    1. 1. Gracias por tus palabras. Ahora recuerdo que, en una crítica, Salvador López Arnal también me acusó de algo parecido (no usó la palabra "vulgar", pero sí esa misma idea). Yo respondí que la serie "Vaya timo" tiene un cierto aspecto panfletario, y que en ese sentido, los que hemos escrito ahí a veces nos valemos de ese estilo. Yo valoro el estilo panfletario ilustrado. La llana exposición académica es a veces aburrida. Pero, vale, acepto tu crítica.
      2. Yo no estoy tan seguro de que en una tribu neolítica no pudo haber surgido el nazismo. Ciertamente, Hitler se valió de la industrialización para matar. Pero, lo que más lo motivó a matar fue más bien su ideología mística y claramente premoderna, la cual la Ilustración más bien se propuso combatir. Yo ubicaría a Hitler mucho más con los románticos y los contrailustrados que con los ilustrados. Por eso, siempre he lamentado la influencia de Adorno. Pero, en todo caso, volviendo a lo de la tribu neolítica, Steven Pinker hace un par de años escribió un libro muy influyente, mostrando cómo, aun con las barbaridades del nazismo, las tribus neolíticas fueron más violentas que las sociedades modernas. De ese modo, puede ser que los neolíticos no emplearon bombas atómicas, pero con palos y piedras, sí mataron a más porcentaje de la población mundial, que el hombre del siglo XX.
      3. Me parece muy bien ese lema de Adorno. Lamentablemente, no es el más conocido (y supongo que no lo empleó en su libro más famoso, pero tendríamos que revisar), pues "Dialéctica de la Ilustración" siempre se interpreta como una exhortación a ponerle límites al racionalismo ilsutrado.

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    2. Es cierto que los Horkheimer y Adorno pretenden hacer una crítica de la ilustración desde dentro pero también es cierto que esa crítica está en la base de los movimientos posmodernos y también en los que intentan superarlos sin volver atrás. La crítica de la dialéctica de la ilustración no es que la industrialización hace posible el nazismo sino que tiene que ver con la razón como dominación. De hecho, Horkheimer dice que los rituales mágicos son una forma de dominación porque pretenden influir en el curso de la naturaleza igual que la razón, sólo que ineficaces. Lo que ocurre con la razón instrumental es que sí funciona y trasplantamos su éxito a ámbitos que no le corresponden, entonces se crean estructuras de dominio (burocracia, capitalismo...) que se presentan como racionales. Las interiorizamos como racionales y nuestra conciencia nos las muestra como correctas. Porque son eficaces y eficientes. Adecuación medios-fines. La razón emancipadora, típicamente ilustrada, queda olvidada y la crítica ya no es posible. Usaré la terminología kantiana por ser más conocida. Hay una invasión de la razón pura en el ámbito de la razón práctica. Una funciona y la otra no. Esto lleva a cosificar al ser humano. A tratarlo como medio.
      Con un ejemplo de hoy. Los refugiados que vienen a Europa huyendo de la guerra. Los valores ilustrados y que queremos para Europa son claros: adentro. Sin embargo, los cosificamos, nos los repartimos por cuotas, nos preguntamos cuántos pueden entrar en cada país. Criterios de eficiencia.
      A mi me gusta y agradezco cómo escribe. También el aire panfletario. Es divertido.

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    3. 1. Yo no veo a la dominación como un mal intrínseco. Yo creo que hay dominaciones buenas y dominaciones malas. Dominar a la naturaleza es bueno, y reprocho a Adorno y H. por postular que usar la razón para dominar a la naturaleza es malo.
      2. Es cierto que el traslado de la razón dominante a esferas que no le corresponden es malo. Pero, yo no estoy seguro de que haya alternativas viables. La burocracia es un mal necesario. Mucha gente la critica, y a mí me aburre ir a edificios públicos, pero, ¿cómo puede funcionar una institución, si no es con papeleo? Podemos tratar de flexibilizar un poco, sí, pero yo creo que, como bien dices, Adorno y H. dieron pie a que alguna gente se rebelara contra todo sistema, sin pensar cuál es la verdadera alternativa viable.
      3. Cosificar al ser humano es lamentable. Pero, de nuevo, quiero jugar un poco a abogado del diablo. Un mínimo de cosificación sí es necesario. ¿Cómo puede un Estado calcular cuántos médicos asignar a un hospital, si no es pensando en los pacientes como números que hay que atender? Tiene que haber un mínimo de eficiencia. Si un ministro de salud ama mucho a los pacientes, pero no piensa en cuántos hay, en cuál porcentaje vale la pena atender y cuál porcentaje hay que enviar a sus casas porque no tienen cura, etc., seguramente su misión será desastrosa.
      4. Por otra parte, te apoyo en la recepción de los inmigrantes sirios, y me parece una estupidez pretender que son terroristas infiltrados.

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    4. Cuando digo que el nazismo no puede surgir en una tribu neolítica no estoy pensando que los primitivos sean buenos, almas impolutas –como dicen los rousseaunianos (germen común de románticos y posmodernistas). En términos genéricos, al menos de entrada, el primitivo y el moderno son igualmente rapaces. Y, según diversas estadísticas, los procesos de modernización se corresponden con los momentos de pacificación más extraordinarios de la historia. Pero hay una diferencia: la rapacidad puede ser más o menos eficiente. Los nazis perfeccionaron esa eficiencia, en todos los sentidos: desde las armas de seducción a las de explotación y destrucción. Asimismo, el nazismo no se limita sólo a una disposición genética, sino que tiene detrás todo un complejo industrial y una serie de coyunturas históricas. Si los “nazis” son “nazis” es porque consiguieron poner en jaque a la civilización, no por haber sido más crueles que nadie. Esto puede extrapolarse con un ejemplo actual: DAESH y las bandas criminales vulgares no sólo son rapaces, y fanatizados, acaso más o menos al mismo nivel de degeneración, sino que los primeros tienen a su disposición una logística, una instrucción y un manejo de las TIC que les permite causar el terror de forma más eficiente. Una horda de primates puede ser peligrosa, pero una con tanques y submarinos lo es más.

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    5. Vale. Esa misma horda de primates puede ser solidaria, pero una con tecnología medica lo es mas. En balance, creo que la racionalidad instrumental ha sido mas buena que mala, y ahí es donde no comparto el criterio de adorno y h.

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  7. Intentaba exponer la opinión de la escuela de Frankfurt, no la mía. Es cierto que, cuando estudié por primera vez filosofía, la crítica a la razón de la dialéctica de la ilustración era materia transversal. No había profesor que no tuviera un libro (al menos) sobre el tema. Algo queda.
    Respecto a 1, creo que estarían de acuerdo con eso, salvo que «dominar la naturaleza» sea «dominar la parte que de naturaleza hay en el hombre».
    2- esta parte está ya en Weber tal cual. La crítica es idéntica.
    3- imagino que su respuesta sería que está usted alienado (también yo) porque ha interiorizado que la eficiencia (aún pendiente de concretar qué sea)es un criterio para tratar seres humanos. (Nota: en la sanidad pública española ya no hay pacientes sino clientes, así se les llama en documentos oficiales). Todas las terapias mágicas que están tan en auge prometen tratar al paciente como persona, no su enfermedad. Tal vez, eso sea un reflejo del fracaso de la sanidad entendida como eficiencia. Además, y esto sí es mío, la búsqueda de la eficiencia en la administración pública se acaba haciendo a costa de la transparencia, saltando los controles burocráticos que ella misma se ha creado.
    4. Vergonzoso.

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  8. Voy a meter un poco el dedo en la llaga y a pasar de la nebulosa de comentarios, con perdón de los que sí aportan algo.
    Primero Hegel como todo autor europeo de su época (incluyendo tus amados ilustrados que precisamente inventaron el racismo, como lo recuerda oportunamente Eduardo Zugasti) sí era eurocentrista.

    Segundo, en Hegel la diferencia entre la conciencia servil y la señorial, que hace la diferencia entre amos y esclavos, es que la servil no se independiza de la naturaleza, es decir su instinto de auto-conservación, y la señorial trasciende la naturaleza en pos del reconocimiento (es decir una dimensión social).
    Pero si te detienes ahí pareciera que Hegel justifica la esclavitud, lo cual nadie que haya entendido la dialéctica del amo y el esclavo afirmaría.
    En Hegel el esclavo al crear la cultura por medio del trabajo, trasciende la naturaleza. Pero el amo, al no considerar al esclavo como igual, no tiene realmente reconocimiento. El esclavo es la verdadera clase que puede "superarse".
    Y la superación se da en el Estado homogéneo y universal, que considera a todos ciudadanos.
    Esa es la tesis del fin dela Historia (o sea, de la lucha por el reconocimiento) de Alexandre Kojeve y Francis Fukuyama. Una tesis hegeliana.

    Aunque el tecnócrata Mario Bunge te haga creer lo contrario, Hegel es de los tuyos.

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    1. 1. Los ilustrados pudieron haber sido elun germen del racismo (apenas uno entre muchos), pero ellos mismos fueron los encargados de ofrecer el antídoto. En cambio, quienes sí potenciaron mucho más el racismo fueron los contrailustrados, y los posmodernos hasta cierto punto los han seguido en esto. Te remito a mi libro "Las razas humanas ¡vaya timo!", donde expongo ese argumento. Acá también lo adelanto:http://opinionesdegabriel.blogspot.com/2011/12/la-ilustracion-y-el-racismo.html
      2. Con Hegel, las cosas nunca están del todo claras, de forma tal que hay muchas lecturas de su obra. Yo no he dicho que Hegel fuera un esclavista. Pero, sí he dicho que Hegel considera que el esclavo, en cierto sentido, tuvo su merecido, por rendirse ante el temor a la muerte.
      3. Puedo simpatizar con Fukuyama por su exaltación de la democracia liberal, pero no por su lenguaje y enfoque hegliano.
      4. Hegel está muy lejos de ser de los míos. ¿Leíste bien este post, en el cual, precisamente, manifiesto mi rechazo a Hegel? Yo nunca he negado que Hegel sea eurocéntrico (dije que era oscurantista; "oscurantismo" y "eurocentrismo" son dos cosas muy distintas). Yo no considero que el eurocentrismo sea necesariamente objetable, y en ese sentido, puedo estar un poco más cerca de Hegel. Pero, las otras cosas que Hegel dijo, y la forma tan opaca en la cual escribió, hace que esté muy lejos del tipo de filósofo que yo valoro.
      5. Nunca había escuchado a alguien calificar a Bunge de "tecnócrata". Pero, en todo caso, yo no lo considero peyorativo. Yo no veo mal la tecnocracia; de hecho, creo que necesitamos más tecnocracia en el mundo.

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    2. Tu crítica hacia Hegel basada en la oscuridad de su lenguaje es inesencial. Hegel representa la última gran sistematización de la metafísica occidental, es todo un entronizador de la Razón y no es casualidad que lo siguieran marxistas y liberales, y que su doctrina sea aplicada indirectamente hoy por los neo-conservadores.
      Que en un sentido el esclavo "mereciera" su destino de ser esclavo, no quita que sea parte de su camino hacia hacerse hombre y sujeto de derechos (no es como si el hombre siempre hubiera gozado de "derechos humanos" como parte de un perenne y metafísico ius naturalismo). Puedes interpretarlo en el sentido marxista de que es un paso en el proceso del progreso, como la revolución jacobina.
      Juzgas una parte de lo que dice Hegel, cuando según él mismo, la verdad está en el todo.

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  9. No sabe nada de filosofia politica señor, vaya a acostarse

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    1. Gracias por recordarme que no sé nada de esto, y que soy un charlatán, a diferencia de Hegel, que sí dijo cosas muy claras y profundas. Regresaré a mi oficio de albañil. Me encantaría que usted me ofrezca lecciones de filosofía política, pues evidentemente, usted conoce muchísimo sobre esto.

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  10. Quedese con su realismo cientifico ingenuo y dogmatico... Hasta las mismas personas que defienden el realismo cientifico de forma seria porque Mario Bunge si era un hombre razonable aunque simplificante y por ello dañino para el pensamiento especulativo, reacciono a algo muy natural, la falta de higiene de la filosofia continental post Heidegger. Pero meter a todos dentro del mismo saco es desinformado e irresponsable.
    Estoy harto de tener que explicarle esto a todos los bungistas y creo que tendre que dejarlo de hacer, pero espero en el futuro refutar todo esto

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    1. Con gusto estaré muy atento a todas sus refutaciones. Usted es una de las personas más inteligentes que ha comentado en este blog (yo soy un simple albañil aficionado a leer libros simplones como los de Bunge), y estoy seguro de que aprenderé muchísimo de usted.

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  11. A mi francamente, y con mucho respeto y pidiendo las disculpas del caso, me indigna la incomprensión hacia Hegel. En primer lugar, pongamos las cosas en el territorio del sentido común, el tiempo transcurre desde el pasado hacia el futuro, y no al revés, por tanto Hegel no conocio la posmodernidad ni le dio su visto bueno. Todos hablan como si el tiempo transcurriera a la inversa, y Hegel hubiese sido influido por los posmodernistas, o como si hubiese sido su amigo. En segundo lugar, comentaré algo que se menciona en el texto: lo que Hegel afirma del amo y el esclavo es que el esclavo tiene la sartén por el mango; lo que Hegel trata de decir es que el amo no es verdaderamente un amo, en palabras simples, no está "exaltando" la función del amo sino metiéndosela en el bolsillo; es el siervo el que tiene el poder, el verdadero poder, de trascender su situación, porque el amo es en realidad DEPENDIENTE, y no puede o le cuesta mucho más cambiar que el esclavo, porque es mas DEBIL. Es decir, Hegel no está defendiendo a ningun amo!, lo está atacando en su esencia, al decir que el verdadero esclavo es él amo (más claro que la prosa Hegeliana, imposible, Hegel es probablemente el filósofo más claro que existe, y personalmente lo entiendo a la perfección). En tercer lugar, esa cita de que "sólo un hombre me ha entendido, y ese no me entendió", también es una cita clarísima... es demasiado evidente su significado, y es el siguiente; Hegel habla en dos sentidos, afectivo e intelectual; un hombre se acerca a Hegel y dice comprenderlo, lo comprende en un sentido afectivo, social; lo admira, lo valora, trata de ponerse en su lugar. Es como decir "te entiendo, Hegel", en un sentido humano, empático. Sin embargo, ese hombre no entiende a Hegel en un sentido intelectual, no entiende sus ideas. A QUIEN NO LE HA PASADO ESTO? Me asombra que no se entienda una frase tan simple, ya que por lo demás los filósofos no pasan haciendo afirmaciones filosoficas o academicas, tambien simplemente hacen afirmaciones... dicen cosas. Y una de las cosas que dijo Hegel es que hubo alguien que lo comprendio o trato de comprenderlo, lo comprendio como ser humano, como persona, se le acercó y lo consoló, por decirlo de alguna forma; pero no entendio sus ideas... mas claro, imposible. Me parece horriblemente arrogante e injusta la crítica, pero por sobre todo, me parece una critica principalmente emocional: porque me cae mal, porque es aleman, porque "se parece" al posmodernismo, etc.

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