domingo, 27 de marzo de 2016

Los disparates de José Vasconcelos

            En mi libro Las razas humanas ¡vaya timo!, dedico un capítulo a la historia del racismo. En ese capítulo, no hago mucha mención de América Latina, pues si bien en nuestra región hubo y sigue habiendo racismo, solemos asumir que todos acá estamos muy mezclados, y eso impide desarrollar discursos y actitudes racistas con la misma intensidad con que sí las hubo  en Europa y Norteamérica.
América Latina no produjo teóricos racistas como Gobineau o Madison Grant. Pero, el mexicano José Vasconcelos (a quien no menciono en mi libro) sí tuvo mucha influencia en nuestra región, y hoy sus ideas gozan de una renovada popularidad debido a algunos movimientos políticos.

Vasconcelos escribió su famoso libro, La raza cósmica, en 1925, una época durante la cual, proliferaban en EE.UU. y Europa textos que promovían la eugenesia, y teorizaban sobre las diferencias raciales y la necesidad de evitar los cruces entra razas. Vasconcelos advirtió sobre los peligros de esas teorizaciones (y, en efecto, estas teorías condujeron a la tragedia del nazismo), y se propuso combatirlas, defendiendo las ventajas del mestizaje.
Hasta ahí, todo va muy bien. Hoy, sabemos que Vasconcelos hizo muy bien en criticar a los racialistas que opinan que la humanidad se degenera cuando hay cruces raciales, pues la evidencia científica no respalda esas hipótesis. Pero, lamentablemente, para enfrentarse a los disparates de los racistas europeos y norteamericanos, Vasconcelos pronunció sus propios disparates.
En vez de postular, como lo hicieron muchos críticos algunas décadas después, que sencillamente las razas no existen (y que, si acaso existen, no hay suficiente evidencia para  establecer una relación jerárquica entre ellas), Vasconcelos no sólo mantuvo la separación de la humanidad en distintos bloques raciales (a su juicio, hay cuatro grandes razas: europea, asiática, africana y amerindia), sino que añadió que en América estaría surgiendo una quinta raza, la raza cósmica, y que ésta terminaría por ser superior a las demás. Allí donde racistas como Gobineau y Grant postulaban que las razas superiores son las puras, Vasconcelos postulaba que, la raza superior, sería la más mezclada. Y, dadas las circunstancias históricas latinoamericanas, nosotros seríamos la raza más mezclada, y por ende, la superior a todas las demás.
En La raza cósmica casi no hay argumentos científicos. El libro consta fundamentalmente de especulaciones sin el menor respaldo empírico, sobre las ventajas del mestizaje. Hoy sabemos que, efectivamente, en muchas especies, existe el “vigor híbrido”. Pero, Vasconcelos no ofrece una teoría plausible sobre cómo ocurre este fenómeno, y se limita a decir que, en las mezclas raciales, las características indeseables sencillamente desaparecen, algo que la ciencia no siempre acepta. Además de estas especulaciones tan aventuradas, insólitamente, Vasconcelos da crédito a las teorías peregrinas sobre la existencia de la Atlántida y Lemuria, los continentes perdidos de los cuales supuestamente proceden antiguas razas humanas y que, según Vasconcelos, dejaron un legado en América Latina. Madame Blavatsky también habló de la Atlántida para explicar los orígenes de la raza aria, y de esto se valieron los nazis para proponer sus disparatadas teorías raciales.
Hoy está muy en boga el relativismo cultural, y la tesis de que no hay culturas superiores a otras. Afortunadamente, Vasconcelos no participa de esta ideología, y admite que sí hay culturas superiores a otras. Pero, Vasconcelos comete el error de suponer que la superioridad cultural está inscrita en la biología, ¡precisamente el mismo error de los racialistas que postulaban la superioridad europea, no en función de la cultura, sino en función de sus rasgos biológicos! En otras palabras, Vasconcelos termina participando del mismo determinismo biológico de los racistas convencionales.
En función de ese determinismo biológico, Vasconcelos cree que la raza latinoamericana es superior a la europea y la norteamericana, por ser más mezclada. Y, hace unas predicciones utópicas sobre lo maravillosa que será nuestra región. Más de 80 años después de Vasconcelos, duele reconocer que sus especulaciones utópicas están muy lejos de cumplirse; y duele también reconocer que Vasconcelos estaba equivocado: los gringos y los europeos siguen siendo culturalmente superiores a nosotros, y mejoraríamos mucho más nuestra condición si, en vez de empeñarnos en rechazar su influencia, la asumiésemos.
Vasconcelos estaba muy lejos de ser un indigenista. La raza cósmica, decía él, para ser verdaderamente superior, debe impregnarse de la matriz indígena, pero también de la española. No hay en La raza cósmica palabras de odio en contra de los conquistadores o del legado español. De ese modo, alguien como Vasconcelos no debería resultar muy atractivo a los nuevos izquierdistas latinoamericanos que se nutren mucho del indigenismo y el rechazo a la herencia occidental. Más aún, un autor que defiende el determinismo biológico, y la existencia de razas superiores e inferiores, debe ser anatema para la izquierda.

Pero, las circunstancias políticas conforman alianzas extrañas. Y, en ese sentido, Vasconcelos extrañamente ha gozado de un renovado despertar en algunos círculos intelectuales de la izquierda latinoamericana. La principal preocupación de esta izquierda es el poscolonialismo. América Latina, dicen ellos, ha sido vapuleada por los poderes coloniales (primero España, y ahora EE.UU.), y ha desarrollado un complejo de inferioridad, producto de la mentalidad colonial. Para liberarnos de ese complejo de inferioridad, es necesario cultivar un orgullo identitario entre los latinoamericanos. Así pues, esta nueva izquierda tiene firmes resonancias nacionalistas: según estos izquierdistas, es necesario crear algo auténticamente “nuestro”, un Volksgeist que nos permita cultivar nuestra propia identidad.

Un autor que dice que nosotros los latinoamericanos somos superiores al resto del mundo (sobre todo superiores a Europa y Norteamérica), viene como anillo al dedo, para estos izquierdistas que quieren cultivar el autoestima latinoamericano. Para ellos, no importa que Vasconcelos tenga tufos de racismo; lo importante es que él abrió espacio para que nosotros los latinoamericanos nos sintamos gente muy importante. Y, como suele ocurrir, si Vasconcelos se valió de enormes disparates para defender su tesis, ¡no importa! ¡El orgullo nacionalista va por encima de todo! ¡Viva México, cabrones!

6 comentarios:

  1. Creo que algo parecido está pasando en buena parte de la izquierda europea (también en la ultraderecha y el populismo anti-UE tipo UKIP) representada por Syriza. También es un movimiento nacionalista y de recuperación de la soberanía, en este caso frente a los mercados. En lugar de Vasconcelos en Europa se hace un remake moderno de las persecuciones y expulsiones de judíos durante la Edad Media de acuerdo a este esquema: mientras el mercado o el judío presta, todo va bien; cuando exige garantías, intereses más altos o la devolución de su dinero es malvado y se habla de auditar la deuda, impagarla o de dictadura del poder económico. En este sentido recordemos que para formar gobierno, Syriza ha priorizado una derecha nacionalista e identitaria con el único punto común de ir contra los mercados.

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    1. Efectivamente. Por alguna misteriosa razón, los nacionalismo suelen unir a la extrema derecha con la extrema izquierda. Además del caso griego que mencionas, lo veo también en el País Vasco. Hoy los nacionalistas vascos usan el lenguaje marxista, y se les suele considerar de izquierda. Pero, Sabino Arana, uno de sus fundadores intelectuales, decía disparates racistas y ultracatólicos, muy parecidos a los de Vasconcelos.

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    2. Un off topic. Soy vasco y hace muchos años que descubrí lo importante que es no decir nunca estupideces tipo «si no eres de aquí no puedes opinar». El paralelismo es obvio pero si no es por usted lo paso por alto. Bendito internet.

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  3. Es primera vez que escribo, me encontre este blog por casualidad. Es excelente. No se le ha ocurrido la idea de escribir un libro que se llame El Nacionalismo, !Vaya Timo!? Seria bueno exponer los puntos positivos y despreciables que presenta este tipo de pensamiento en la izquierda poscolonialista actual. No se mucho de la serie y puede que se haya escrito, si es asi me disculpo.

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    1. Gracias. Sí, hay un libro sobre ese tema en la serie, "El nacionalismo ¡vaya timo!". El autor es Roberto Augusto. Lo reseño en este mismo blog:http://opinionesdegabriel.blogspot.com/2012/03/resena-de-el-nacionalismo-vaya-timo.html

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