jueves, 10 de marzo de 2016

Kasparov y la "nueva cronología" de Fomenko

            Garry Kasparov, el famoso campeón de ajedrez, tras haberse retirado de ese deporte, lleva ahora años escribiendo sobre diversos temas. Recientemente, ha publicado un influyente libro, Winter is Coming (“Se acerca el invierno”), una diatriba en contra de Vladimir Putin. En el libro, Kasparov advierte a Occidente sobre la necesidad de detener a Putin, a quien considera un tremendo peligro, con su amenaza de pretender reconstruir un nuevo imperio ruso.
            Muchas de las críticas de Kasparov tienen asidero. Putin, el antiguo funcionario de la terrible KGB, considera una catástrofe el desmembramiento de la Unión Soviética, y de forma bastante explícita, se ha propuesto retomar los territorios perdidos. Ya arrebató Crimea a Ucrania, y resulta obvio que tiene intenciones sobre los países bálticos, e incluso, quizás la propia Polonia. Para poder reconstruir ese imperio, Putin necesita un Estado fuerte, y así, ha aplastado a la disidencia rusa interna. Es a todas luces, un dictador.

            Putin no tiene añoranzas por el comunismo. Pero, sí quiere volver a la gloria imperial rusa. Los zares y Stalin eran muy distintos, pero compartían el interés de hacer emerger a la Madre Rusia como una gran potencia mundial. Putin pertenece a ese club. Y, en ese sentido, su ideología es, ante todo, el nacionalismo. Kasparov, previsiblemente, critica ese nacionalismo que, acertadamente, identifica como uno de los principales causantes de la amenaza que representa Putin.
            Pero, insólitamente, en otros lugares Kasparov mismo ha escrito cosas harto absurdas que vienen muy bien a los nacionalistas rusos. Uno de esos disparates es su respaldo a la teoría de la llamada “Nueva Cronología”, defendida por el matemático ruso Anatoly Fomenko. Basándose en algunos retazos previos del bolchevique Nikolai Morozov, Fomenko ha postulado la siguiente teoría: todos los eventos de historia antigua que nosotros creemos verdaderos, fueron en realidad inventados en crónicas del siglo XV. Según su hipótesis, Salomón es un personaje inventado sobre la base de Suleimán el magnífico, Jesucristo está basado en el emperador bizantino Andrónico Comneno, y así, muchos otros alegatos extravagantes. Hay, por supuesto, muchas pruebas arqueológicas de artefactos de civilizaciones antiguas, pero según Fomenko, las técnicas de carbono 14 y otros métodos convencionales para colocarle fecha a esos artefactos, no osn confiables, y todos esos artefactos en realidad proceden de un período posterior al siglo XV.
            Kasparov no aprueba esta tesis por completo. Pero, sí la ha defendido parcialmente. A su juicio, en los registros históricos hay inconsistencias que sólo se explican adecuadamente con la hipótesis de Fomenko. Por ejemplo, si en la Edad Media hubo tan poco avance en la cartografía, ¿cómo los romanos pudieron construir un imperio sin mapas? ¿Cómo los medievales de repente olvidaron las técnicas cartográficas de los romanos? Si en la Edad Media la gente era más pequeña que ahora (lo sabemos por las armaduras que nos dejaron los medievales), ¿cómo los romanos, más antiguos que los medievales, pudieron hacer tantas proezas militares, si presumiblemente eran aún más pequeños?
            Son preguntas interesantes, pero es un error suponer que las mejores respuestas las ofrece la disparatada teoría de Fomenko. Pues, su hipótesis tiene muchísimas más inconsistencias que la historia convencional. ¿Qué hay de la historia antigua de las civilizaciones no occidentales? ¿También inventaron el pasado azteca, babilónico y chino los renacentistas? Y, ¿realmente podemos prescindir de las técnicas de carbono 14 como pretende hacerlo Fomenko?
            Tanto Fomenko como Kasparov parten de una observación importante. En la historia de Occidente, hubo una interrupción entre el esplendor de la antigüedad, y el esplendor del Renacimiento. Es una exageración decir que en la Edad Media no hubo ningún avance, pero podemos admitir que nuestra civilización sí sufrió un declive. Pero, no es necesario inventar disparatadas teorías conspiranoicas para explicar esto. Sencillamente, podemos confiar en lo que nos dice la historia convencional: las hordas de bárbaros azotaron el decadente imperio romano, la población abandonó las ciudades y se atrincheró en aldeas, y por mil años, el esplendor civilizatorio de Occidente se detuvo.
            La hipótesis de Fomenko tiene un fuerte tono nacionalista. Pues, Rusia siempre ha estado acomplejada frente al desarrollo europeo. La hipótesis de Fomenko alivia ese complejo. Bajo su teoría, los rusos ya estaban empezando a construir una civilización esplendorosa hacia el siglo X, mientras que en ese mismo momento, los occidentales seguían siendo unos bárbaros, y sólo cinco siglos más tarde, conformaron una civilización que inventó un pasado supuestamente esplendoroso. Con la hipótesis de Fomenko, los rusos pueden auto felicitarse de que ellos llegaron a la civilización primero que los occidentales.
            Es un poco extraño que Kasparov, quien ahora tanto critica el agresivo nacionalismo de Putin, no haya caído en cuenta de cómo la absurda teoría de Fomenko, en realidad es un aparato del nacionalismo ruso. Y, es más extraño aún que un hombre de elevada inteligencia, como este gran campeón de ajedrez, sucumba ahora ante un disparate de proporciones gigantescas, como es la “Nueva cronología”.

3 comentarios:

  1. Hola. Un gusto el Blog.

    La elevada inteligencia no hace que las personas no tengan posiciones y pensamientos sobre el mundo, sean o no ciertas. No veo, si es el caso, que una persona con una inteligencia de muy buena calidad(porque la inteligencia no se mide, y menos en cantidad) pueda estar equivocada.Es como confundir la lógica con el pensamiento critico en exceso.

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    1. Gracias. Si, gente muy inteligente puede decir cosas muy estúpidas

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