jueves, 16 de mayo de 2013

De la psiconeuroimmunología a la "Nueva medicina germánica"



            Recientemente en “Ágora”, mi programa de radio, estuvo como invitada una médico para conversar sobre la esclerosis múltiple. Suelo prepararme con antelación sobre los temas que me dispongo a conversar, pero por los agites de la vida marabina, para este programa no tuve tiempo de hacerlo. Yo no sabía qué era la esclerosis múltiple, pero confié en que la médico lo aclararía en el programa.
            Me informó que es una enfermedad que corroe las habilidades motoras. Nada controversial en eso. Pero, al conversar sobre las causas, me dijo que era una enfermedad psicosomática, enteramente causada por el estrés. Y, en consecuencia, me afirmó la médico, su tratamiento es psicoterapéutico. Esto me pareció extraño. Consulté brevemente en el internet, y encontré que, si bien la esclerosis múltiple puede tener una dimensión psicosomática, el estrés está lejos de ser la causa más influyente.
            Luego la médico prosiguió diciendo que todas las dolencias, si bien tienen manifestaciones físicas, son causadas enteramente por condiciones mentales. Ya esto me pareció un exabrupto. ¿Una fractura es causada por el estrés?, pregunté. Me respondió que sí: la mente incide sobre los nutrientes de los huesos, y el estrés los hace más frágiles, susceptibles de fracturas.
            A simple vista, no me pareció tan descabellada su respuesta, pero sencillamente me siguió generando disonancia la idea de que todas las enfermedades sean enteramente psicosomáticas. Luego la médico siguió con tesis aún más extravagantes: los patógenos son neutrales en el organismo, ellos atacan sólo si el estrés les da la orden de hacerlo. Una persona con VIH no desarrollará el SIDA si logra vivir relajadamente. Una lesión en el hombro es evidencia de inseguridad emocional. El cáncer se cura mediante sesiones psicoterapéuticas; la quimioterapia es un negocio que sólo favorece a la industria farmacéutica. Incluso, si nos lo proponemos, podemos suspender indefinidamente la muerte mediante el buen vivir, pues la enfermedad y al degeneración orgánica tienen causas estrictamente mentales.
            Para defender todas estas extravagancias, la médico continuamente apelaba al área de la medicina que hoy llamamos ‘psiconeuroinmunología’. En un inicio, esta disciplina generó suspicacia en la comunidad científica. Parecía atribuirse demasiado al poder curativo de la mente. Pero, eventualmente, los estudios rigurosos de Robert Ader han inclinado la balanza hacia su aceptación. Desde hace tiempo, se conoce la existencia del efecto placebo, y ciertamente, existe un componente psicosomático en muchísimas enfermedades. Robert Ader delineó la compleja relación entre el sistema inmunológico y los estados mentales, y hoy es aceptado que, para muchas enfermedades, ciertamente el estrés es una causa considerable.
            Pero, el mismo Ader advirtió que sus teorías tienen un alcance limitado, y que existía el peligro de que surgieran charlatanes que abusaran sus teorías. Pues bien, ese peligro se ha consumado. La médico que estuvo en mi programa, en vez de invocar los estudios de Ader, se declaró seguidora de Ryke Geerd Hamer. Este médico es el fundador del paradigma que ha venido a llamarse la ‘nueva medicina germánica’. Según sus teorías, el cáncer tiene un origen estrictamente psicosomático, y es una forma que el organismo tiene de decirle al paciente que hay algún desajuste emocional en su vida. La quimioterapia no cura propiamente; la cura del cáncer está en la psicoterapia. Los tratamientos farmacológicos sólo sirven para enriquecer a los capitalistas que, en opinión de Hamer, proceden de una conspiración judía internacional.
            Es fácil prescindir de las teorías disparatadas de Hamer; sus delirios sobre la conspiración judía internacional son un testimonio de su frágil estado de salud mental. Pero, si bien sus ideas son coloridas con temas escandalosos, son muestra de una tendencia de mayor envergadura que persiste en nuestra cultura. Se trata del predominio de aquello que ha venido a llamarse la ‘psicología positiva’ en sus versiones popularizadas.
            La idea de que el optimismo tiene poderes ilimitados, y que podemos usar nuestra mente para ajustar la realidad a nuestro antojo, es de vieja data. Ya en el siglo XVII, el filósofo Berkley postulaba que el universo es mental. A pesar de que Berkley no llegó estrictamente a esta conclusión, podría derivarse de sus ideas la tesis de que, en tanto el universo es mental, podemos manejarlo a nuestro antojo. Todo es cuestión de concentrarnos en lo que deseamos. Ideas como ésta han sido aglutinadas bajo el concepto de ‘idealismo’, el cual, en algunas versiones extremas, postula que nuestros pensamientos tienen el poder de modificar la realidad.
            Quizás uno de los movimientos más extremos en este aspecto, fue la llamada ‘Ciencia Cristiana’, aparecido en EE.UU. a finales del siglo XIX. Su premisa fundamental es que la enfermedad es en realidad un estado mental, el cual puede ser modificado con oraciones. Por ello, los seguidores de la Ciencia Cristiana exhortan a los pacientes a abandonar los tratamientos médicos. En mi programa de radio, le señalé a mi invitada que sus ideas eran muy similares a las de los adherentes de la Ciencia Cristiana, pero ella me respondió que, a diferencia de los promotores de la Ciencia Cristiana, el doctor Hamer ha ofrecido evidencia científica de sus hallazgos. Esto, por supuesto, es falso: no ha habido el menor estudio empírico, con sus respectivos controles, que permita suponer que todas las enfermedades tienen un origen enteramente psicosomático.
            A pesar de que las tesis de Hamer tienen poca aceptación, es común pensar el cáncer en términos morales. En vista del caos que muchas veces representa el mundo, tenemos la tendencia innata a buscar orden y patrones (seguramente esto fue una ventaja adaptativa para nuestros ancestros en la sabana africana). Y, frente a enfermedades como el cáncer, es común buscar sentido a la tragedia, mediante un juicio moral (algo muy parecido a lo que hacían los amigos de Job, quienes se negaban a aceptar que las desgracias de Job fueran meramente fortuitas). Bajo esta ideología, el cáncer deja de ser una mera condición clínica, y pasa a ser una condición moral. El paciente de cáncer sufre esa enfermedad, en buena medida por su propia responsabilidad. Seguramente, a diferencia de los amigos de Job, no se buscan explicaciones teológicas para enfrentar la enfermedad, pero sí se sostiene que el estilo de vida del paciente, o su desbalance emocional, es el responsable de su penosa enfermedad.
            Esto, por supuesto, termina culpabilizando al propio paciente. Y, corre el grave peligro de convertirse en una profecía auto-cumplida: si, en efecto, el sistema inmunológico tiene una vinculación con la configuración mental, entonces un individuo que sea culpado por su propia enfermedad, tendrá un terrible descenso en sus defensas. No en vano, la eminente Susan Sontag publicó un famoso libro, El cáncer y sus metáforas, en el cual denunciaba los peligros e incluso la inmoralidad de pretender responsabilizar al paciente de su propia enfermedad, al exagerar los orígenes psicosomáticos de esta penosa enfermedad.
            Sontag ciertamente hizo un notable esfuerzo advirtiendo en contra de esta ideología, pero el problema es que esta forma de pensar no se limita sólo a la medicina. Sobre todo en el mundo de los negocios, hoy prospera la idea de que cada quien es responsable de sus propios éxitos y fracasos, y que en última instancia, esta responsabilidad tiene su raíz en los niveles de optimismo que se tenga frente a la vida: los exitosos han sido personas optimistas, los fracasados han sido personas pesimistas. Todo esto ha sido formalizado por algunos psicólogos bajo el concepto de la “ley de la atracción”: buenos pensamientos derivan en resultados deseados. Si deseas algo, piensa en ello, y lo obtendrás.
            En realidad, todo esto se trata de una forma muy primitiva de pensar. De hecho, es el fundamento del pensamiento mágico. Los brujos y chamanes operan bajo la idea de que la palabra tiene poder: sus hechizos pretenden transformar la realidad con tan sólo pronunciar algunas palabras. Pues bien, toda esta corriente de la psicología positiva es una variante de este pensamiento mágico: los pensamientos activan la “ley de la atracción”, y tienen incidencia directa sobre aquello que se consigue en el mundo. La supuesta habilidad de la ‘psicoquinesia’ obedece a un principio parecido: la mente tiene la capacidad de transformar directamente el mundo material, y con suficiente concentración, se pueden mover objetos a la distancia con el puro poder de la mente. Contrario a los alegatos de los parapsicólogos, no obstante, jamás se ha documentado un caso de psicoquinesia.
 
            Me resulta perfectamente sano tener una actitud optimista ante la vida, aun si incluso en ocasiones no se corresponde nítidamente con la realidad (plenitud de estudios psicológicos confirman que los deprimidos tienen una visión más realista del mundo, y por ende, para evitar la depresión, es menester incurrir un poco en el pensamiento ilusorio). Pero, ese optimismo desbordado puede llevar a consecuencias nefastas. Es inmoral culpar a todos los enfermos por sus propias enfermedades, o responsabilizar a todos los fracasados por su propia condición. Es gravísimo recomendar a un paciente de cáncer que abandone la quimioterapia, bajo la expectativa de que una mente positiva y relajada curará su enfermedad. Podemos admitir que el efecto placebo es poderoso y que muchas enfermedades tienen un componente psicosomático, pero llegar a los extremos de la Ciencia Cristiana o el doctor Hamer, es sencillamente una atrocidad. El mundo no siempre es como nosotros deseamos que sea; debemos intentar transformarlo, pero siempre reconociendo nuestras limitaciones, pues de esa forma, nuestra estrategia será mucho más eficaz.   

11 comentarios:

  1. De acuerdo. Estos charlatanes son un peligro. ¿Cuánta gente ha muerto por seguir sus consejos? Cuándo se dan cuenta que no sirven para nada ya es muy tarde para que la "horrible" medicina moderna haga efecto.
    Por otro lado estoy seguro que el día que un cáncer les ataque a ellos o a sus familiares correrán directo al oncólogo, se harán su quimioterapia y al curarse dirán con su cara muy seria:"vieron como nuestro tratamiento holístico naturista psicoterapéutico homeopático si funcionó". Muchos de sus pacientes no podrán refutarlos porque ya están en el cementerio.

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    1. Hola, gracias por el comentario. Efectivamente, esta gentuza irá directo al oncólogo en caso de sufrir esta enfermedad. Estas terapias son buenas... pero para los demás.

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  2. Por supuesto que irán al oncólogo, y cuando sus clientes mueran por no acudir a la medicina científica, dirán que no tuvieron una buena disposición mental.

    El problema del pensamiento mágico es que todo lo que afirma es susceptible de tomarse como posiblemente verdadero porque no puede someterse a comprobación. Si te echo un mal de ojo y te pones enfermo, podrás creer que tu enfermedad se debe al hechizo, a pesar de que lo habitual es tener enfermedades. Sin embargo, según el razonamiento mágico, ¿quién te dice que esas enfermedades no son precisamente consecuencia de la magia?

    Mal pensaríamos si creyéramos que el pensamiento mágico está relegado al mundo de las pseudociencias. Anida y prospera dentro de la propia Psicología y de la Psiquiatría, al más genuino estilo Punset. Hace años, cuando me sentía agobiado ante el hecho de que no estaban saliendo últimamente oposiciones para profesor de Griego en Andalucía, una psicóloga de mi pueblo me dijo (no en su consulta, sino en mi casa, ya que era amiga de mi madre) que si seguía pensando así, las plazas no saldrían. Por otro lado, no sé si conoces al psiquiatra Luis Rojas Marcos, muy famoso e idolatrado aquí en España porque es hermano de un político y emigró a Nueva York. Le he oído decir en varias entrevistas cosas muy parecidas que, sin llegar al nivel de la medicina germánica, sí son también disparates o, como el mago diría, infalsables. Él lo sabe, pero también sabe que la autoayuda vende muy bien.

    Lo de vivir relajadamente y los desajustes emocionales tiene gracia. ¿Quién vive relajadamente? ¿No es la naturaleza una lucha despiadada por los recursos? ¿Y quién ha completado su mandala para asegurar que se ha ajustado perfectamente a la energía cósmica?

    Por cierto, ¿en qué programa de Ágora fue esa entrevista?

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    1. 1. "Piénsalo, y se te dará". He ahí el eslogan.
      2. Ese programa lo hicimos hace algunas semanas. No lo subí en Youtube, porque me dio vergüenza haber tenido a esa mujer al aire.
      3. Sé que las oposiciones en España son difíciles. ¿Ya resolviste eso?

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  3. Sí, por suerte lo resolví en el 2002. Jo, parece que fue ayer.

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  4. La quimioterapia es una falacia y sólo hay que ver las estadísticas de muerte que acarrea en todo el mundo.

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    1. Luna, lo que dices es muy peligroso. La quimioterapia NO acarrea muertes.

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    2. Dr Andrade a mi si que me resulta curioso la cantidad de curaciones inexplicables por la medicina convencional, estas que son tratadas con métodos alternativos y al mismo tiempo de ser inexplicables, más curioso aun el poco interés en encontrarle una explicación lógica o científica..

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    3. Dr Andrade a mi si que me resulta curioso la cantidad de curaciones inexplicables por la medicina convencional, estas que son tratadas con métodos alternativos y al mismo tiempo de ser inexplicables, más curioso aun el poco interés en encontrarle una explicación lógica o científica..

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    4. Y la respuesta a los comentarios del sr. Jesmao?!!

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  5. Bueno genios, no conozco de la medicina germánica. Conozco de los resultados de la medicina convencional.. Mi esposa tuvo un tumor (liposarcoma mixoide de partes blandas) hace dos años.. Con cirugía lo sacaron, luego fueron 36 radiaciones controladas en la zona donde estaba el tumor.. La única y exclusiva razón de irradiar la piel de mi esposa era la de matar cualquier célula que haya quedado por esa zona y así evitar recaída.... No se si conocen como queda una zona del cuerpo después de 36 exposiciones a radiación o si de paso conocen el costo monetario de ese tratamiento.. Les digo, la piel queda literalmente achicharrada de las quemaduras y los dolores son insoportables a un punto que no podrán imaginarlo si no lo viven..

    Yo después de ver lo "achicharrado" que quedó esa zona sentí la seguridad de que no sólo murió cualquier célula maligna sino hasta las células normales, basándome en lo que el dr dijo no podía haber recaída porque esa zona de la pierna estaba muerta en vida....

    Pues les informo.. Mi esposa recayó en el mismo lugar.. Ja! El mismo exactamente, el irradiado, el asesinado celularmente por la radiación, esa zona donde no quedo nada vivo.. Pues si! Recayó! Así que una de dos.. O la radioterapia es una estafa ya que quedo células malignas en esa zona y volvieron a reproducirse o como mínimo la radioterapia no cura el cáncer, solo alivia sus consecuencias porque mi esposa volvió a crear células malignas.. Curar es que el sistema celular de mi esposa deje de crear mutaciones.

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