sábado, 27 de diciembre de 2014

En materia sexual, prefiero a las egoístas que a las altruistas: a propósito de Ayn Rand



            Hace algunos días, tuve relación sexual con mi esposa, y ella me preguntó: “¿Qué tal estuvo?”. Yo respondí: “Estuvo muy bien, gracias por todo”. Inmediatamente me reprochó: “¿acaso esto es un servicio? ¿Crees que yo hago esto por obligación? ¿Acaso no gozo yo también?”.
Con estas palabras, se me vino a la mente una famosa entrevista que Ayn Rand concedió al periodista Mike Wallace. En aquella ocasión, Rand y Wallace discutían sobre el egoísmo. Rand, por supuesto, apreciaba al egoísmo como una virtud, y sufrió muchos reproches por ello. Pero, en su explicación, Rand daba a entender que un acto que beneficia a alguien es más valioso cuando la persona que hace el acto también extrae una ganancia. Contrario a lo que suelen enseñar las religiones y las ideologías colectivistas como el comunismo, el altruismo incondicional y desinteresado puede ser más bien problemático.

Rand decía a Wallace: “¿Qué significaría tener un amor por encima del interés propio? Significaría, por ejemplo, que un esposo le diría a su esposa, que si él fuera moral según la moral convencional, que me estaría casando contigo para complacerte, pero que no tengo interés en ello, pero que soy tan poco egoísta, que me estaría casando contigo sólo por tu propio bien. ¿A alguna mujer le gustaría eso?”.
A mí ciertamente no me gustaría que mi esposa me dijera, “no quiero tener sexo contigo, pero sólo porque te amo, me entregaré a ti como sacrificio, aún si no tengo ganas”. No, gracias, si es así, prefiero ir al baño, masturbarme, e imaginarme a una mujer que tiene sexo conmigo, no como un sacrificio altruista, sino porque ella realmente lo desea. En materia de sexo, prefiero a una mujer egoísta que altruista.
Ahora bien, si esto aplica al sexo, ¿por qué no ha de aplicar a muchos otros aspectos de la vida? Si el egoísmo en el sexo puede ser una virtud, ¿por qué no puede serlo también en la economía o la política?
Ayn Rand ha sido vapuleada por muchísima gente, al punto de ser calificada como una psicópata, por su supuesta falta de empatía frente al dolor ajeno. Pero, a mí me parece que esta caracterización es muy injusta. Hasta donde alcanzo a entender sus escritos, Rand no es insensible al dolor ajeno, pero sí hace énfasis en que el servicio altruista desinteresado es inmoral, y que es preferible un servicio en el cual el ejecutor del servicio satisface su interés propio.
El sexo es más placentero cuando la contraparte también lo disfruta. Deberíamos aprender de la sexualidad, y tratar de organizar el mundo de forma tal que, en vez de invitarnos a sacrificarnos por la patria y no recibir nada en interés propio, facilitemos incentivos de forma tal que, en la satisfacción del interés de los demás, también satisfagamos el interés propio.


  

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