jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Es Jesús un invento literario basado en modelos antiguos?



Además de los dioses mediterráneos que mueren y renacen, se han buscado también a otras figuras con las cuales, supuestamente, Jesús tiene paralelismos. Y, así, bajo diversas teorías, Jesús sería una invención literaria que toma como modelo a otros personajes.
El estudioso G.A. Wells ha adelantado la hipótesis de que, en las cartas de Pablo, Jesús es presentado de la misma forma en que, en algunos textos del Antiguo Testamento, se personifica a la Sabiduría. Efectivamente, en el libro de Proverbios, la Sabiduría narra sus propias experiencias en primera persona, y se presenta como engendrada por Dios (Proverbios 8: 22-31).

Según Wells, cuando Pablo se pronuncia sobre Cristo, lo hace de forma muy parecida. Y, así, Cristo no sería un personaje real, sino una personificación literaria, del mismo modo que, en el libro de Proverbios, la Sabiduría es claramente la personificación de un concepto, pero no propiamente un personaje histórico.
El problema, no obstante, es que en los textos a los cuales Wells acude, su tesis no se sostiene. Por ejemplo, Wells cree que Cristo se perfila como la Sabiduría personificada en Colosenses 1:15-20. Ahí, se presenta a un Cristo bastante exaltado, y podría discutirse si efectivamente es afín a la Sabiduría de Proverbios. Pero, ese pasaje procede de una carta que, muy probablemente, Pablo no compuso, y que podría ser posterior a los evangelios. Y, en las cartas auténticas de Pablo, no hay pasajes claros que nos permitan suponer que Cristo es la personificación de la Sabiduría.
Wells postula que Pablo identifica a Cristo con la Sabiduría en I Corintios 1:23-24 (una carta que sí es auténtica): “nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, locura para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios”. Ciertamente acá Pablo predica de Jesús el ser sabiduría de Dios. Pero, eso está muy lejos de suponer que se trata de la personificación de la Sabiduría, al modo en que sí lo es en Proverbios. En las cartas de Pablo, Jesús es muchas otras cosas, y no se insiste en una identificación con la Sabiduría.
También se han buscado paralelismos con personajes reales de una generación anterior a Jesús. Y, de nuevo, al encontrar paralelismos, se pretende concluir que la figura de Jesús es legendaria, y que fue construida sobre la base de esos modelos. Una de las teorías más populares es que la figura de Jesús en realidad es una construcción sobre la base de la vida de Julio César.
Esta teoría, formulada por Francesco Carotta, establece diversos paralelismos entre ambas figuras. César y Jesús empiezan sus carreras en regiones al norte respecto a los centros de poder, con nombres parecidos: Galia y Galilea. Ambos cruzan un río: el Rubicón y el Jordán. Ambos viajan continuamente hasta llegar a la gran ciudad: Roma y Jerusalén. Ambos tienen un triunfo inicial, pero luego caen estrepitosamente. Ambos tienen una relación especial con una mujer: Cleopatra y María Magdalena. Ambos sufren a manos de un traidor: Bruto y Judas.
De nuevo, esto es paralelomanía. Sí, hay alguna similitud. ¿Y qué? No parecieran ser similitudes relevantes. César tiene una relación especial con Cleopatra, y Jesús aparentemente tiene una relación especial con María Magdalena. Pero ¡es perfectamente natural que un hombre tenga una relación especial con una mujer! Nada de eso implica que una figura sea legendaria, y que su historia tome como modelo a la otra figura. Podríamos hacer muchos otros paralelismos (ambos tenían nariz, ambos eran hombres), pero son demasiado vagos como para afirmar que se trata de un invención literaria. Parece operar acá un sesgo de confirmación: tomar en cuenta sólo los detalles que sustentan una tesis que se cree verdadera, y dejar de lado la enorme cantidad de información que va en contra de la tesis.
Hay aún otra teoría que, aparentemente, está ganando popularidad. Procede de un tal Joseph Atwill. Según esta teoría, el personaje de Jesús fue inventado por la dinastía Flavia de emperadores romanos. Después de la cruenta guerra contra los judíos, postula esta teoría, los romanos tenían el interés de pacificar definitivamente a los judíos. Y, en vista de la efervescencia mesiánica que se vivía en la época (y que en parte motivó la rebelión judía), los romanos buscaron la manera de hacer una gran campaña de propaganda, en la cual se presentase a un mesías judío pacífico que estuviese en buenos términos con los romanos. Fue así como se inventó la figura de Jesús.
Para intentar demostrar su tesis, Atwill acude a paralelismos entre los evangelios y diversos episodios que Flavio Josefo narra en La guerra de los judíos. Por ejemplo, Josefo narra que en el mar de Galilea, el general Tito se enfrentó a rebeldes judíos en embarcaciones. Éstos cayeron al mar, y los romanos decapitaron a aquellos que trataron salvarse. Del mismo modo, se narra en Marcos 1:17 que en el mar de Galilea, Jesús convocó a unos discípulos para ser “pescadores de hombres”. La historia del evangelio, supuestamente, es una parodia del terrible episodio narrado por Josefo. Pues, allí donde las tropas de Tito pescaron a los rebeldes en el mar de Galilea, ahora Jesús invita a sus seguidores a seguir pescando gente. Todo esto habría servido como ironía literaria para que los romanos, al difundir este mito, secretamente humillasen a los judíos derrotados al aceptar como historia piadosa, una versión de los acontecimientos que condujeron a su catástrofe.
De nuevo, hipótesis como las de Atwill reposan sobre comparaciones forzadas y escuetas. Hay, además, graves problemas con las tesis de Atwill. Si, como él postula, los evangelios inventan a Jesús a partir de  la obra de Josefo, ¿cómo explicar las referencias en las cartas paulinas? Si la dinastía Flavia quiso inventar a Jesús como un Mesías pacífico y manso, ¿cómo explicar que, en los propios evangelios aparecen vestigios de un Jesús en ocasiones aguerrido, y no del todo dispuesto a aceptar el dominio romano?

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