domingo, 26 de enero de 2014

En defensa del sionismo



            Con su hábil retórica, Hugo Chávez supo sembrar en sus masas de seguidores una paranoia respecto a supuestas conspiraciones de poderes domésticos e internacionales. Para ello, se valió de muchas etiquetas fin de identificar al enemigo: capitalismo, fascismo, imperialismo. Y, eventualmente, añadió a su lista de ‘ismos’ satánicos el sionismo. Desde entonces, las relaciones de Venezuela con Israel han estado en su punto más bajo, y si bien Chávez no propició directamente una campaña mediática antisemita (como sí lo hizo, por ejemplo, Nasser), sí abrió paso para que personajes brutalmente antisemitas, como Mario Silva, prosperaran en los medios de comunicación.
Hoy, en la imaginación chavista, el sionismo es un crimen capital. Es muy común escuchar entre chavistas el tópico que advierte sobre los peligros del ‘sionismo internacional’, como si el ser sionista fuese una grave ofensa. Desafortunadamente, los chavistas no fueron los primeros en propiciar este desprecio hacia el sionismo. La misma ONU, en 1975, emitió una resolución que asimilaba al sionismo con el racismo; esta resolución fue luego derogada en 1991.
Ante semejantes distorsiones, conviene aclarar qué es el sionismo. El sionismo es, sencillamente, la creencia de que los judíos tienen derecho a un Estado, el Estado de Israel. La fiebre nacionalista europea del siglo XIX (y, luego, la fiebre poscolonial del siglo XX) hizo prosperar la idea de que cada nación debe tener un Estado. Eso propició el desmembramiento de muchos imperios (el otomano, el austro-húngaro, el francés, el británico) y el auge de nuevos Estados-nación. Los judíos, dispersos por el mundo, también aspiraban a un Estado.
Si bien la selección del nombre para el movimiento nacionalista fue desafortunada (Sion es la colina que está en Jerusalén, y tiene una gran significación religiosa), el sionismo fue desde sus inicios un movimiento secular. Theodore Herzl, el fundador del sionismo, lanzó su movimiento nacionalista, no por motivos teocráticos, sino como una medida para proteger a los judíos frente a su posición vulnerable en muchos de los países de Europa. Herzl había quedado escandalizado frente al trato recibido por el oficial francés judío Dreyfuss a inicios del siglo XX, y estimó que la creación de un Estado judío, permitiría a los judíos un refugio frente a las persecuciones.
En vista de que los judíos no eran mayoría en ningún territorio, se plantearon nuevas tierras para establecer el nuevo Estado. Se propusieron Argentina, Uganda y Madagascar, territorios que, visto en retrospectiva, seguramente no habrían ocasionado conflictos. Pero, lamentablemente, los sionistas seculares no lograron evitar la influencia de algunos grupos religiosos que insistían en el regreso a Palestina, y así, el proyecto de formar un Estado judío en territorios virtualmente vacíos, no prosperó.
Por supuesto, ya había en Palestina una población árabe. ¿Qué hacer con esa población? Un considerable sector sionista optó por ignorar la existencia de los habitantes árabes. Surgió una muy lamentable consigna entre los sionistas: Palestina sería una “tierra sin gente para una gente sin tierra”. A pesar de esta ideología, grandes oleadas de judíos inmigrantes empezaron a llegar a Palestina, pero no en plan de invasión violenta. Los judíos que llegaban a Palestina lo hacían del mismo modo en que hoy llegan marroquíes a España o mexicanos  EE.UU.: los inmigrantes judíos no tenían el poder político para expulsar a los árabes. Eventualmente, la población árabe local se opuso a la inmigración (como también ocurre en España y EE.UU.), y se fueron generando conflictos entre la población árabe y judía.
Cuando Gran Bretaña se retiró de Palestina, y la ONU decidió la partición del territorio en dos Estados (cada uno asignado en función de cuál población mayoritaria ahí residía), en Israel surgió la cuestión de qué hacer con los árabes que quedaron bajo la jurisdicción israelí. Si bien la lamentable consigna “una tierra sin gente para una gente sin tierra” implicaba que los árabes no serían aceptados en el nuevo Estado, las autoridades israelíes demostraron disposición a aceptar a los árabes como ciudadanos de pleno derecho.
No obstante, los países árabes no aceptaron la partición de Palestina y la creación del Estado de Israel, e inmediatamente atacaron a la naciente nación. En esa guerra, la de 1948, hubo enormes oleadas de árabes que salieron de Israel, un evento trágico que los árabes llaman nakba. No está claro cómo ocurrió esto. En medio de las hostilidades, algunas guarniciones militares israelíes expulsaron a los árabes por vía forzosa. Pero, ha quedado establecido (aunque sigue siendo motivo de debate) que los gobiernos árabes también indujeron a los residentes árabes a escapar, a fin de abrir paso a los ejércitos árabes invasores; en esos casos, el gobierno israelí pidió a los ciudadanos árabes que no emigraran y se quedaran para construir una nación donde sí tendrían cabida como plenos ciudadanos, pero éstos, en apoyo a los invasores, optaron por emigrar, con la esperanza de que el Estado de Israel desaparecería al terminar la guerra.
En esa guerra, por supuesto, los ejércitos árabes fueron derrotados, y el Estado de Israel sobrevivió. Los árabes que emigraron no fueron aceptados de vuelta por Israel, y sus propiedades fueron confiscadas. Estos árabes se convirtieron en los refugiados palestinos, y son uno de los asuntos más sensibles en el conflicto árabe-israelí. Es fácil acusar a Israel de ser un Estado racista: acepta con brazos abiertos la inmigración de judíos procedentes de Rusia y Etiopía, pero niega el derecho a regresar a los refugiados palestinos que viven en condiciones deplorables en Jordania, Líbano, Siria y los territorios ocupados por Israel.
No dudo de que, en Israel, haya gente religiosa y nacionalista deplorable que considere que, en tanto se trata de un Estado judío, sólo son bienvenidos los judíos. Pero, observo que éstos son minoría, y que, en general, el Estado israelí ha sido eficiente en mantenerlos a la raya. El motivo por el cual Israel niega el regreso de los refugiados no es ni religioso ni étnico. Es, sencillamente, una medida de seguridad. Desde un inicio, esos refugiados manifestaron una terrible hostilidad al Estado de Israel, y su migración no fue tanto consecuencia del miedo, sino en apoyo a los ejércitos árabes que querían aniquilar a Israel. Si Israel acepta de vuelta a los refugiados, enfrentará una grave crisis, pues aceptará en su seno a una población que buscará la aniquilación del propio Estado israelí, y la anexión de Israel, bien al Estado palestino, bien a los países árabes vecinos.
Podemos someter a discusión si Israel está o no en su derecho de rehusar aceptar a los refugiados (yo personalmente opino que, en aras a la paz, Israel sí debe empezar a recibir a los refugiados), pero no debemos considerar a Israel un Estado racista. Los árabes que sí se quedaron (y que hoy representan cerca de un 15% en Israel) son ciudadanos de pleno derecho (aunque, vale admitir, no ocupan una posición de facto privilegiada), y gozan de más libertades que la vasta mayoría de los ciudadanos en cualquier país árabe.
En el seno de la sociedad israelí hay fanáticos religiosos que no sólo quieren expulsar a los árabes de su Estado, sino que quieren expandir sus fronteras para conformar el bíblico ‘Gran Israel’, a fin de reactualizar el reinado de Salomón, cuya extensión incluiría a los actuales territorios ocupados (Gaza y Cisjordania). Pero, de nuevo, es sensato admitir que estos fanáticos son minoría, y que el gobierno israelí ha sido bastante eficiente en mantenerlos a la raya (algo que, por ejemplo, por muchos años, Yasser Arafat y la OLP no hizo respecto a los fanáticos religiosos de Hamas). De nuevo, podemos discutir si Israel debe o no retirarse de los territorios ocupados y permitir un Estado palestino (yo personalmente opino que sí debe), pero no debemos considerar que los motivos israelíes para continuar la ocupación son racistas: se trata sencillamente de una medida de seguridad. Por muchos años, quienes solicitaban la creación de un Estado palestino no reconocían el derecho de Israel a existir (y, hasta el día de hoy, Hamas sigue sin hacerlo), e Israel legítimamente veía con preocupación que la desocupación de los territorios y la creación de un Estado palestino abriría paso a una ofensiva militar que buscaría la aniquilación de Israel.  
   
Así pues, ser sionista no es ningún crimen. Es, sencillamente postular que Israel tiene derecho a existir como Estado. El ser sionista no implica buscar la expansión territorial de Israel, ni la opresión de los árabes. Implica, sólo, defender la existencia de un Estado, como cualquier venezolano defendería la existencia de Venezuela. Me queda la siguiente duda: los chavistas que consideran un crimen el ser sionista, ¿saben qué es ser sionista? Presumo que muchos pecan de ignorancia, y no saben qué significa ser sionista. Pero también me parece que, de forma más perturbadora, sí hay chavistas (los más dados a la intelectualidad) que sí conocen bien qué significa ser sionista, pero con todo, se oponen al sionismo. Estos chavistas comprenden que ser sionista es sólo reconocer el derecho a la existencia de Israel, pero precisamente, niegan ese derecho. Cuidado con ellos.

25 comentarios:

  1. Excelente texto, Gabriel. Muy ponderado y justo. Como toda verdad desagradable -sobre todo si desenmascara ignorancias generales en el ambiente- caerá mal. Pero, como estudioso de este tema por más de cuarenta años, te digo que es de lo mejor que he leído para explicar esto de manera sencilla y con pocas palabras, y me enorgullece que lo haya escrito un colega de LUZ.

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  2. Suscribo lo dicho por Luis. Aquí en España toda la izquierda tiene demonizado el sionismo y a los judíos en general (los del moderno Estado de Israel, no las víctimas de Hitler; están bastante esquizoides al respecto).

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    1. Gracias, Jose. Hombre, los israelíes han hecho cosas muy malas, pero vamos, al César lo que es del César. Y, me parece, Israel tiene políticas mucho más cercanas a la izquierda, mientras que partidos teocráticos como Hamas, tiene ideas típicas de la extrema derecha...

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    2. "Los israelíes han hecho cosas muy malas", me parece que con esa frase resumes todo el asqueamiento internacional hacia las políticas genocidas del estado sionista hacia la población civil palestina. Por muy buena que sea tu retórica, no puedes tapar el sol con un dedo.

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    3. En el blog he dejado claro que hay políticas israelíes a las cuales me opongo, pero no puedo aceptar muchas de las acusaciones injustas que se hacen en contra de Israel

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    4. Le guste a quien le guste, la única verdad es que Israel es un Estado Terrorista.

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    5. Discrepo. Israel no es un Estado terrorista. Israel es reprochable por su ocupación de los territorios palestinos, como también lo es la ocupación china de Tíbet o la marroquí del Sahara Occidental. Pero, eso no es terrorismo. En el derecho internacional, el terrorismo es definido como el ataque deliberado a civiles, e Israel no hace eso. Hay muertes de civiles palestinos, sí, pero esos son derivados de daño colateral, y eso sí es permitido por las leyes de la guerra y la doctrina de la guerra justa, siempre y cuando el daño colateral sea proporcional.

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    6. El problema de tu argumento, estimado, es que según tú se justifica asesinar civiles por un "fin superior", pero ese argumento es reprochable, porque los soldados israelíes disparan a mansalva a población civil desarmada: a pescadores, a agricultores, a niños jugando a la pelota en la playa, a refugios de la UN, a hospitales... Esto no es una guerra, estimado, esto es un genocidio. Guerra es un ejército peleando con otro ejército. Acá está el tercer ejército más poderoso del mundo matando civiles desarmados, eso se llama terrorismo de estado, en cualquier parte del mundo, te guste o no.

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    7. Israelí no se enfrenta a civiles desarmados. Hamas lanza diariamente cohetes, que si no fuera por el domo de hierro, harían mucho daño. Y, te guste o no, muchas organizaciones que han estudiado de cerca las operaciones militares israelíes critican su desproporcionalidad, pero rara vez han denunciado ataques deliberados a civiles. Los civiles muertos son producto del daño colateral, y el daño colateral si esta permitido en la guerra justa.

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    8. Bien, creo que esta discusión no va para ningún lado. Tu retórica oculta una cantidad de falacias y de definiciones conceptuales antojadizas como eso de "guerra justa", ¿es justo acaso que entre a tu casa, te quite tus pertenencias, te arrincone a una esquina de tu patio, y si reclamas te diaparo?. Si consideras que eso es justo, pues entonces, estimado amigo, no hay mucho más que debatir.

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    9. No considero eso justo. Solo dije que israel no ataca deliberadamente a civiles, y por eso no califica como terrorismo. Sugiero que indagues que es la doctrina de la guerra justa, y a sus exponentes: Michael walzer, tomas de aquino, Agustín, hugo grocio, vitoria

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    10. Vale, lo haré. Y yo te sugiero que leas algo menos decimononico: la convención internacional de derechos humanos.

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  3. Sí, desde luego, pero los izquierdistas y posmodernos, en sus prejuicios y en su gregarismo, terminan tocándose con el medievalismo, y jamás te concederán que esos árabes de Israel vivan con más libertad que los de otros países.

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  4. Bueno, en primer lugar, yo creo que Gabriel Andrade no distingue entre dos variantes del sionismo que conviene no identificar: el sionismo laico y el sionismo religioso. Porque aquí el quid de la cuestión no está en un choque de identidades nacionales sino, una vez más, en la religión. Y es que, como afirma ese "malvado" izquierdista llamado Richard Dawkins, la religión es la raíz de todos los males (o casi). Y el conflicto se ha dado fundamentalmente entre el sionismo religioso (el dominante) y el arabismo (tanto religioso como laico).

    Que el sionismo religioso es el dominante desde los años 50 (antes era dominante el sionismo laico y socialista) lo demuestra el hecho de que en esos años se otorgó el control sobre las leyes de matrimonio, divorcio, conversión religiosa e inmigración al Rabinato Supremo, por encima de los tribunales ordinarios. Un país donde existe un poder religioso situado por encima del poder político en una amplia variedad de asunto, no es un país muy laico, qué queréis que os diga. Por el contrario, la OLP de Yasser Arafat siempre defendió un laicismo pleno y la total separación entre la religión y el Estado.

    Por supuesto, la solución no es defender al sionismo en contra del arabismo, sino fomentar el laicismo en todos los frentes. Tanto el sionismo laico como el arabismo laico deberían aliarse, y en el pasado ciertamente hubo conatos e intentos de colaboración entre las dos corrientes (como ocurrió en su momento entre Arafat y Rabin), cercenados por los sionistas fundamentalstas. Éstos no son, como cree Gabriel Andrade, cuatro gatos dentro de Israel, sino por desgracia una fuerza significativa.

    En conclusión: sionismo y arabismos laicos sí: entre los dos deberían construir un Israel laico, plurinacional y multicultural, un Estado federal en el que judíos y palestinos convivieran en plena igualdad de derechos, como ciudadanos de un mismo Estado que tratara a todos por igual y sin distinciones en términos jurídicos. Éste es el ideal del laicismo ilustrado, que es transversal tanto a los judíos como a los palestinos, y que es la única respuesta moderna y sensata. Lo demás son sólo zarandajas de derechistas postmodernos (y la mayor parte de los derechistas actuales son, desde luego, aunque el Dr. Andrade no lo crea, muy postmodernos).

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    1. Hola Pepito, gracias por tu valioso comentario.
      1. Yo nunca he ido a Israel, y francamente, no sigo muy de cerca el acontecer diario allá. Pero, por lo poco que sé, me parece que ése conflicto tiene muy poco de religioso (contrario a la opinión común). Ciertamente hay casos en los que la laicidad del Estado de Israel puede ser colocada en duda (como los casos de divorcio que tú mencionas), pero me parece que, por regla general, sí conserva su laicismo. Hay, por supuesto, gente que quiere revivir el reino de Salomón, con un nuevo templo en Jerusalén y con la expansión de las fronteras, pero por lo que veo en las noticias, el gobierno israelí sí es bastante eficiente en mantener a estos fanáticos religiosos reprimidos. A lo sumo, supongo, los fanáticos religiosos son tontos útiles del sonismo secular. Pocos israelíes quieren ser voluntarios para colonizar Gaza y Cisjordania, pues saben que se enfrentan a una situación muy hostil. Los únicos que sí están dispuestos a ir como colonos son los fanáticos religiosos. En ese sentido, el gobierno israelí puede aprovechar la coyuntura religiosa, pero en el fondo, su objetivo es fundamentalmente secular (a saber, la seguridad del Estado).
      2. Por otra parte, yo no creo que la OLP es tan secular como pretende. He visto varios discursos de Arafat en los que hacía llamado a la Yijad, e insisto, si bien Hamas y Fatah entraron en una mini guerra civil después, en un inicio, Arafat se hizo la vista gorda con muchos terroristas que invocaban motivos religiosos para sus acciones.
      3. Manifiestas tu aspiración a un "un Estado federal en el que judíos y palestinos convivieran en plena igualdad de derechos, como ciudadanos de un mismo Estado que tratara a todos por igual y sin distinciones en términos jurídicos". Yo también opino que la solución de un solo Estado debería considerarse más seriamente, pero desafortunadamente, no hay voluntad en ambas partes para ello. Parace que, al final, seguirá siendo inevitable una partición en dos, como ocurrió en India y Pakistán. Ahora bien, opino que Israel (excluyendo, por supuesto, los territorios ocupados) ya es un Estado plurinacional, en el cual judíos y árabes tienen los mismos derechos. Hay, es verdad, desigualdades entre ambos grupos, pero NO jurídicas (del mismo modo en que, digamos, los gitanos son ciudadanos de segunda en España, pero NO hay leyes que explícitamente los discrimine).
      4. Yo no sé si calificar a Richard Dawkins como "izquierdista"; pero por ahora, asumiré que sí lo es. Ahora bien, un amiguete de Dawkins, Sam Harris, es igualmente opuesto a la religión, y como Dawkins, también la considera la fuente de casi todos los males. Pero, Harris precisamente ha suscrito la idea de que el Estado de Israel es más laico que cualquiera de sus vecinos, y que si bien Israel ha cometido muchas atrocidades, tiene mayor calidad moral que sus enemigos.
      5. Yo no veo muy claro que los derechistas actuales sean muy posmodernos. ¿A cuáles te refieres? Rajoy, Aznar, Álvaro Uribe y Bush podrán ser bestias (y sí comparto esa opinión), pero no los veo ni remotamente cerca de opinar que la ciencia es un invento de los blancos y hombres para dominar a los negros y mujeres, etc.

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  5. 1. Me parece, Gabriel, que te equivocas sobre la naturaleza de Israel. Israel no es un Estado laico en absoluto. Es un Estado confesional, o cuando menos criptoconfesional: la religión judía es la religión del Estado, y tan sólo los partidos de izquierda -como el Meretz, el Hadash y una rama del partido laborista- están a favor de un Estado completamente laico. Fíjate si el Estado de Israel es confesional que ni siquiera tiene Constitución, y de hecho el referente último de toda su legislación, sin excepciones, es la Torá. El sionismo de raíces religiosas y davídicas (mayoritario y dominante en Israel) siempre ha hecho referencia explícita a 3 grandes pilares: el reino de David (un personaje tan mitológico como Hércules o Aquiles), el vínculo de sangre y la Ley de Jehová. Esto es aceptado ampliamente en Israel, y no caracteriza sólo a los religiosos hebreos más fundamentalistas y extremos: es la ideología dominante en Israel. Lo curioso es que incluso los israelíes que se dicen agnósticos o no creyentes suscriben esa mitología. Ayuda mucho haber estado en Israel a la hora de comprender esta mentalidad extraña, que los liberales occidentales encontramos contradictoria, pero que en Israel es lo más normal del mundo. De hecho, el auténtico soionismo secular, el que no apela a la mitología teocrático-rabínica, es minoritario, y sólo se da en las fuerzas de izquierda que antes mencioné.

    2. Hoy en día la OLP ha perdido buena parte de su carácter secular, por coyunturas históricas particulares. Pero desde su fundación hasta los años 80 fue más laicista y más secular que el Estado de Israel: de hecho el propio Arafat llegó a quejarse de que el Mossad había apoyado a los grupos islamistas porque lo que más temia era el triunfo de la opción laica de la OLP. Fijate si era laica la OLP que incluso llego a prohibir el uso del velo integral en las zonas bajo su control (alqo a lo que no se atrevió Israel), dictó leyes de igualdad entre hombres y mujeres, e incluso se acercó a la Unión Soviética y al comunismo ateo (de hecho, había militantes comunistas en sus filas). Es posible que Arafat hiciera la vista gorda ante terroristas religiosos; en todo caso, lo mismo hizo el estado de Israel con sus propios terroristas religiosos. En una guerra civil cruenta no es infrecuente que todos los bandos cometan actos deshonestos.

    3. Respecto al Estado federal, precisamente ésa fue la voluntad manifiesta de la OLP durante muchos años, hasta que se hundió en los 90. Arafat dijo en 1973 que la lucha armada continuaría hasta la liberación de toda Palestina, con el fin de construir un estado laico plurinacional en que ningún grupo oprima a otro. Entonces Arafat no hablaba de la independencia de Palestina, sino de un Estado plurinacional y aconfesional donde israelíes y palestinos vivieran conjuntamente como ciudadanos con iguales derechos. Lamentablemente, el estado sionista quería un estado con una nacionalidad única y una confesión religiosa privilegiada: esto es lo que mucha gente entiende por sionismo y lo que le ha granjeado tantas antipatías al Estado de Israel.

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    1. Hola Pepito, gracias por continuar la conversación. Reitero que no conozco gran cosa sobre el tema, y estoy seguro de que tú lo conoces mucho mejor que yo. Pero, permíteme comentar algunas cosas, para seguir conversando.
      1.1. Que un Estado no tenga constitución no lo hace teocrático; el Reino Unido es un caso. Ciertamente, si la Toré es el principal referente de la legislación, no se trata de un Estado laico en pleno sentido. Pero, hasta donde alcanzo a ver, esa referencia a la Torá es meramente simbólica, pues no veo que en Israel se impongan las penas brutales que el Levítico o Deuteronomio imponen, algo que sí ocurre en Arabia Saudita o Irán respecto a las penas del Corán. Que yo sepa, Israel garantiza plena libertad de culto e igualdad de estatuto a otras confesiones religiosas, y les concede autonomía para la aplicación de sus propias leyes religiosas en materia civil (en imitación del sistema millet del imperio otomano, pero sin reducir a las minorías a estatuto inferior). Yo particularmente favorezco más un sistema uniforme de leyes civiles, pero, creo que debemos admitir que un sistema como el de Israel está más cerca de un régimen federal de autonomías que cualquier otro en la región.
      1.2. La referencia a David es desafortunada, pero, tampoco lo veo tan grave. Muchos, muchísimos países rinden algún respeto a algún héroe del pasado, y de hecho, así consta muchas veces en su constitución. Acá en Venezuela hay declaración formal de seguir los ideales de Bolívar. Y, David no me parece una figura tan divisiva, pues es también honorado por musulmanes y cristianos. Quizás David sea legendario (yo opino, junto al arqueólogo Israel Finkelstein que sí existió, pero que sus hazañas narradas en la Biblia son exageradas), pero insisto, no veo tan grave su referencia. En todo caso, admito que, con un 15% de población árabe, sería necesario deslastrarse un poco de los símbolos exclusivamente judíos. Pero, más allá de la exclusión en el manejo de los símbolos, no veo gran discriminación a los ciudadanos árabes (por supuesto, los palestinos que viven en los territorios ocupados es otra historia). En todo, esta purga de símbolos religiosos es algo que debe hacerse en muchos otros países que consideramos bastante seculares (y, en ese sentido, sería injusto concentrarse sólo en Israel). El Reino Unido va camino a albergar también una sustanciosa población musulmana, y con todo, lleva la cruz de San Jorge en su bandera; que yo sepa, nadie reclama del mismo modo en que se hace respecto a la estrella de David en la bandera israelí. Uds. mismos llevan las columnas de Hércules en su escudo...
      2. No dudo de que la OLP fue laica en su inicio, pero como bien dices, las cosas han cambiado. Yo no tengo respeto por Arafat, precisamente porque me pareció un hombre sin convicciones. Cuando quiso acumular aliados, utilizó el lenguaje de la yijad.
      3.1. Yo no estoy muy seguro de que la OLP deseaba un Estado federal, o en todo caso, en su empeño por destruir el Estado de Israel, no dieron ninguna confianza a que, en un hipotético Estado unificado, a los judíos se les garantizara sus libertades. Y, no culpo a Israel por esa desconfianza: la forma en que los judíos fueron expulsados de los países árabes, y el creciente odio contra los judíos en Egipto, Jordania y Siria, hacen altamente probable que, de formarse un solo Estado, eventualmente la mayoría árabe aplastaría a la minoría judía, con progroms y demás. La ONU, desde un inicio, ofreció dos Estados previendo ese problema, con el aval de sus países miembros (incluida la URSS). La OLP fue muy irresponsable en haber rechazado la alternativa de los dos Estados. Afortunadamente, cambiaron de opinión, pero sólo tras hacer correr mucha sangre.

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  6. Israel, por desgracia, no es un Estado plurinacional, ni en él los árabes son iguales jurídicamente a los israelíes. Para nada. Y son las propias leyes israelíes las que establecen esto, lo cual es un escándalo de proporciones épicas, por supuesto. Sólo una pequeña proporción de árabes-palestinos han recibido la ciudadanía israelí: la gran mayoría de los palestinos, sobre toso los que viven en los territorios ocupados, no disfrutan de cidudadanía alguna: son, sencillamente, parias. Y eso en el marco del estado de Israel. No me vale decir que, como son territorios ocupados por Israel, entonces esa situación no afecta al estatus general de los palestinos en Israel. Hay una discriminación jurídica y de hecho más que evidente en el territorio del estadod e Israel, y esto es algo inngable.

    De hecho, los palestinos que son ciudadanos israelíes están discriminados jurídicamente y no sólo de hecho, al contrario que los gitanos en España, que pueden estar discriminados de hecho pero no jurídicamente. Te doy un ejemplo claro. Existen una serie de asociaciones privadas judías, como el Fondo Nacional Judío o el Fondeo de Reconstrucción, cuyas tierras no pueden venderse ni arrendarse a palestinos —aunque sean ciudadanos israelíes—, e incluso está prohibido por ley que los palestinos trabajen en ellas como jornaleros. Que Gabriel Andrade me diga una ley del Estado español que prohíba que los gitanos vendan determinadas tierras o trabajen en ellas, mientras que sí se lo permite a los no-gitanos.

    4. Dawkins sí forma parte de la llamada "izquierda darwiniana": así lo ha manifestado él mismo y no hay razón alguna para dudarlo. Respecto a Sam Harris, sin duda tiene razón al decir que Israel es ahora el país más laico de la zona. Pero es que el laicismo es una cuestión de grado. Un Estado confesional puede ser más o menos confesional (y, por tanto, más o menos laico) que otros Estados confesionales: así, es obvio que el Estado de Israel es más laico que Arabia Saudí o Qatar; pero es mucho menos laico que Francia, su aliado Estados Unidos o la misma España.

    El mismo Sam Harris ha criticado alguna vez el excesivo celo religioso de los colonos israelíes y de cómo el Estado de Israel mira para otra parte. De todos modos, Harris también puede equivocarse, como se equivocó cuando defendió la tortura.

    En suma, aunque el sionismo religioso no llegue a los extremos del fundamentalismo islámico, tampoco es precisamente beneficioso para la humanidad. Nada que sea mínimamente religioso o basado en referentes mítico-religiosos conlleva el menor beneficio para la humanidad.

    5. Rajoy, Aznar, Bush o Uribe son gente ignorante, que seguramente no sabrán ni qué es el postmodernismo teórico. Pero son postmodernistas de hecho. El postmodernismo es la ideología del capitalismo actual: es la idea de que se ha acabado el tiempo de los grandes relatos y sistemas, de las ideologías y en definitiva de la verdad, y que la única verdad es la que decide el mercado. Esto es lo que algunos autores llaman postmodernismo de derechas, el cual está muy extendido. El postmodernismo de derechas también desprecia la ciencia, y de hecho la considera como una especie de conspiración progresista-comunista-atea para minar la religiosidad y la fe tradicionales. Así, el Tea Party, Bush y Aznar (no sé si Uribe también) defienden el creacionismo y atacan la teoría de la evolución, y también niegan el cambio climático. A menudo dicen que la teoría de la evolución no es más que una teoría, y que el creacionismo debería enseñarse en la escuela como una teoría alternativa respetable. Esto es, sin duda, postmodernismo de derechas.

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    1. 3.2. Yo no veo claro que Israel buscaba un Estado uninacional. Yo veo mucha disposición en Israel a incorporar bilingüismo, libertad de culto, representación parlamentaria árabe, etc. Y, me parece que, incluso desde 1948, los israelíes le pidieron a los árabes que no emigraran para abrir paso a los ejércitos árabes, sino que se quedaran en Israel para formar un Estado binacional. Supongo que habrá que hacer algún revisionismo histórico al respecto, pero si esa versión se mantiene como verdadera, entonces no habría justificación para decir que Israel buscaba un Estado uni-nacional.
      3.3. Es verdad que los refugiados y los que viven en los territorios ocupados no tienen ciudadanía israelí, y son ciudadanos de segunda (no así los que sí viven en Israel). No puedo defender a Israel en esto, y como he dicho en el blog, opino que Israel debe abandonar esa ocupación. Pero, insisto, creo que no hay motivos racistas o imperialistas en esto. Creo que, genuinamente, Israel lo hace con el objeivo de resguardar su seguridad. La ideología imperante en buena parte de la población (más en Gaza que en Cisjordania) es sencillamente la destrucción de Israel. Dar ciudadanía a esa gente es correr un riesgo. Yo creo que, en aras a la paz, debe asumirse ese riesgo, pero insisto, creo oportuno considerar los motivos por los cuales Israel persiste en esa política. Y, además, vale considerar que, según recuerdo, después de la guerra de 1967, a los palestinos de los territorios ocupados sí se les ofreció ciudadanía israelí, y la mayoría la rechazó, pues lo veían como traición (comprensiblemente) a su verdadera nación.
      3.4. No sabía la existencia de ese Fondo Nacional Judío. Si es como tú dices, no hay defensa alguna posible frente a eso. Tendré que buscarlo en Google para formarme una opinión.
      4.1 Yo no estoy muy seguro de que Harris esté equivocado respecto a la tortura. Si asumimos utilitarismo (el mismo utilitarismo del izquierdista darwinista Peter Singer, por ejemplo), entonces sí hay justificación para torturar a un terrorista (que tenga conocimiento seguro de la ubicación de una bomba), a fin de salvar a miles de personas. Harris no propone torturar por puro placer; propone torturar a uno (que, dicho sea de paso, no es inocente) para salvar a miles. No sé qué opina Peter Singer sobre la tortura, pero creo que si aplicamos el mismo razonamiento que él aplica a los infantes o la gente con demencia senil, sí habría espacio para al menos considerar a la tortura como una opción moralmente aceptable, en el caso planteado por Harris (el cual, valga admitir, tiene pocas probabilidades de suceder en la vida real).
      4.2. No dudo de que el sionismo religioso sea perjudicial, pero insisto, está bastante reprimido en Israel (nunca, por ejemplo, el gobierno israelí permitiría demoler el Domo de la Roca para construir el nuevo templo de Salomón), y tal como yo lo veo, sigue siendo minoritario.
      5. Yo no diría que Aznar, Bush o el Tea Party son posmodernos. Son anti-científicos, sí, pero no posmodernos. Su oposición a la ciencia es más bien del tipo religioso convencional PRE-moderno. Ellos no son relativistas. En cambio, Feyerabend y compañía, son posmodernos, en el sentido del "todo vale" relativista. Casi todos los grandes nombres del posmodernismo (Lyotard, Derrida, Foucault) militaron en algún momento en la izquierda, y su oposición a la ciencia es, en buena medida, porque la ven como un invento capitalista para dominar. Por eso, yo insisto, el posmodernismo emerge de la izquierda, y no de la derecha.

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    2. Pepito, revisé lo del Fondo Nacional Judío. Hasta donde alcanzo a ver, es una institución privada que compra tierras. Ciertamente no permite a los árabes trabajar en ella, nio tampoco está dispuesta a vendérselas. Es reprochable. Pero, me temo que, en tanto es una institución privada, ellos tienen el derecho a no contratar a un grupo de personas que no deseen. El Estado israelí no está involucrado en esto (si fuese el Estado israelí el que ejerce la discriminación, sería una historia muy distinta). En España, supongo, hay restaurantes que no contratan a gitanos como meseros, bajo el temor de que sean ladrones, etc (en casi todos los países del mundo, por ejemplo, en los restaurantes chinos sólo se contratan meseros chinos). Esto es reprochable, pero creo que, en un país verdaderamente liberal, el Estado no puede ejercer coerción para detener la discriminación privada. El libertario Walter Block ha trabajado mucho este tema: supongamos, dice Block, que yo odio a los negros, y jamás aceptaré casarme con una negra. Eso es a todas luces una discriminación en mi amor. Pero, ¿tiene el Estado derecho a entrometerse en ese asunto privado, y obligarme a casarme con una negra? Ciertamente el caso de un restaurante en España, o de las tierras en Israel, es mucho más grave que el caso de un blanco que no quiere casarse con una negra, pero amerita abrir el dabate respecto al alcance del Estado en la lucha contra la discriminación. Y, así, desde un punto de vista libertario (el cual asumo que no suscribes, pero que yo sí consideraría), el Fondo Nacional Judío está en su derecho de sólo incorporar a socios y trabajadores judíos.

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  7. Sencillamente me encanto el blog. Saludos desde Paraguay

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    1. Gracias. Nunca he ido a Paraguay. Me gustaría ir algún día, sobre todo tras haber hablado en la radio una vez sobre Lopez y la guerra de la triple alianza

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