jueves, 6 de julio de 2017

Carta a Belén sobre las drogas

Querida Belén:

            Me contenta mucho que hayas disfrutado la fiesta de graduación de tu prima Rebeca. Las fiestas cumplen una importante función social, y siempre es sano divertirse. No obstante, lo que no me parece sano es que Rebeca y sus amigas hayan tomado drogas en esa fiesta. Las drogas pueden darte una sensación placentera inmediata, pero te aseguro que, a la larga, te harán mucho daño. Por eso, creo que hiciste muy bien en alejarte ese día de ese grupo, y haberme contado lo sucedido.
            En la adolescencia, es muy fácil caer en presiones de grupo. Rebeca es mayor que tú, es muy guapa, ya tiene novio, y seguramente tú la admiras en muchas cosas. Quizás por eso, pueda resultar tentador tomar drogas como ella y sus amiguetes lo hacen. Quizás ahora Rebeca pueda dar la apariencia de divertirse mucho cuando toma drogas, pero te apuesto a que, si sigue así, llegará un momento en que no será nada divertido, y se arrepentirá muchísimo.

            Hay algunos filósofos que dicen que cada quien es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo. Quizás tengan razón. Pero, eso no significa que el tomar drogas es una buena opción. Me causa gracia que Rebeca te dijera que tus padres beben vino y nadie se molesta, así que, ¿por qué no puede ella fumar marihuana? Hasta cierto punto, tiene razón. El alcohol no está prohibido, pero la marihuana sí; con todo, a la larga, el alcohol es más destructivo, y el número de muertes causadas por bebidas alcohólicas en el mundo es mucho mayor que el número de muertes como consecuencia de la marihuana. ¿Hay hipocresía en las leyes? Te diría que sí.
            Por eso, es importante que conozcas los diferentes tipos de drogas, y sus efectos, pues unas son más dañinas que otras. Casi todas las drogas tienen un doble efecto sobre quien las ingiera. Por una parte está la intoxicación: ésos son los efectos que aparecen tras ingerir la droga. Las drogas pueden alterar muchas de las funciones de tu cuerpo (el pulso, la respiración, etc.). Pero, tu cuerpo sabe adaptarse, y ante el consumo de drogas, reajusta sus funciones. A eso, los biólogos lo llaman homeostasis.
            Pareciera, entonces, que no habría dificultad consumiendo drogas, porque cada vez que lo haces, el mismo cuerpo se adapta. El problema, no obstante, está en que cada vez vas a necesitar más y más drogas para alcanzar los mismos efectos originales. A eso se le llama tolerancia. Al tomar drogas, tu cerebro se altera. El cerebro está compuesto por neuronas que se pasan químicos (se les llama neurotransmisores) entre sí. Cuando tomas drogas, las neuronas pasan demasiadas cantidades de neurotransmisores a otras neuronas, al punto de que las neuronas que lo reciben, pueden deteriorarse. Cuando eso ocurre, se necesitan más y más cantidades de esos neurotransmisores. Pero, al tomar más y más drogas, puedes caer en una sobredosis, pues ya tu cuerpo no podrá adaptarse más, y podrías morir.
            Lamentablemente, hay aún otros problemas. Si tu cuerpo ya está adaptado a las drogas, cuando dejas de tomarlas, se altera. Supón que tomas una droga que hace latir tu corazón más lento. Para balancearse frente a eso, el cuerpo hace que el corazón lata más rápido. Pero, si tras formarte el hábito, de repente dejas de tomar esa droga, tu corazón empezará a latir más rápido, porque el cuerpo cree que ya pronto viene la droga que hace bajar el pulso. A esto, se le llama el síndrome de la abstinencia. Cuando alguien toma frecuentemente drogas, y de repente deja de tomarlas, se siente muy mal. Por lo general, los síntomas del síndrome de la abstinencia son los contrarios a los síntomas de la intoxicación. Si una droga la primera vez te hace sentir muy bien, cuando estés en abstinencia, te sentirás muy mal, y necesitarás la droga, no ya para sentir la euforia de la primera vez que la tomaste, sino sencillamente, para recuperar los síntomas normales. En eso consiste la adicción.
            Hay, además, otro riesgo. Tu cuerpo se va acostumbrando a ajustarse a que tomes drogas. Pero, esa costumbre viene de tus hábitos específicos. Si, por ejemplo, tienes el hábito de tomar drogas en la tarde cuando ves la tele, con sólo prender la tele a esa hora, tu cuerpo interpretará que ya viene la droga, y se ajustará. Si no la tomas, te sentirás muy mal. Pero además, si tomas la droga en otro contexto (supongamos, en la mañana mientras comes), aun siendo la misma cantidad habitual, tu cuerpo no estaría ajustado a recibirla en ese momento, y así, podrías morir de una sobredosis.
            Hay varios tipos de drogas. Tentativamente, las podemos dividir en cuatro grupos: depresores, estimulantes, alucinógenos, inhalantes, y quizás podamos incluir un quinto grupo para una droga muy sui generis, la marihuana.
Los depresores son drogas que hacen que el sistema nervioso trabaje más lentamente. El alcohol es una de esas drogas. Seguramente te sorprenderás por eso. Tú misma me has contado que, cuando has visto a tus padres beber, se vuelven más alegres y empiezan a cantar y bailar con cierta euforia. Aparentemente, eso no tiene nada de depresivo. Efectivamente, eso ocurre así con los primeros tragos. Pero, cuando ya avanza la intoxicación, la persona embriagada empieza a caminar más lentamente, y empieza a tener problemas para coordinar movimientos y pensar adecuadamente.
Te podrá parecer que el alcohol hace a la gente más amorosa. Sí, hasta cierto punto es así. Pero, lo que el alcohol realmente hace es apagar las zonas del cerebro que se encargan de regular la inhibición. Cuando tomamos, nos desinhibimos, y así, es más fácil declarar amor a alguien. Pero, para los chicos, ahí se acaba la faena. Si están embriagados, después de declarar amor, cuando van a la cama, tienen problemas con su erección.
 El alcohol hace que, en el cerebro, se transmita en más cantidades el químico que los científicos llaman GABA (en realidad, el nombre oficial es ácido γ-aminobutírico), y este químico hace que las neuronas no estén ya tan activas. En ese sentido, el alcohol es un depresor del sistema nervioso.
El alcohol, como sabrás, causa muchos problemas. Quizás te fastidie que los adultos continuamente te digan que nunca debes conducir si has bebido antes. Pero, tienen razón: muchísimas muertes en accidentes automovilísticos ocurren como consecuencia de la embriaguez. Si bebes muy intensamente, puede ser también que tu sistema nervioso trabaje tan lento, que podrías morir intoxicada. Y, si estás embarazada y bebes, eso podría afectar gravemente a tu bebé.
Pero, si preguntas a un médico, seguramente te dirá que los daños del alcohol son más evidentes a largo plazo. Beber mucho alcohol, a lo largo de los años, puede causar cirrosis, puede dañar tu sistema gastrointestinal, puede darte problemas cardíacos, y también podrías tener problemas psiquiátricos. De hecho, en la gente que se acostumbra a beber alcohol en grandes cantidades por muchos años, ocurre una enfermedad muy penosa: el delirium tremens. Esto ocurre cuando la persona está adicta a la bebida, y se la quitan. Recuerda que, junto a la intoxicación, las drogas ocasionan problemas con el síndrome de la abstinencia. La gente que sufre delirium tremens tiene alucinaciones, y tiemblan. En casos de delirium tremens, es necesario ir al hospital para atención médica, porque hay altas probabilidades de que esa persona muera. Es muy lamentable. Por eso, aun en el caso de las personas que se proponen dejar la bebida, debe hacerse gradualmente, a fin de evitar el síndrome de la abstinencia.
A la sociedad le ha costado entender que el alcoholismo (es decir, la adicción al alcohol) no es una mera decisión que puede ser juzgada moralmente. La gente no decide ser alcohólica. Las primeras veces, ellos mismos toman la decisión de beber. Pero, eventualmente, el alcohólico pierde el control. Por eso, el alcohólico necesita ayuda, no reproches. Una buena forma de ayudarlos es llevándolos a Alcohólicos Anónimos, o programas similares. En esas sesiones, al alcohólico se le enseñan doce pasos para dejar la bebida. Básicamente esos pasos consisten en reconocer la adicción, admitir los errores del pasado, y proponerse una nueva vida con la ayuda de los demás, que también atraviesan por lo mismo. Quizás esto te parecerán tonterías. Es casi como ir a un cura a confesarse; de hecho, la persona que ideó los doce pasos, Bill W., incorporó ideas religiosas. Pero, te sorprenderás al saber que, aun para ateos y agnósticos, este procedimiento es muy efectivo, y los médicos lo recomiendan.
Hay otras drogas depresoras que, aunque no se consumen tanto como el alcohol, son más peligrosas. Se les llama opioides, porque son derivadas del opio, que a su vez procede de la planta adormidera (también se le conoce como amapola). Los opioides, en cantidades adecuadas, pueden ser provechosos como analgésicos (es decir, para calmar el dolor). En las guerras, a los soldados heridos en el campo de batalla, se les suele administrar morfina (una droga opioide) para calmar el dolor. Nuestro cerebro produce algunos químicos similares a los opioides (se les llama endorfinas) que se activan cuando sentimos dolor, y por lo general, las drogas opioides imitan esos efectos, pero en cantidades mayores.
Los médicos a veces recetan analgésicos, pero eso tiene riesgos, porque pueden generar síndromes de abstinencia, y por ende, adicción. Pero, el opioide más peligroso es la heroína. Por muchos años, ésta fue la droga ilegal más abusada. Cuando alguien toma heroína (generalmente se inyecta en las venas), sienta una intensa euforia inmediata; es sumamente placentera. Pero, el efecto dura muy poco, y al cabo de poco tiempo (podría ser incluso apenas hora y media), el consumidor siente apatía, tristeza, y puede tener dificultades coordinando movimientos. Entre la gente que consume heroína, hay bastante riesgo de sobredosis, y ésta por lo general lleva a paros respiratorios fatales (en tanto tiene un efecto depresor, la heroína puede hacer que el sistema nervioso deje de enviar señales para mantener la respiración).
La heroína (y los opioides en general) es tremendamente adictiva. Si eres adicta, y repentinamente te abstienes de consumirla, las consecuencias son muy desagradables. No hay riesgo de morir, pero los síntomas son horrorosos: dolor intenso, nausea, vómitos, diarreas, ansiedad, pulso acelerado, presión arterial alta. Recuerda que, en la abstinencia, los síntomas suelen ser los opuestos a los síntomas de la intoxicación. Si con la heroína, no sentirás dolor y estarás eufórica; en ausencia de la heroína, sentirás mucho dolor y estarás ansiosa y deprimida.
Algunos psicólogos y médicos recomiendan que, mientras los adictos a la heroína luchan por tratar de modificar sus hábitos y abandonar el consumo, se les administre una droga que se llama metadona. Esta droga también es un opioide, pero no tiene los mismos efectos eufóricos de la heroína. Así, el adicto va abandonando las sensaciones de la heroína, pero a la vez, no sufre el síndrome de la abstinencia, porque a fin de cuentas, sigue consumiendo un producto derivado del opio. No obstante, no todos los psicólogos y médicos están convencidos de que esto sea una buena idea, pues básicamente se trata de la sustitución de una droga adictiva por otra. Pero, por otra parte, si en el consumo de heroína está el riesgo de sobredosis, y de contraer enfermedades virales (pues, los adictos comparten jeringas), ¿no sería mejor administrar a los adictos una droga menos potente, de forma controlada?
Las drogas estimulantes, al contrario de las depresoras, hacen más activo el sistema nervioso. De este grupo, la cocaína es la más conocida. Viene de la hoja de la coca; en los Andes de Sudamérica, mucha gente mastica coca, pero eso no es propiamente cocaína. La cocaína es procesada, y por ende mucho más potente.
Sigmund Freud, un psicólogo sobre quien te escribiré en una futura ocasión, tomó bastante cocaína, y llegó a creer que sería buena para sus pacientes, hasta que se dio cuenta de que es tremendamente adictiva. Algunos médicos la usan para anestesiar pacientes que reciben cirugías en sus narices. Pero, más allá de esos casos, la cocaína no se usa en medicina. Sí se usa mucho, en cambio, en fiestas. El polvo blanco que a veces ves en las pelis, es cocaína.
Cuando la gente toma cocaína, también siente una gran euforia. La cocaína hace que, en el cerebro, las neuronas transmitan a otras grandes cantidades del químico que llamamos dopamina. Ese neurotransmisor, al contrario del GABA, hace más activas a las neuronas. Quien se intoxica con cocaína se siente eufórico, pero también se vuelve más ansioso, tenso, agresivo, y sobre todo, se mantiene muy alerta. Incluso sus pupilas se dilatan. Las pupilas dilatadas es una clara señal de que una persona está intoxicada con cocaína (aunque también podría ser que la persona está sufriendo el síndrome de abstinencia de la heroína). Además, con la cocaína, hay más impulso sexual. Esto no es como el alcohol, que inflama el deseo pero quita la acción (así lo describió alguna vez un famoso poeta); con la cocaína, hay deseo y acción total.
Pero, la intoxicación con la cocaína te puede dar alucinaciones muy feas, especialmente la sensación de que hay insectos que caminan debajo de tu piel. Y, si te haces el hábito de tomar cocaína, a la larga, te volverás muy paranoica, perderás tus dientes, y se te podría perforar el tabique nasal. Si tienes una sobredosis, podrías sufrir arritmias, derrame cerebral, o infarto… no es ningún chiste, con sobredosis, puedes morir.
La cocaína es una de las drogas más adictivas que hay. Cuando te vuelves adicta, y repentinamente te abstienes, lo pasas muy mal. Intoxicada con cocaína, te sientes eufórica; con el síndrome de abstinencia, te sientes muy deprimida e irritable. Los estimulantes en general, interrumpen la digestión (pues, estando siempre alerta, es mejor no procesar la comida, en caso de que tengas que reaccionar inmediatamente); cuando te abstienes de ellos, sientes mucha hambre. También se siente extremo cansancio.
Hay otras drogas estimulantes, pero que no son tan potentes. La nicotina es una de ellas. Si fumas varios cigarros seguidos, no es probable que te intoxiques. Pero, sí es probable que estés más alerta, y aumente tu pulso y presión arterial. Como seguramente ya sabes, lo malo del cigarro son los daños a largo plazo. Hace apenas algunas décadas, las compañías tabacaleras pagaban a algunos médicos para decir que el tabaco no causa cáncer. Pero, está fuera de toda duda que el tabaco (en realidad, cualquier sustancia que se fume) genera cáncer de pulmón.
Y además, la nicotina también es adictiva, de forma tal que, en abstinencia de ella, también hay síntomas desagradables. La gente que fuma, y se propone dejar de fumar, probablemente tendrá ansiedad, insomnio, irritabilidad y frustraciones. Muchos psicólogos y médicos proponen hacer con la adicción a la nicotina algo parecido a lo que se hace con la adicción a la heroína: encontrar un sustituto mientras se abandona el hábito de consumo. Para sustituir el cigarro, a veces se emplean parches que administran nicotina en el brazo, y así, el fumador puede ir gradualmente dejando de fumar, sin sufrir repentinamente los síntomas de la abstinencia. Esto, además, tiene la ventaja de que, al no fumarse, se elimina parcialmente el riesgo de cáncer.
Algunas personas toman drogas para tener experiencias extrañas, que luego les permitan crear obras de arte fuera de lo común. Ese estilo artístico lo llaman psicodélico, y por lo general, se basa en el consumo de drogas alucinógenas. Se les llama así, porque el consumo de esas drogas produce alucinaciones, es decir, experiencias extrañas de cosas que no están en la realidad. La droga alucinógena más común, y más conocida, es el LSD (dietilamida de ácido lisérgico).  Cuando la tomas, oyes y ves cosas muy extrañas. Alguna gente queda complacida con esa experiencia, y según parece, mejora su estado de ánimo. Pero, también puede ser una experiencia muy terrorífica. Algunos incluso lo llaman un “mal viaje”, porque en un principio se intenta hacer un viaje como el de los chamanes (a visitar espíritus, y otras cosas raras), pero en el camino, les va muy mal, pues las cosas con que alucinan pueden ser muy perturbadoras.
En fin, el consumo de alucinógenos, a la larga, también puede afectar tu memoria y habilidad para concentrarte. Incluso, puedes llegar a tener alucinaciones otra vez, aun mucho tiempo después (posiblemente meses) de haber consumido la droga. Y, si el consumo es constante, puede también aumentar el riesgo de que desarrolles esquizofrenia, una enfermedad mental en la cual pierdes contacto con la realidad, y alucinas y piensas cosas muy extrañas.
 Hay ahora una nueva droga alucinógena en la calle, que está generando preocupación: el PCP (clorhidrato de fenciclidina). Quien toma esta droga, además de alucinar, se vuelve tremendamente agresivo. Y, extrañamente, se hace insensible ante el dolor, de forma tal que es capaz de emplear una fuerza que puede llegar a intimidar. Muchas veces, un solo policía no es capaz de inmovilizar a alguien que esté intoxicado con esta droga. A veces se exagera en los diarios y en la tele, diciendo que esta droga hace que la gente se convierta en Hulk, el monstruo verde de las pelis. Pero, esa descripción no está tan lejos de la realidad.
Lo único positivo que se puede decir de los alucinógenos, es que no son adictivos. De hecho, Belén, yo no te recomendaría tomar ninguna droga, y creo que debes resistir a toda costa la presión de grupo cuando te incitan a consumirlas. Pero, si sientes que debes probar una droga alguna vez en la vida, yo te recomendaría consumir un alucinógeno como el LSD. No vas a morir de sobredosis, y no te vas a volver adicta. El riesgo de los alucinógenos es más bien que, al alterarse tu conducta mientras estás intoxicada, puedas hacer daño a los demás o a ti misma. Por eso, si decides probar esa droga (y, te insisto, es mejor que no lo hagas), asegúrate de estar en un lugar seguro, bajo la vigilancia de gente que no esté intoxicada, para evitar que hagas alguna tontería mientras alucinas.
Me contabas que la droga que Rebeca consume más a menudo es la marihuana. Pues bien, te diré que no es tan mala como alguna gente ha creído, pero tampoco es tan inofensiva como otra gente cree. Es cierto que muchos políticos y medios de comunicación han querido satanizar esa droga, y hay quien dice que el verdadero motivo para haberla ilegalizado, fue porque un magnate norteamericano de la industria papelera, se dio cuenta de que la hoja del cannabis (de donde se saca la marihuana) podría usarse para producir libros, y así, se aseguró de eliminar al rival del papel, presionando a los políticos para que ilegalizaran la marihuana. Algunos países están empezando a legalizarla nuevamente.
Pero, no es cierto lo que dicen algunos rastafaris, a saber, que la ganja (así llaman ellos a la marihuana) es un regalo de la naturaleza que ofrece toda clase de beneficios. La forma más habitual de consumir marihuana es fumándola, y cualquier sustancia que se fume, aumenta los riesgos de enfermedades pulmonares. Te decía que la marihuana es una droga muy sui generis, porque opera como depresora y alucinógena, aunque con efectos menos potentes. La marihuana puede hacerte alucinar, pero no hay riesgo de sobredosis. Como con el alcohol, si te intoxicas con marihuana, tu sistema nervioso se deprime, y se deterioran tus habilidades para moverte y pensar, de forma tal que es muy peligroso tomar esta droga y conducir (o hacer cualquier otra actividad que requiera concentración).
Hay quien dice que la marihuana no es adictiva, pero eso parece ser falso. Algunos consumidores habituales pueden llegar a tener síndromes de abstinencia, con síntomas como dificultades al dormir, ansiedad y depresión. Quizás el mayor riesgo de la marihuana sea que esta droga sirva como puerta a otras drogas. Mucha gente que empieza consumiendo marihuana, termina consumiendo drogas más fuertes y adictivas, como la cocaína o la heroína. Es difícil precisar si es la marihuana en sí misma la que causa esto, o si más bien hay otros factores presentes. Como sea, yo te recomendaría no arriesgarte, y evitar la marihuana.
Pero, lo cierto es que los psicólogos y médicos no saben con precisión por qué la gente se hace adicta a las drogas. Al parecer, la química de las drogas es la explicación. Se han hecho muchos experimentos con ratas en jaulas, a quienes se les da a escoger entre el agua y la heroína, y una vez que prueban la heroína, no se pueden detener, y así, consumen hasta morir. Esos experimentos han sido motivo para que los políticos insistan en que deben prohibirse las drogas.

Sin embargo, en la década de 1970, un psicólogo, Bruce Alexander, hizo un ingenioso experimento. Alexander diseñó unas jaulas muy agradables para las ratas. En los otros experimentos, las ratas están solas en jaulas pequeñas. En cambio, en este experimento, Alexander integró a varias ratas, y las jaulas eran mucho más cómodas para las ratas (incluso llegó a pintar paisajes en las paredes). A esas ratas, les ofreció heroína y agua, y Alexander descubrió que, en esas jaulas placenteras, las ratas no tienen interés en consumir heroína.
Alguna gente ha criticado los experimentos de Alexander, y no te voy a abrumar con detalles técnicos sobre esta cuestión. Pero, aun con sus fallas, yo creo que el experimento de Alexander es muy importante, porque coloca en evidencia que el problema de la adicción no es solamente bioquímico, sino también psicosocial. Y, si es así, quizás los políticos no deberían gastar tanto dinero en policías que persigan a narcotraficantes, sino más bien, en mejorar condiciones sociales para que la gente sencillamente no tenga interés en las drogas
Como ves, Belén, las drogas no son ningún juego. Hay muchos otros placeres en la vida que pueden evitar que caigas en ellas: el deporte, la danza, el teatro, el cine, las iglesias, la lectura, las obras de beneficencia… Con tus talentos, estoy seguro que podrás aprovechar todo eso. Se despide, tu amigo Gabriel.

17 comentarios:

  1. Hola Gabriel, como repaso del tema el post me parece muy bueno.

    Hay, sin embargo, algunas precisiones que yo haría. Primero, aprovecho para sugerir el uso de enlaces. Muchas veces tocas temas fascinantes y cuando haces alguna afirmación sobre la que me gustaría estar mejor informado, echo en falta el link click-eable.

    Ya entrando en materia, *técnicamente* fumar no "causa" cáncer, sino que aumenta el riesgo de contraerlo.

    Para seguir con el cigarrillo, creo que la evaluación que haces es poco 'rigurosa', dijéramos: pocas drogas afectan tantas vías del sistema de recompensa del cerebro como la nicotina; por eso su adicción es tremendamente complicada de combatir.

    Siguiendo con la marihuana, la evidencia sobre sus efectos es contradictoria. Algunas personas sienten abstinencia, pero muchas otras no.

    Aunque, posiblemente, lo que me parece más urgente discutir al respecto es la afirmación de que la marihuana sirve como puerta hacia otras drogas. Si bien hay casos en los que esa afirmación puede ser fácticamente correcta, no es cierto, ni de lejos, que esto tenga que ver con la marihuana per sé. Resulta que, como producto de la prohibición, quienes producen narcóticos no siguen ningún tipo de regulación ni son vigilados por ninguna entidad que pueda velar por la calidad del producto, así que igual cortan la marihuana con lo que cortan la cocaína y otras drogas, y el consumidor final termina ingiriendo rastros de una droga que no compró, intoxicándose también con ella. Decir que la marihuana es la puerta hacia drogas más fuertes es como si prohibiéramos el café y cuando este fuera producido de manera ilegal, con procesos no del todo claros ni sanitarios, resultara con trazos de marihuana y entonces sería el café la puerta para drogas más fuertes. No es algo que produzca o sea inherente al consumo del THC sino que tiene que ver con la producción prohibida.

    Por último, recordarte que además de AA existen otros tipos de tratamientos mucho más efectivos (con suerte, AA tiene un 30% de efectividad). No estaría de más mencionar el modelo de prevención de recaídas de Marlatt, la terapia cognitiva-conductual y la entrevista motivacional como tratamientos para la adicción basados en la evidencia.

    Un cordial saludo,

    -D

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    1. Hola David, gracias por escribir.
      1. Sí, no estaría mal colocar los enlaces, aunque, en tanto es una carta, no pensé en ello.
      2. Sí, es cierto que el fumar sólo aumenta riesgos. Pero, eso aplica a casi toda la medicina, porque casi siempre aparecen contraejemplos. Por eso, creo que no está mal hablar de "causas", aun cuando sean sólo aumentos de riesgos.
      3. Sí, es cierto que la nicotina es muy adictiva. No lo he negado en el blog. Sólo digo que no tiene el riesgo de sobredosis que sí tiene la cocaína.
      4. Respecto a la abstinencia en la marihuana, me guío por el DSM 5. Y, el DSM 5 sí dice explícitamente que existe ese trastorno. Eso no significa que todo el mundo lo padezca, pero epidemiológicamente, tiene suficiente prevalencia como para incluirlo en el DSM 5.
      5. Es interesante la hipótesis que propones para exlicar cómo la marihuana conduce a otras drogas. ¿Podrías explicarme un poco mejor el mecanismo? Según te entiendo, una hojilla que se usa para cortar coca, también se usa para cortar cannabis, y los restos de la primera pasan a la segunda. ¿Es eso lo que quieres decir? En caso afirmativo, veo difícil que una hohilla pueda transmitir trozos de droga.
      6. Esos métodos alternativos que mencionas efectivamente funcionan. Pero, he consultado bastante lo que mencionan los médicos, y todos mencionan como primera alternativa a AA, independientemente de la religión.

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  2. Los experimentos de Bruce Alexander con las ratas han sido revisitados : Johann Hari nos dice : http://www.huffingtonpost.es/johann-hari/se-ha-descubierto-la-causa_b_6569114.html

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    1. Hasta donde sé, los experimentos de Bruce Alexander se repitieron, pero no se reprodujeron los mismos resultados, y eso hizo perder el interés en esta hipótesis.

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    2. en ese caso que tanta importancia le asignaría al factor psicosocial? sabe si existen otros estudios importantes sobre el tema? o sobre la magnitud de los distintos factores en la adicción (bioquímico, psicosocial, etc..)?

      Tambien queria preguntarle si conoce el caso de Portugal que me parece interesante porque creo que en cierta medida adoptaron su postura de "sino más bien, en mejorar condiciones sociales para que la gente sencillamente no tenga interés en las drogas"
      Obviamente no es exactamente como lo que usted propone ya que decriminalizaron a los usuarios mas no a los traficantes (aunque en cierta medida es parecido porque los presupuestos para perseguir traficantes se redujeron y se movieron hacia al tratamiento y reintegración en la sociedad de los mismos adictos)

      Yo leí el artículo hace algunos años (Aqui le pongo el Link: https://www.scientificamerican.com/article/portugal-drug-decriminalization/) donde mencionaban que se habían reducido tanto las sobredosis como el consumo y las infecciones de VIH.

      Yo no le e dado seguimiento a este tema así que no se si se habrán realizado mas estudios y me parecería interesante saber de manera comparativa el impacto real que a tenido este experimento en esta sociedad ya varios años después de haber legislado y puesto en práctica estas ideas.

      En una nota mas personal le agradezco por su blog ya que disfruto leerlo y aprecio su claridad. Es agradable encontrar una persona que entiende la plaga al pensamiento que representa Dussel y la riqueza de los valores de la ilustración para los proyectos de la humanidad.

      También quería mencionarle que su posición en su artículo sobre Sarte me recordó a Scruton otro filósofo cuya lectura suele entretenerme y en esa misma nota me gustaría saber que otros blogs sobre filosofía que le guste a usted leer me recomendaría.

      Gracias y Saludos

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    3. 1. Bruce Alexander hizo el famoso experimento con las ratas, pero lamentablemente, no ha habido mucho seguimiento, y que yo sepa, no hay muchos estudios sobre los aspectos psico-sociales de la adicción.
      2. En líneas generales, a los países que han legalizado las drogas suaves (marihuana, alucinógenos), les ha ido bien (más que Portugal, el caso emblemático es Holanda).
      3. Gracias por tus palabras. Además de que sus libros son confusos, y lo poco que se entiende es terrible, Dussel es un tipo personalmente odioso. Tuve que ir a escuchar una de sus conferencias en Maracaibo, y quedé estupefacto, no sólo por su pedantería, sino por el lamentable hechizo que genera en muchos jóvenes.

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    4. 2. Interesante, gracias por el dato, voy a investigar los programas holandeses.

      Pregunta Extra: ¿conoces algún otro autor que critique a dussel?

      3. Yo llegue a saber de su existencia por un colega que en una conversación que tuvimos sobre libros de filosofía el me recomienda (no se porque) leer a Dussel.

      Yo con toda la buena intención seguí el consejo de mi amigo y busque uno de sus seminarios en YouTube esperando enriquecerme con sus argumentos pero empecé a dudar de que eso fuera posible cuando me percaté de que el vídeo ya iba por el minuto 30 y este señor aun no había expuesto ni un solo argumento sino que se la había pasado hablando por media hora sobre sus estudios y sus calificaciones, sus disputas personales, las fechas de sus publicaciones, las universidades a las que había asistido, cursado y también visitado, en fin. nada que se asemejase a un argumento de cualquier tipo.

      A pesar de que sentí que había malgastado mi tiempo con el vídeo del seminario decidí extenderle las buenas intenciones y pensar que de pronto dussel simplemente no sabe expresarse en clase y quizás en sus libros logra exponer sus idea de forma más clara.

      Entonces me dediqué y busque algunos de sus libros en Internet y me puse a leerlos y leerlos hasta que por fin llego un momento en el que me pregunté sobre porque debía de seguir gastando mi tiempo en leer algo que es solamente pura palabrería.

      A mi amigo ya le e repetido en varias ocasiones mi opinión sobre dussel y no siempre le gusta pero por lo menos las escucha y espero que con el tiempo y el esfuerzo se cure completamente y se reponga de la europaranoia.

      Saludos

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  3. Aun asi me gusta esta visión lucida sobre la cocaína de Rolando Astarita : Drogas y relativismo cognitivo “progre” https://rolandoastarita.blog/2012/04/15/drogas-y-relativismo-cognitivo-progre/

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  4. Saludos, Gabriel. Muy bueno tu escrito, como siempre. Sólo te quería sugerir que, en otro artículo, expusieras tu opinión sobre el Yagé (Ayahuasca), una medicina indígena, de efectos purgativos y psicodélicos, la cual se está popularizando en diversos círculos, entre jóvenes y adultos. Saludos,

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    1. Gracias Ruling, sí, el Yagé, el Peyote, la Soma... todas esas drogas alucinógenas han fundado religiones. Supongo que ésa es la única forma de fundar una religión, porque estando sobrio, es muy difícil imaginar a ángeles, diablos, espíritus, y demás cosas raras

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  5. De nada. Sí, algunas de esas sustancias (para evitar las connotaciones negativas de llamarlas "drogas") han fundado religiones. No obstante, hay casos de personas que tienen exóticas experiencias visionarias, de carácter espontáneo, que no obedecen al uso de sustancias. Al respecto, me parecen muy interesantes los casos de Swedenborg (S. XVIII) y Martinus (S.XX), dos célebres y enigmáticos escandinavos. Y hay otros casos, más tradicionales, en que - a raíz de técnicas de meditación - ciertos individuos ven 'cosas'. Bueno, al fin y al cabo, nuestro cuerpo está constituido por sustancias químicas, así que es enteramente razonable suponer que ciertos ejercicios psicosomáticos - 'antropotécnicas', como les llama Sloterdijk -, o una constitución psicosomática muy suis generis, pueden modificar radicalmente nuestra percepción de lo que denominamos 'realidad'. Slds, ---RB

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    1. Sí, así es. Yo creo que las alucinaciones de los discípulos de Jesús, viéndolo resucitados, fueron sin drogas. Sea como sea (con o sin drogas), yo no favorezco mucho esas visiones místicas, y no veo muy provechoso incentivarlas. Los problemas del mundo no se resuelven viendo ángeles en el cielo; se resuelven mucho más viendo microbios en microscopios.

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  6. Hola de nuevo, Gabriel. Disculpa que continúe con el tema; tal vez lo podamos seguir en nuestros correos. Entiendo que no favorezcas incentivar el uso de esas sustancias. A nivel de masas, su uso arbitrario ha tenido negativas consecuencias. No obstante, bajo un control metódico y sistemático - y solamente en ciertos grupos de personas - tales sustancias han resultado muy provechosas, sean como terapias y/o formas de desarrollo personal. Si eres alguien como Aldous Huxley, Sam Harris, o Claudio Naranjo, sin duda te ayudarán a desarrollar tus potenciales intelectuales, morales y/o artísticos. Y aunque no resuelven "los problemas del mundo", sí contribuyen a resolver los problemas existenciales de aquellos que ayudan a otros a resolver los problemas del mundo...

    Al respecto, te recomiendo ver (si no lo has visto ya) este documental sobre la DMT:

    https://www.youtube.com/watch?v=LtT6Xkk-kzk

    En cuanto a las "visiones místicas" habría que hacer una importante distinción. Yo me atengo a la división que hace el Prof. Arthur Versluis (Michigan) entre 'visionary mystical experiences" y 'transcendental mystical experiences'. Sólo las primeras, tal como indica su denominación, consisten en visiones. Las segundas, se refieren a experiencias de 'disolución del ego' o lo que yo llamaría 'identidad con el entorno'. Éstas últimas (espontáneas, o por uso de sustancias), parecen ser las más seguras y beneficiosas.

    Por cierto, Sam Harris - con quien compartes tu visión filosófica (racionalista, científica, humanista) - tiene esta opinión sobre el uso de ciertas sustancias:

    I have two daughters who will one day take drugs. Of course, I will do everything in my power to see that they choose their drugs wisely, but a life lived entirely without drugs is neither foreseeable nor, I think, desirable. I hope they someday enjoy a morning cup of tea or coffee as much as I do. If they drink alcohol as adults, as they probably will, I will encourage them to do it safely. If they choose to smoke marijuana, I will urge moderation.[2] Tobacco should be shunned, and I will do everything within the bounds of decent parenting to steer them away from it. Needless to say, if I knew that either of my daughters would eventually develop a fondness for methamphetamine or crack cocaine, I might never sleep again. But if they don’t try a psychedelic like psilocybin or LSD at least once in their adult lives, I will wonder whether they had missed one of the most important rites of passage a human being can experience.

    Puedes leer el artículo completo aquí:

    https://www.samharris.org/podcast/item/drugs-and-the-meaning-of-life

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    1. De los que mencionas, sólo puedo simpatizar con Harris. A pesar de que Huxley es el más famoso, no conozco gran cosa sobre él. Naranjo me resulta especialmente odioso, el típico charlatán que, en su misticismo y rebeldía contra la ciencia, ha dicho muchos disparates. Naranjo, además, era del mismo grupito que Carlos Castañeda, otro tipo que le encantaba tomar drogas, pero dijo muchas mentiras al mundo académico.
      A pesar de mi admiración por Harris, no lo acompaño en esto. Supongo que yo soy muy mojigato en cosas de sexo y drogas. Para mí, sería mejor un mundo sin siquiera café o té. No siento que me estoy perdiendo gran cosa por ello. Es un poco como el sexo anal. Alguna gente me dice que es maravilloso, y bla bla bla. Nunca lo he intentado, y francamente no estoy interesado. Lo mismo aplica al LSD. Gente como Harris me dirá que, si no lo he probado, no he vivido realmente. Gracias, pero no. Prefiero comer una Oreo.

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  7. Tal vez seas demasiado duro con Naranjo. No sé cuáles sean las "mentiras académicas", "rebeldía contra la ciencia" y "disparates" a los que te refieres. En cuanto a Harris, sólo te lo mencionaba para que conocieras otra opinión distinta a la tuya sobre el uso de sustancias, aun cuando compartes con él la misma visión sobre la ciencia y la filosofía. No creo que Harris te diría que no has realmente vivido si nunca has usado LSD (eso sería demasiado exagerado). Él sólo pensaría que habrás perdido una de las más importantes experiencias que podrías tener. Tal como escribió, "I will wonder whether [...][you] had missed one of the most important rites of passage a human being can experience". Pero eso es una "opción existencial". Sin embargo, para quien sienta profundamente la necesidad de un cambio radical en su vida (para bien) y/o una más rica visión del mundo, el LSD o la DMT le será más útil que una Oreo.

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    1. Naranjo es rebelde contra la ciencia, porque promueve ideas místicas que no tienen cabida en el mundo científico. Sus disparates tienen que ver con el "eneagrama", una supuesta medida de la personalidad que apela a las conexiones místicas entre los números. Las mentiras académicas de Naranjo, vienen de su asociación con Carlos Castañeda, un tipo que por varios años hizo creer a los antropólogos que él tenía contactos con chamanes en México; hoy se sabe que todo eso era mentira.

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