viernes, 20 de febrero de 2015

La moralidad del bombardeo en clínicas de aborto



            Desde hace más o menos tres décadas, hay en EE.UU. grupos infames de cristianos fundamentalistas que colocan bombas en clínicas de aborto. En la opinión pública occidental, estos grupos fundamentalistas son terroristas marginales, que han desvirtuado la doctrina cristiana, y merecen el calificativo de “terroristas”.

            Yo, en cambio, opino que estos grupos son mucho más cristianos que quienes los critican, y que tienen muchísima más integridad. Es falso que el terrorista de unos es el luchador de la libertad de otros. El terrorismo tiene una definición muy precisa: el ataque deliberado de no combatientes. Es lo que hizo Osama Bin Laden al ordenar matar miles de víctimas inocentes en el World Trade Center.
            Si las doctrinas cristianas son verdaderas, estos grupos que colocan bombas en clínicas de aborto son buenos cristianos, y de ninguna manera serían terroristas. Hay dos doctrinas cristianas que los avalan: 1) el feto es una persona, 2) frente al genocidio, es legítimo acudir a las armas.
            Si el feto es auténticamente una persona, vivimos en estos momentos un genocidio de grandes proporciones: según cálculos convencionales, sólo en EE.UU., hay diariamente tres mil abortos, o sea, más de un millón al año. Si el aborto es asesinato, entonces esto, bajo cualquier definición, es un genocidio.
            La doctrina de la guerra justa, avalada por el cristianismo, autoriza la resistencia armada frente al genocidio. Nadie critica a los judíos por sublevarse en el gueto de Varsovia. Esta resistencia armada, por supuesto, debe dirigirse contra los propios combatientes, no contra los civiles. Pues bien, quienes colocan bombas en clínicas de aborto, están atacando a quienes participan directamente en la muerte de los fetos. Las víctimas de los ataques son, a todas luces, partícipes voluntarios de la máquina genocida.
            Así pues, si el feto es una persona, estos cristianos fundamentalistas hacen una labor heroica. Ahora bien, he ahí la cuestión: yo no considero que el feto sea una persona, y por ende, sí considero criminales a los fundamentalistas que colocan bombas en las clínicas. Con todo, sí estimo que estos fundamentalistas llevan sus convicciones a su máxima conclusión lógica, y los felicito por ello. Su crimen deriva de un error de concepción ontológica sobre el feto, pero esta gente tiene un enorme compromiso ético.
Al mismo tiempo, esto es muy revelador de la inconsistencia e hipocresía que el resto de los cristianos anti-abortistas tienen. Si estos cristianos de verdad creyesen que el feto es una persona, y que el aborto es una forma de homicidio, no solamente deberían exigir que los códigos jurídicos castiguen el aborto con la misma severidad que el castigo del homicidio, sino que también, deberían estar organizando escuadrones de resistencia para evitar la matanza de millones de inocentes a diario.
  

8 comentarios:

  1. Saludos desde Panamá, Gabriel. Desde que encontré tu blog y canal en YouTube hace un par de años, suelo visitarlos de cuando en cuando. Así también, hago uso de algunos de tus artículos en mis clases de filosofía en la Universidad de Panamá. Te felicito por tu trabajo, muy accesible, inteligente y ameno.

    No sé si este artículo y el argumento que desarrollas en él lo escribiste con el propósito de provocar a algunos cristianos y/o para afirmar conclusiones que realmente avalas (e.g., 'estos cristianos fundamentalistas son más consecuentes lógicamente, por ende, los felicito'; 'son elogiables éticamente por su compromiso y heroísmo'; 'los verdaderos cristianos deben formar escuadrones anti-abortistas para evitar la muerte de inocentes'). No son tus palabras exactas (por ello, las comillas simples), pero son tus conclusiones, si te he entendido bien.

    Desde un simple punto de vista lógico, las conclusiones a las cuales llegas se derivan perfectamente de sus premisas. Se trata de sencillos 'modus ponens'. El problema, como sugieres, puede hallarse en las problemáticas premisas (1) "el feto es una persona" y (2) "frente al genocidio es legítimo acudir a las armas". Al respecto, parece que con la premisa (1) no tienes una posición definida, pero sí la tienes con relación a la premisa (2).

    No soy especialista en la historia del cristianismo y/o teología cristiana, pero la premisa "el feto es una persona", no se deriva fácilmente de las "doctrinas cristianas". De hecho, para St. Tomás de Aquino, lo que se gesta en el vientre de la madre antes de 40 días no es una persona y nunca ha estado claro entre los teólogos cuando el feto se convierte en persona). Abajo, una referencia más elaborada sobre lo que acabo de señalar.

    http://blogs.periodistadigital.com/religion.php/2009/03/17/p223768

    En cuanto a la premisa (2), existen grupos cristianos pacificistas (e.g., Testigos de Jehová) que, aún en casos de genocidios, nunca han considerado legítimo levantarse en armas y jamás han avalado muchas tesis de la teología católica (la Trinidad, el celibato, la divinidad de Cristo, etc), entre ellas, por supuesto, la de la "guerra justa".

    Así pues, resulta algo problemático afirmar que (1) y (2) son 'doctrinas cristianas' sin más.

    Otro problema con tu argumento es que, si somos consecuentes con él, debemos felicitar también a los extremistas de Estado Islámico, Boko Haram, Al-Queda et al. Pues, al partir de la premisa "los valores de Occidente y todos aquellos que se alineen con ellos son Satán", su Jihad y ataques terroristas son la consecuencia lógica perfecta de tal punto de partida. Ergo, debemos encomiar su "heroísmo" y "compromiso ético"...

    Gabriel: Tal vez, como escribió Schopenhauer, la argumentación en filosofía no es lo más esencial a ella, sino las intuiciones básicas a partir de las cuales se construyen argumentaciones. Uno puede ser impecablemente lógico en la argumentación (como casi siempre lo son los filósofos analíticos), pero si las intuiciones básicas o elementales en que se basan nuestras premisas fundacionales no son apropiadas, nuestras conclusiones nos llevarán a absurdos, sobre todo cuando razonamos sobre temas morales.

    Así pues, si bien, aún cuando tus inferencias son lógicas, tus conclusiones no son necesariamente admisibles. Y ello se debe, pienso, a las premisas de base, que no son muy sólidas.

    De nuevo, te felicito por tu prolífica producción filosófica - siempre diáfana, instructiva e interesante - que nos invita a reflexionar sobre tantos temas, aunque no siempre partamos de las mismas premisas y/o lleguemos a las mismas conclusiones.

    Ruling


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    1. Hola Ruling, gracias por escribir.
      1. Yo sí diría que debemos usar el razonamiento lógico en todo momento, y llevarlo a sus máximas conclusiones. No acompaño a Schopenahuer en su valoración de la intuición por encima del razonamiento. A veces hay conclusiones repugnantes, es cierto. Pero, antes de apresurarnos a rechazarlos, yo opino más bien que debemos revisar bien si hay algún error de razonamiento o en las premisas iniciales, y si tras este examen, persiste la conclusión repugnante, pues me inclino a pensar que no hay más remedio que aceptarla.
      2. En efecto, yo no creo que el feto es una persona. Pero, en tanto sí acepto la doctrina de la guerra justa, si yo creyese que el feto es una persona, apoyaría sin reservas los bombardeos.
      3. Tienes razón cuando dices que no hay una postura cristiana definitiva sobre el estatuto ontológico del feto, ni tampoco sobre la guerra. El cristianismo es bastante amplio y diverso en esto. Pero, al menos en el caso del catecismo católico, es muy claro que ahí se enuncia que el feto sí es una persona (me sorprende un poco eso que mencionas de Tomás de Aquino, tendré que revisarlo, pues la postura tradicional entre católicos, es que el embrión es persona desde el momento de la fecundación); y también se defiende la doctrina de la guerra justa. De forma tal que, ante el genocidio que se está desarrollando, los católicos deberían resistir por vía de las armas. El católico que no lo crea así, obviamente no tiene convicción, y es precisamente eso lo que quiero destacar: me parece que, en el fondo, los católicos saben muy bien que el feto no es una persona.
      3. El caso de ISIS y Al Qaeda es distinto, porque ahí hay claramente un ataque a civiles. Los fundamentalistas cristianos, en cambio, atacan a gente que participa en el genocidio voluntariamente. Por otra parte, en el caso de Al Qaeda y otros fundamentalistas islámicos, yo sí los felicito parcialmente, porque, de nuevo, creo que son bastante consistentes con lo que el propio Islam enseña en sus fuente originales.
      4. He ido a Panamá, y me encantó; hay muchos maracuchos (como yo) allá. Espero poder conocernos si alguna vez vuelvo. Recuerdo que hubo un ministro que destituyeron por protestar contra los abusos en Venezuela. ¿Qué es de la vida de ese ministro?

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    3. Varios puntos sueltos:

      *"Aunque la Iglesia defienda la sacralidad de la vida del embrión en potencia a partir de la fecundación, NUNCA COMPARÓ EL ABORTO CON EL CRIMEN DE INFANTICIDIO, ni [por ende] prescribe rituales fúnebres o el bautismo in extremis para los fetos abortados".

      Si esta afirmación de Frei Betto es correcta, entonces no puedes equiparar abortos masivos con genocidio basándote en doctrinas católicas. Por consiguiente, los católicos no tienen por qué resistir los abortos por vía de las armas, como sustentas.

      **"...me parece que, en el fondo, los católicos saben muy bien que el feto no es una persona".

      No creo que sea tanto un asunto de si los católicos 'SEPAN MUY BIEN' que el feto no es una persona (¿cómo podrías probar eso), sino que (es más razonable asumir) NO LO SIENTEN como una persona. Es decir, no se trata de un conocimiento indubitable (que 'en el fondo' esconden los católicos, según sugieres), sino que podría tratarse más bien de una actitud de cierta insensibilidad o indiferencia por el feto (sí, que es inconsecuente con alguna deferencia especial que han de tener por la sacralidad de la vida del no-nato).

      ***A veces, algunas 'intuiciones básicas' son equiparables al 'common sense' al cual tanto apelaban los filósofos ingleses de antaño. Siendo así, una intuición puede ser 'más razonable' que un argumento incontestable, en especial, si éste nos lleva a algo moralmente desconcertante. Por ejemplo, los antiguos cínicos sostenían (si creemos en las anécdotas de Diógenes Laercio y otros doxógrafos) que no había nada vergonzoso en que una pareja de esposos tuviera relaciones sexuales en la plaza pública, "pues si no era vergonzoso en privado, ¿por qué habría de tornarse vergonzoso en público" --- decían (el célebre caso de Crates e Hiparquia). Aún si no pudiéramos responder a esto, es sumamente improbable (basándonos en el common sense o ciertas intuiciones morales básicas) que la humanidad llegue a un estadio en que vea como algo perfectamente aceptable que una pareja de esposos tenga relaciones en la plaza pública.

      ****Puedo reconocer, respetar y hasta apreciar (por su 'valor intrínseco') la coherencia entre convicciones-conducta, energía, entusiasmo y valentía de un jihadista, pero -definitivamente- no puedo 'felicitarlo', ni siquiera parcialmente. Una felicitación implicaría una aprobación de sus actos y sus consecuencias, lo cual sería moralmente inaceptable. Creo que el 'acto del habla' que denominamos 'felicitar' conlleva tal aprobación. De nuevo, no podemos abandonar del todo algunas intuiciones (morales) básicas, cuando chocan con las conclusiones de ciertos argumentos, aunque sean lógicamente consecuentes.


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  2. Auto-críticas a mi comentario:

    A).Con relación a la premisa (1) no te leí correctamente. Sí tienes una posición definida al respecto.

    B). En mi cuarto párrafo, dejo entrever que no he hecho una distinción entre embrión y feto. Mi error. Pero el punto sigo siendo válido, desde una perspectiva más general (si es ya una persona o no lo que gesta la madre en su vientre).

    C.) Al señalar que, según Schopenhauer, ciertas intuiciones filosóficas son más esenciales que las argumentaciones, no estoy desestimando el valor de la argumentación en filosofía. Eso sería un 'suicidio filosófico'. Sólo que no comparto la idea de que son siempre lo más fundamental o más importante para ser un buen filósofo, hacer buena filosofía, o tener pensamientos acertados y valiosos. Al menos, fuera de la universidad y aparte de los filósofos profesionales. Como bien has observado (cuando piensas sobre Nozick y otros autores), la sola y pura argumentación, con toda su consistencia lógica, nos puede llevar a conclusiones que nos resulta difícil de admitir moralmente, aunque no podemos rebatirlas argumentativamente. De nuevo, pienso, el problema está en las 'intuiciones de base', o -como señalan otros más técnicamente - en el nivel fenomenológico.

    Slds,

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  3. Hay algo absurdo en todo esto; no matar es uno de los mandamientos.

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    1. No matar es un mandamiento, pero la moral permite matar por causa justas, sobre todo si es para evitar genocidios. Si el feto es una persona, entonces se está perpetrando un genocidio, y hay justificación de usar la violencia para detenerlo, del mimso modo en que los judíos de Varsovia trataron de matar nazis.

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