miércoles, 4 de junio de 2014

Pedro y Pablo, ¿amigos o enemigos?



            Próximamente, el 29 de junio, se celebrará la fiesta de san Pedro y san Pablo. En la imaginación cristiana, Pedro y Pablo son algo así como Starsky y Hutch: amigos inseparables que, si bien tienen personalidades distintas y en ocasiones pueden chocar, al final felizmente resuelven sus querellas y terminan felices. Pedro tiene las llaves; Pablo tiene la espada. Pedro es un hombre llano del pueblo; Pablo es un hombre sofisticado de la ciudad. Pedro es simplón de carácter, Pablo es complejo. Pero, al final, se complementan el uno al otro, y gracias a esta llave, triunfó la fe.
            Pues no. La relación entre Pedro y Pablo fue con toda seguridad bastante más tortuosa de lo que imagina el común de los cristianos. Y, desde el mismo momento en que Hechos de los apóstoles fue escrito, ha habido un intento por disimular las querellas y hacer un truco de relaciones públicas para presentar una imagen de una Iglesia consolidada desde el principio, sin divisiones que afecten su integridad.
            Pablo, un apóstol que nunca conoció directamente a Jesús, fue a conocer a Pedro y a Santiago (hermano de Jesús), en una primera visita a Jerusalén. Es de presumir que Pedro y Santiago desconfiaban de este misterioso personaje, que, de repente, llega a proclamarse apóstol. Los seguidores de Jesús, tan judíos como el maestro, siguen las especificidades de la Ley Mosaica. Pero, Pablo tiene la idea de que el mensaje de Jesús debe extenderse a los gentiles, y que éstos no deben someterse a la circuncisión y otros rituales tortuosos tradicionales de los judíos.
            Esto debió haber sido un gran choque a los seguidores originales de Jesús, pues el maestro claramente decía que él había venido, no a abolir la ley, sino a continuarla. Y, bajo este concepto, los gentiles no tendrían cabida en este movimiento, a no ser que se sometieran a las rigurosidades de la ley de Moisés, incluida la circuncisión. Según parece, Pablo buscó resolver esta disputa con los líderes del movimiento original de Jesús en Jerusalén, Santiago y Pedro. Así pues, se reunieron en Jerusalén, y aparentemente llegaron a un acuerdo, sellado con un apretón de manos: los gentiles serían aceptados en el movimiento. Santiago, Pedro y su gente, se dirigirían a los judíos, y Pablo y su gente, se dirigirían a los gentiles. Hubo un final feliz, y la disputa quedó resuelta. Tanto el mismo Pablo, en Gálatas 2, como el autor de Hechos, en el capítulo 15, narran esta versión.
            Pero, luego Pablo narra algo insólito, inmediatamente después de dar los detalles de aquella reunión en Jerusalén. Dice Pablo en ese mismo capítulo de Gálatas, que estando en Antioquía, Pedro comía con los gentiles. Pero, cuando los misioneros enviados por Santiago llegaron, Pedro se apartó de los gentiles, por temor a los misioneros. Pablo, viendo aquella hipocresía, lo reprendió severamente.
            ¿Cómo explicar esto? Obviamente, Pedro era débil de carácter, y varios episodios en los evangelios así lo presentan (a mi juicio, si bien los detalles no son necesariamente históricos, sí reflejan el hecho probable de que Pedro era maleable). Al principio, no tiene problemas en aceptar la resolución del concilio en Jerusalén. Pero, cuando llegan los representantes del ala más dura (enviados por Santiago) que insiste en no ser abiertos con los gentiles, Pedro cambia.
            Mi presunción es que, en aquella reunión, Santiago le tomó el pelo a Pablo. No debió haber sido una reunión muy formal, y el acuerdo no habría pasado de un mero apretón de manos. Santiago pudo haberle seguido la corriente a este extraño personaje que insistía en llevar el mensaje de Jesús a los cristianos. Y, hay un detalle muy importante: Jerusalén atravesaba momentos duros de hambruna, y aparentemente una cláusula del concilio era que Pablo podía predicar a los gentiles, siempre y cuando se acordasen de los hermanos pobres de Jerusalén (Gálatas 2: 10). En otras palabras: me parece que Santiago estaba dispuesto a tolerar el plan de Pablo, a fin de asegurar que Pablo y su gente trajesen limosna para ayudar a la gente desesperada en la empobrecida Judea.
            Hay varios testimonios extrabíblicos de que Santiago era “justo”, y en ese sentido, es un poco difícil aceptar que Santiago engañase tan descaradamente a Pablo. Pero, quizás, su compromiso con los pobres lo llevó a esa medida desesperada. O, también es plausible suponer que Pablo y Santiago no se entendieron bien en aquella reunión, y que Pablo entendió una cosa, y Santiago otra. Estos malentendidos son muy comunes en las relaciones humanas.
            No pareciera que las asperezas se limaran después de aquel desagradable incidente en Antioquía. Tal como narra Hechos, en la visita final de Pablo a Jerusalén, aparentemente Santiago, siempre pendiente de cumplir la ley de Moisés, exhortó a Pablo a asumir un voto nazarita en el Templo. Algunos judíos intentaron matar a Pablo, y los romanos lo rescataron. Curiosamente, no se narra que Santiago hubiese hecho algo por salvar a Pablo. Nuevamente, mi presunción es que Santiago (y por extensión, Pedro), no tenían en estima a Pablo, y sencillamente, no les importó que lo arrestaran y se lo llevaran. Algún malicioso ha conjeturado que todo se trataba de una trampa orquestada por el mismo Santiago, pero no me aventuro a ir tan lejos en esa hipótesis.
            El libro de Hechos trata de disimular toda esta querella, y presenta a Pablo, Pedro y Santiago como grandes amigos que al final resolvieron detallitos sin mucha importancia. En ningún momento Hechos reseña la disputa en Antioquía, e incluso, presenta a un Pedro que, desde un inicio, está dispuesto a convertir a los gentiles (el primero, el centurión Cornelio), como si nunca hubiese habido una disputa grande, y Pedro desde el principio ya estaba inclinado a aceptar la misión a los gentiles.
            Los apologistas del cristianismo han pretendido resolver esto diciendo que el concilio de Jerusalén fue después de la disputa en Antioquía, y que así, al final sí hubo un final feliz en el cual las disputas quedaron resueltas. Pero, es muy difícil creer esto. En Gálatas, Pablo claramente narra primero el concilio, y luego la disputa. Los apologistas, en su desesperación por arreglar las cosas entre supuestos amigos, dicen que el concilio que Pablo narra en Gálatas 2 no es el mismo concilio que el que se narra en Hechos 15. Más bien, el concilio que Pablo narra es la misma reunión a la cual se hace referencia en Hechos 11: 27-29. El concilio narrado en Hechos 15 es un segundo concilio, en el cual sí quedó definitivamente solucionado el asunto,  y al cual Pablo no hace referencia.
            Esta solución es muy insatisfactoria. Al comparar la descripción que Pablo hace en Gálatas 2, y la narrativa de Hechos 15, observamos bastantes concordancias, suficientes como para suponer que se trata de la misma reunión. Así pues, esta reunión ocurrió antes de que Pedro mostrase desprecio por los gentiles en Antioquía, y esta querella nunca quedó resuelta. Al final, los Starsky y Hutch del cristianismo primitivo, Pedro y Pablo, no fueron tan amigotes como la piedad cristiana nos quiere hacer creer.

11 comentarios:

  1. muy interesantes comentarios, Gabriel. Los tendré muy en cuenta. Por mi parte, tengo del apóstol Pablo una opinión ya bastante formada, y no es muy favorable. la dejé en claro, por ejemplo, en esta ritma:

    CARÁCTER VINDICATIVO DE LAS PENAS

    "Los magistrados no son de temer
    para los hombres que obran por amor"
    dijo San Pablo para establecer
    la connivencia con el represor.

    Y el Vaticano, siempre atento al queso,
    siempre en resguardo de sus posesiones,
    se apoya en esto y aborrece el preso:
    "¡Benditas sean, crueles expiaciones!"

    ¿Habrá pensado esto mismo Jesús
    cuando juzgaron su hombría de bien
    y la encontraron digna de la cruz?
    ¿Pablo o Jesús? Tú te quedas... ¿con quién?

    Te envío un gran saludo y felicitaciones por tu blog.

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  2. Tema fascinante, y muy bien expuesto, Gabriel, hasta con suspense. Desconocía gran parte de esos detalles, y la verdad, no me parece descabellada la tesis de un Santiago que planificara la detención de Pablo. Cuanto más escucho a Antonio Piñero, más me convenzo del carácter obstinadamente cerrado, nacionalista, narcisista y excluyente de los judíos, y esos primeros cristianos de Jerusalén eran judíos al cien por cien.

    En cuanto a los intentos desesperados de los exegetas cristianos, lo de siempre: rozan el histrionismo. Con lo fácil que es decir "Creo porque sí."

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    1. En verdad que toda la intriga es material de novela. Las veces que esta historia ha sido llevada al cine, siempre se hace con Pedro y Pablo como amigos. Esos directores de cine son tontos, pues siempre genera más taquilla una historia de intriga.

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  3. Si no me equivoco, hay una errata en tu texto: "Santiago pudo haberle seguido la corriente a este extraño personaje que insistía en llevar el mensaje de Jesús a los CRISTIANOS", en lugar de "PAGANOS" o "GENTILES".

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  4. Sus comentarios están adornados por " mi presunción", "a mi juicio", "según parece", "quizá", es plausible "suponer", "aparentemente" . Y asi pretende disertar como dueño de la verdad y que tomemos en serio lo que su ego y carencia de sabiduría quieren comunicar? Siguiendo un poco su ejemplo "me lo imagino" echándose flores al terminar sus escritos y diciendo: que brillante soy, he vapuleado los cimientos del cristianismo. Hmm, una jungla de erudición marchitandose en un desierto de egocentrismo sin sabiduría. Mas no pierda la esperanza. Dios saca agua hasta de las rocas del desierto.

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    1. Ofrece una objeción clara y precisa, porque de resto, tu comentario no es más que un arrebato simplón, producto de tu incomodidad ante la evidencia.

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  5. Y ya que usa el libro de los Hechos le doy un pedacito para tumbar una de sus "geniales" conjeturas,sino todo su escrito. Dice PEDRO ( no Pablo): "ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por MI boca la palabra del evangelio". Idea de Pablo,como afirma usted? Mentira tumbada. Y en 10:45: "y los fieles de la circuncisión que habían venido con PEDRO se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espiritu Santo.

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    1. Debes familiarizarte un poco mejor con estudios críticos del Nuevo Testamento. La abrumadora mayoría de los críticos coincide en que el discurso de Pedro en casa de Cornelio no es histórico, una obvia interpolación a posteriori para tratar de conciliar las diferencias originales entre el partido de Santiago y el partido de Pedro.

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  6. Interesante aporte,cosa que agradezco...

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