jueves, 3 de diciembre de 2015

"El mensaje" es una buena película, pero insuficientemente crítica

            La tragedia de Charlie Hebdo en enero de 2015, no fue la primera de su tipo. Ocasionalmente, provocadores occidentales se mofan de Mahoma, y los integristas musulmanes salen enfurecidos a matar. El niño que es llorón y la madre que lo pellizca.
            Desde la izquierda en el propio Occidente, muchas veces se trata de excusar estos arrebatos de fanatismo religioso, diciendo que la libertad de expresión debe tener límites, y que todas esas provocaciones forman en realidad parte de un complot internacional para degradar a los musulmanes del mundo. Si fuésemos respetuosos con los musulmanes, dicen los progres, se evitarían estas tragedias.

            Falso. Ha habido representaciones de los orígenes del Islam que simpatizan muchísimo con la religión, pero con todo, eso no apacigua a los integristas. El ejemplo más emblemático es El mensaje, la película de 1976 dirigida por el musulmán sirio Moustapha Akkad. El mensaje causó alborotos parecidos a las caricaturas de Charlie Hebdo. Al principio, Akkad obtuvo apoyo saudí y marroquí para su película. En medio de la producción, retiraron el apoyo, y Akkad tuvo que acudir a Gadaffi. Con el apoyo del dictador libio, terminó la película. En todo el mundo musulmán hubo protestas, y en EE.UU., unos radicales musulmanes negros tomaron rehenes para exigir la prohibición de la película.
            La película narra los orígenes del Islam en la Arabia del siglo VII. Akkad quiso respetar parcialmente la tradición iconoclasta musulmana (¿cómo diablos se puede ser enteramente iconoclasta en el cine?), y decidió nunca representar a Mahoma. Los protagonistas son algunos de sus allegados (los más allegados, como Ali o Abu Bakr nunca aparecen; el protagonista de la película es Anthony Quinn representando a Hamza, un tío de Mahoma que, en realidad, no ocupó una posición tan importante en aquellos acontecimientos). A lo sumo, los protagonistas en ocasiones hablan directamente a la cámara, como si se dirigieran a Mahoma.
            Dadas estas premisas, pareciera que es una película condenada al fracaso (¡un film biográfico sobre un personaje que nunca aparece!). Pero, Akkad sacó a relucir su talento. Con buenas técnicas cinematográficas, Akkad logra que moleste poco la ausencia de Mahoma. La película tiene buenas actuaciones (¿cuándo Anthony Quinn actuó mal en una película?), grandiosas escenas bélicas, numerosos extras, buena escenografía (una excelente reconstrucción de La Meca del siglo VII), y excelente música (las recitaciones coránicas de Bilal llamando a la oración son un deleite). Es una épica en pleno sentido, y a diferencia de muchas épicas bíblicas que se han hecho (pienso en particular en Los diez mandamientos, un film que parece más un show de Broadway que una película sobre nómadas en el desierto), ésta conserva un auténtico sabor semítico.
            Akkad quiso apaciguar a los integristas, pero aún así no lo logró. A un impío como yo le agradará la película, pero tampoco apaciguará su sentido crítico. Pues, El mensaje es demasiado condescendiente con los orígenes del Islam. Se representa a una temprana comunidad musulmana en La Meca, perseguida brutalmente por los Coraix, la tribu mercader. Es cierto que estas persecuciones ocurrieron, pero lo mismo que respecto al temprano cristianismo, hoy hay mucho revisionismo entre los historiadores respecto al alcance de la persecución. Lo mismo que en el cristianismo, en el Islam hay mucho complejo de mártir.
            Akkad representa a un Mahoma pacífico que, muy renuentemente, toma la espada (alentado en buena medida por Hamza). Esto es también bastante cuestionable; sabemos que Mahoma no dudó en organizar un ejército en Medina, y hacer incursiones armadas para derrotar a las tribus de La Meca.
La película no escatima en dulcificar al Islam. Cuando, hacia el final del filme, Abu Sufyan (el líder de los Coraix) accede a convertirse en musulmán, pero confiesa a Mahoma que aún no está del todo convencido, Bilal le dice que en la religión no hay compulsión. Ése es un verso coránico que muchas veces es invocado como supuesta prueba de que el Islam es una religión pacífica. Lamentablemente, ese verso es eclipsado por versos muy violentos e intolerantes, los cuales, bajo la propia doctrina islámica, en tanto proceden de un período posterior, derogan los versos pacíficos que Mahoma recitó en la fase más temprana de su vida.
El film también se esfuerza mucho en retratar a un Islam que combate el racismo. Hay muchos personajes negros, y Bilal ocupa una posición protagónica en la película. Ésta es la imagen del Islam que abrazaron los negros en EE.UU. (gente como Malcolm X), y trataron de emplear el Islam como fundamento de su lucha contra el racismo. Es cierto que Mahoma tuvo buenas relaciones con los abisinios (en la película se reseña el envío de una comisión de musulmanes perseguidos a la corte abisinia, donde son bien recibidos), y según parece, hubo bastante armonía racial en su comunidad. Pero, Mahoma no pronunció una sola palabra en contra de la esclavitud. Y, contrariamente a lo que muchas veces se cree, los países musulmanes no han sido ningún paraíso de armonía racial. El eminente historiador Bernard Lewis ha escrito varios libros documentando cómo, en la civilización islámica, siempre ha habido jerarquías en función de atributos biológicos. Incluso, la interpretación racista de la maldición de Cam (que tanto usaron los esclavistas sureños de EE.UU. en los años inmediatamente anteriores a la Guerra Civil), es de origen musulmán.

Hay también en la película algunos episodios de muy dudosa historicidad. Akkad da crédito, por ejemplo, a la leyenda según la cual, cuando Mahoma y Abu Bakr huían hacia Medina, se refugiaron en una cueva; sus perseguidores decidieron no entrar a la cueva porque vieron una telaraña en la entrada, y concluyeron que, si Mahoma hubiese entrado a la cueva, habría tenido que romper la telaraña. Según la piadosa tradición islámica, Dios encomendó a la araña construir rápidamente la telaraña, a fin de despistar a los perseguidores. Con todo, un aspecto agradable de la película es que, salvo este pequeño detalle, no hay escenas sobrenaturales (a decir verdad, hay menos tradiciones sobre milagros en el Islam que en el cristianismo).
Así como Akkad incluyó escenas de leyendas piadosas, dejó por fuera varios aspectos vergonzosos en los orígenes del Islam. La historia de los versos satánicos es probablemente ficticia, y en ese sentido, estuvo bien que Akkad no la incluyera. Pero, las complicadas relaciones de Mahoma con las mujeres (Aixa era una niña cuando se casó con ella, y aparentemente se valió de la manipulación religiosa para casarse con Zaynab, la mujer de su hijo putativo Zayd) sí son un hecho histórico que Akkad optó por evadir. Quizás estas historias son demasiado íntimas para poder ser reflejadas en una película que nunca muestra al propio Mahoma. Pero, en tanto el film dedica tanta atención a los aspectos militares, Akkad pudo haber reflejado también las acciones genocidas de Mahoma en contra de las tribus judías de Medina; de nuevo, Akkad prefiere presentar la versión dulcificada del Islam, y barrer debajo de la alfombra las cosas feas.

Con todo, en estos tiempos tumultuosos, y con el tremendo crecimiento demográfico del Islam en nuestros países, estamos en extrema necesidad de conocer mejor la religión islámica. El mensaje es un magnífico recurso cinematográfico para introducirse en sus orígenes históricos.

4 comentarios:

  1. Su visión es bastante personal, históricamente como en todas las religiones mucha información esta distorsionada, como cuando dicen que Jesús tuvo un hijo con Magdalena. La impresión que tengo de la película es mas histórica que religiosa y es una forma simple para los occidentales entender el Islam. Todos sabemos que en el cristianismo y judaísmo lapidaban a las mujeres por adulterio y en la época de Jesús y de la Tora también se casaban con niñas y mas de una. Seamos mas imparciales al escribir y comentar.

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    1. 1. Mi visión es bastante personal, pero ajustada a los hechos históricos.
      2. La película es una forma simple para que los occidentales entiendan el Islam, pero como digo en el blog, añade detalles ficticios, y deja por fuera detalles muy importantes que resultan vergonzosos al Islam.
      3. Es cierto que en el judaismo se lapidaban mujeres adúlteras; es falso que en el cristinismo esas cosas ocurrían (¿nunca has leído la famosa historia en el evangelio de Juan sobre la mujer adúltera?). Pero, en todo caso, ¿qué tiene que ver eso con la película o los temas que discuto en este post?
      4. No veo de qué manera yo he sido imparcial. Creo que, más bien, tú debes escribir comenarios que tengan más atinencia a los temas que se discuten en este post.

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  2. Su visión es bastante personal, históricamente como en todas las religiones mucha información esta distorsionada, como cuando dicen que Jesús tuvo un hijo con Magdalena. La impresión que tengo de la película es mas histórica que religiosa y es una forma simple para los occidentales entender el Islam. Todos sabemos que en el cristianismo y judaísmo lapidaban a las mujeres por adulterio y en la época de Jesús y de la Tora también se casaban con niñas y mas de una. Seamos mas imparciales al escribir y comentar.

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