martes, 1 de diciembre de 2015

Dubai no es ningún modelo para Venezuela

            Hay en Venezuela un cliché, acuñado por el eminente Arturo Úslar Pietri, el de la “siembra del petróleo”. El petróleo, aparentemente una bendición, se ha vuelto una maldición, porque no sabemos qué hacer con él. El recurso parece ser más bien el “excremento del diablo”. Úslar advirtió que el petróleo sería una bendición, sólo si se “siembra”, es decir, se invierte en proyectos de largo plazo que fomenten el desarrollo.
            El eterno lamento de los venezolanos es que no hemos sabido sembrar el petróleo. Continuamente nos comparamos con el Japón devastado y desprovisto de recursos, que pudo surgir de las cenizas tras la Segunda Guerra Mundial. En cambio nosotros, exclama el lamento, lo tuvimos todo, y lo perdimos. Alguna patología debe haber en nuestra cultura como para haber desperdiciado tan formidable recurso.

            Quienes han estudiado de cerca estas cosas, no obstante, suelen llegar a este consenso: la raíz del fracaso de los países petroleros no es la cultura, sino el petróleo en sí mismo. Si Japón tuviera petróleo, muy probablemente estaría hundido en el atraso. El petróleo es la propia maldición.
            Hay varios motivos por los cuales el petróleo es maldito. Propicia más inestabilidad política (bien sea disputas internas, o agresiones foráneas), puesto que hay más motivación para hacerse con el poder. Desestimula el desarrollo de otros rubros económicos, pues se crea la sensación de que no es necesario tanto esfuerzo, en tanto la renta petrolera es suficiente. Se sobrepaga a la mano de obra, y eventualmente se la hace poco efectiva y competitiva. Al fortalecerse la moneda nacional con la renta petrolera, los rubros producidos en el país se vuelven demasiados caros en el comercio internacional, y resultan poco competitivos (esto es el famoso “mal holandés”). El mercado petrolero es muy volátil en función de las circunstancias geopolíticas, y eso impide una estabilidad económica que permita una planificación ordenada a largo plazo. Éstos y otros problemas han sido analizados competentemente por Michal Ross en su libro, The Oil Curse.
            A los venezolanos nos encanta compararnos negativamente con otros países petroleros. No caemos en cuenta de que hay pocos países petroleros que tienen mejores índices que los nuestros, precisamente porque el petróleo es un obstáculo difícil de superar. Ha habido algunos países que sí han sabido aprovechar sus recursos muy eficientemente: Noruega y Escocia son dos de los más prominentes.
            Pero, los venezolanos preferimos compararnos con países que han cometido los mismos errores que nosotros denunciamos. Continuamente en Venezuela se elogia el supuesto desarrollo de los países del Golfo Pérsico. Es fácil contrastar el magnífico hotel de siete estrellas en Dubai, con el deterioro de Caracas. Es fácil comparar los lujosos carros de los jeques árabes, con los carros destartalados que deambulan por Maracaibo.
            Pero, en el Golfo Pérsico ocurre algo parecido a lo que sucedía en la España de Franco: se muestra al mundo una fachada de progreso (sobre todo a través del turismo), cuando en realidad, hay mucha podredumbre tras ella. Las elites que gobiernan los países del Golfo Pérsico han utilizado el petróleo para afianzar sus brutales regímenes violadores de los más elementales derechos humanos; en otras palabras: así como Chávez sacaba la chequera petrolera para sobornar a las instancias internacionales que deseaban auditar los abusos en Venezuela, los jeques árabes compran el silencio de los foros internacionales sobre derechos humanos, pero de un modo mucho más grotesco que lo hacía Chávez.
            Los jeques usan también su riqueza petrolera para financiar el yijadismo internacional, a expensas del bienestar de su propio pueblo que, si bien no sufre el hambre que hay en otros países árabes, puede estar mucho mejor de lo que está. La pobreza es un serio problema en todos esos países, y demás está decir que esos súper automóviles y hoteles siete estrellas están reservados a una pequeñísima élite corrupta que vive a expensas del clientelismo en los contratos petroleros.


            Me temo que los venezolanos hemos caído presa de la máquina propagandística de los jeques árabes. Nos deslumbran sus hoteles de siete estrellas, sin detenernos a ver las precarias condiciones en las que vive el grueso de la población. Como de costumbre, nos dejamos impresionar por las fachadas. Países como Noruega no tienen palacios ostentosos que mostrarnos, y por eso, pasan desapercibidos frente a nosotros. Pero, si hemos de escoger países a los cuales podemos imitar en la siembra del petróleo, son precisamente Escocia o Noruega, muy por encima de Arabia Saudita o Qatar. El petróleo no es necesariamente una maldición; aún estamos a tiempo de tomar los debidos correctivos para sembrar las enormes reservas que nos quedan. Pero, una de las cosas que debemos hacer para lograr esta tarea es, precisamente, dejar de sentir fascinación por los jeques derrochadores            que mantienen a sus países en la miseria, y empezar a sentir más admiración por los pueblos más austeros que, como Noruega, han aprovechado el petróleo para asegurar mejor el bienestar de su nación.

6 comentarios:

  1. Hola, a propósito de la crisis económica que pasa Venezuela yo se que chavez cometió muchos errores y no fue precisamente un buen administrador, pero tampoco es justo hecharle toda la culpa a chavez ya que lo que hizo este fue cronificar y hacer mas evidente un problema que ya venia desde tiempo atras. Pues mas o menos desde que venezuela se integró a la OPEP fue su momento de bonanza petrolera con el cortoplacismo tipico de latinoamerica, los gobiernos (no unicamente el de Chavez) se confiaron y no se preocuparon por diversificar ni aprovechar los valiosos recursos del país ni su mayor riqueza que es su biodiversidad (¿sabias que Venezuela está entre los países megadiversos del mundo? y a propósito ¿la expedición botánica de José Celestino Mutis (no se si conozca de el) también abarcó algo de Venezuela?).
    Ademas el chavismo es consecuencia de eso, pues en Venezuela reinó por casi cuarenta años una burda imitación de democracia que tampoco se preocupó por mejorar el país ni en pensar mas allá del periodo de bonanza petrolera (ver pacto de punto fijo) y ese fue el caldo de cultivo que hizo que el chavismo surgiera en primer lugar, en fin, espero que ahora que hay transición a la democracia la MUD no cometa los errores de punto fijo y se continúen (y mejoren) los proyectos buenos e interesantes que se tenían (como la ampliación y construcción del sistema férreo, un proyecto muy interesante y los programas de alfabetización para pobres e indígenas)

    Se que no tiene que ver con lo que se habla aquí pero ¿que piensas del analisis sobre los protestantes que envié en un comentario sobre lo que escribiste de la madre teresa?

    PS: ¿conoces acreca o has oido hablar de la EBR o Economia Basada en Recursos?

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    1. Sí he oído alguna vez de EBR, pero en realidad no le he dedicado mucha atención.

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  2. Mi estimado Gabriel, que de tiempos desde que jugabamos ajedrez :). Interesante tema, si bien estoy de acuerdo con que Dubai no es el mejor modelo, no estoy tan seguro del modelo noruego. Hasta hace no mucho simpre alababa el modelo a seguir, pero luego de escuchar opiniones sobre el tema, el modelo Noruego parece basarse en la premisa de que el estado puede tomar mejores deciciones que el individuo, como si el padre llegara y por obligacion le quitase un gran porcentaje del sueldo de los hijos, baj la premisa de que los hijos no saben como manejar el dinero y lo despilfarrarian.

    El modelo puede que funcione, pero el trade off al sacrificar las libertades individuales, no es despreciable.

    Saludos!

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    1. 1. Hola Álvaro, me alegra saber de ti. ¿Dónde estás viviendo? ¿A qué te dedicas? ¿Qué tal tu hermana Victoria y tu mamá?
      2. Creo que tienes razón en que Noruega es demasiado estatista, y las libertades son valorables. Pero, de los países petroleros, creo que es el mejor modelo. Noruega quita libertades, pero al menos te garantiza un Estado de bienestar. El resto de los países petroleros, ni te da Estado de bienestar, ni te da libertades.

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    2. En Canada! y por suerte no trabajando en el sector petrolero! Aqui tenemos libertad y un cierto grado de bienestar (y una red de seguridad social mas o menos decente). Sin embargo el gobierno anterior fue duramente criticado por:
      1) Aumentar la dependencia de la enconomia en el petroleo (fomentando el mal holandes)
      2) No ahorrar lo suficiente durante la temporada de las vacas gordas

      Los que lo defienden dicen entre otras cosas
      1) Si habia un momento para sacarle provecho al petroleo (Caro) canadiense era mientras estaba el barril a 100
      2) Alberta si ahorró, pero la mayoria de los ahorros quedaron en el sector privado que eligió hacerlo (y no en manos de la burocracia gubernamental)

      Este es un articulo (bastante conservador tal vez) http://www.albertaoilmagazine.com/2015/03/alberta-is-not-norway/

      Mami y Vicky estab bien dentro de lo que cabe por alla por Maracaibo.

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  3. Hola
    Mi nombre es Sharaf Soliman soy guía de turismo en Dubái Emiratos Árabes Unidos, Si necesitan cualquier informaciones sobre Dubái o servicios de excursiones aquí en Dubái con mucho gusto le ayudo, mi correo electrónico es Sharaf.2020@yahoo.com
    móvil +971 567665243.
    Muchas gracias.

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