miércoles, 7 de enero de 2015

¿Ha sido el Islam secuestrado por los fanáticos? A propósito de la tragedia de Charlie Hebdo



            El reciente asesinato de varios trabajadores del parisino periódico Charlie Hebdo, a manos de yijadistas, hace surgir nuevamente el eterno debate: ¿esto es obra de fanáticos que “han secuestrado el Islam”, o más bien le están dando cumplimiento estricto a los preceptos de su religión?
            Yo he conocido a muchos musulmanes, y puedo asegurar que el 99,99% de los que yo he conocido, son pacíficos, y de ninguna manera avalarían semejante barbarie (aunque, por otra parte, cuando se trata del tema de los judíos, al menos la mitad de los musulmanes que he conocido sí sacan sus garras, y no esconden sus deseos genocidas).

            A diferencia de otras religiones monoteístas, no hay un conjunto doctrinal claramente establecido en el Islam, mucho menos un papa, que permita aclarar qué es el “verdadero Islam”. Mucha gente habla y actúa en nombre del Islam, todos más o menos con el mismo nivel de autoridad. Y, en vista de que la abrumadora mayoría de los musulmanes son personas pacíficas, y tienen tanta autoridad como cualquier otro musulmán para hablar en nombre del Islam, entonces parece sensato aceptar que el Islam es una religión de paz, y que una escueta minoría violenta ha “secuestrado el Islam”.
            Ahora bien, me parece que esa minoría violenta es más consistente con sus creencias. Pues, una creencia universal del Islam es que el Profeta es un ejemplo a seguir (aunque no se le considere divino, sí se le considera el sello de los profetas previos, a quienes supera); de ahí viene el nombre de ‘sunna’, los seguidores. Mahoma dejó una voluminosa colección de dichos (el jadiz) a los cuales los musulmanes acuden (pero sólo como fuente secundaria frente al Corán) para resolver muchos asuntos cotidianos. El buen musulmán, entonces, trata de emular a Mahoma.
            Pues bien, Mahoma hizo cosas muy parecidas a las que han hecho los terroristas que asesinaron a los periodistas de Charlie Hebdo. Al Profeta no le gustaban las caricaturas, y estaba dispuesto a matar a quien las representase. Por supuesto, en el siglo VII no había caricaturas visuales, pero sí había caricaturas recitadas. Los árabes tienen una riquísima tradición de poesía satírica, y como era de esperar, a medida que Mahoma se fue convirtiendo en el hombre fuerte de Medina, se ganó opositores, y los poetas utilizaban sus dotes artísticas para burlarse de él con sátiras. Mahoma no estaba dispuesto a tolerar estas mofas, y optó por ejecutar a varios de esos poetas satíricos.
            La lista es extensa. Asmaa Bint Marwan, una poetiza que murió a manos de un asesino ciego, luego de que Mahoma proclamara en público, “¿quién me liberará de ella?”.  Abu Afak, un poeta judío que se mofó de Mahoma, también encontró la muerte. Abdula ibn Atik, otro poeta satírico cuya muerte ordenó Mahoma. Y, así muchos otros más.
            El Islam ciertamente ha sido secuestrado, pero por una gente que está más dispuesta a ser coherente con sus creencias, y resolver las cosas de la misma forma salvaje en que Mahoma lo hacía. En cambio, la abrumadora mayoría de los musulmanes son personas pacíficas, pero seguramente con una gigantesca disonancia cognoscitiva. Pues los libros informan que el profeta al cual ellos pretenden emular fue un asesino (la mayoría de estas historias sobre asesinatos de poetas satíricos proceden de las mismas fuentes islámicas, y no de sus detractores), pero teniendo un mínimo de sentido moral, no se atreven a seguir a Mahoma en su barbarie.

2 comentarios:

  1. No puedo coincidir contigo en tu visión de los musulmanes supuestamente moderados. En realidad, cualquier persona religiosa lleva, por definición, una peligrosa dosis de narcisismo, antropocentrismo y decenas de sesgos cognitivos más, que en modo alguno son inocuos, sino que antes bien abocan necesariamente a la intolerancia. ¿O todo lo que nos enseñaron en Historia cae en saco roto? Si el creyente se siente capaz de hacer efectiva su intolerancia, la hará, como ya se ha visto en infinidad de ocasiones, en las guerras de religión, en las hogueras, en las condenas. La diferencia es que nosotros, los occidentales, despojamos hace tiempo de ese poder a los clérigos. En la sociedad islámica no se ha dado ese paso: sigue inmersa en la Edad Media y no sólo es en su totalidad religiosa, sino que dispone de medios coercitivos plenamente vigentes para aplastar a sus demonios, que son los adeptos de otras religiones y sobre todo los ateos (por mucho que también llamen ateos a los cristianos, realmente su odio se concentra en los que no creemos en nada, y en ese sentido, Occidente representa para ellos el verdadero ateísmo, por su carácter secularizado).

    En mi opinión, lo sucedido en París no es un fenómeno colateral o extremo, sino una manifestación genuina de la experiencia religiosa depurada, sin complejos, como demuestran las declaraciones del papa, típicas del matonismo más ancestral. Recuerdo los atentados del 2001: todos mis alumnos musulmanes, adolescentes, callaron en el aula, pero pintaron en una pared del exterior aviones estrellándose contra rascacielos. Parecían disfrutar, pero realmente sufrían por ver que el atentado de Nueva York era una gota en el océano, en el océano de paz y bienestar que España, Europa, Occidente les estaban dando. La mayor tortura para un creyente es asistir a ese despojo del poder político, a la impotencia de llevarte a la hoguera.

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    1. Yo no estoytan seguro de que la sociedad islámica sigue anclada en la Edad Media. Yo conozco a musulmanes que está interesados en tecnología y cosas así. Y, he conocido también a algunos musulmanes simpatizantes del laicismo. Pero, como dices, queda aún mucho por hacer...

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